El Madrid que otros papas abarrotaron: las cuatro visitas que anticipan lo que puede ocurrir con León XIV
La primera vez que un papa anunció una visita oficial a Madrid hubo que aplazarla porque coincidía con unas elecciones generales, las del año 1982. La votación de la que saldría victorioso un joven Felipe González cambió de lleno el panorama político justo antes del evento, que se aplazó unos meses. Pero la victoria socialista no impidió que, en noviembre de ese año, Juan Pablo II (1978-2005) pisara al fin la capital, que en la edad moderna no había recibido la visita de ningún otro pontífice.
Por aquel entonces, otro socialista era el alcalde de Madrid. Enrique Tierno Galván, agnóstico confeso, que recibió al Papa en latín y le hizo entrega de las llaves de la ciudad junto a la plaza del Doctor Gregorio Marañón, en pleno paseo de la Castellana. Nada más aterrizar, el viaje apostólico ya había dejado una imagen para la historia: la de Juan Pablo II besando el suelo de Barajas.
Desde el aeropuerto dio luego un discurso inaugural en el que estuvieron presentes Juan Carlos I y su esposa Sofía como reyes de España y el que ya era presidente en funciones, Leopoldo Calvo Sotelo. Muchos de los actos que tuvieron lugar en los días siguientes volverán a repetirse ahora, esta vez ante una nueva generación de fieles. Repetirá incluso el Santiago Bernabéu, que Karol Wojtyla utilizó como recinto de masas para un encuentro celebrado con jóvenes. También ofreció misas multitudinarias en la Plaza de Lima.
El 3 de noviembre de aquel 1982, pocos días después de su llegada, Juan Pablo II se reunió con unos 150.000 jóvenes que poblaban las gradas y el césped del Real Madrid. A ellos les confesó, desde un escenario papal montado en medio del campo, que ese era “uno de los encuentros que más esperaba” en su primera visita a España. “Me permite tener un contacto directo con la juventud española en el estadio Santiago Bernabéu, testigo de tantos acontecimientos deportivos”, les dijo al inicio de su discurso. Fue uno de los acontecimientos más rompedores y recordados de aquel viaje.
También León XIV congregará miles de personas en el estadio del club que preside Florentino Pérez, e igualmente dará protagonismo a los jóvenes con un acto central de su agenda. Pero no a la vez: el encuentro en el Bernabéu será el lunes y le reunirá con la comunidad diocesana de Madrid, mientras que el sábado previo se celebrará una vigilia acompañado de distintos grupos juveniles. Una de las incógnitas que circularon antes de anunciar la agenda oficial de la visita fue el lugar desde el que 'entraría' a la capital, en un sentido simbólico.
La Puerta de Alcalá o una entrada desde Carabanchel
El 18 de agosto de 2011, Benedicto XVI cruzó a pie la famosa Puerta de Alcalá acompañado de 50 jóvenes de cinco continentes y un amplio grupo de agentes policiales. Aquel fue uno de los momentos más recordados de la hasta ahora última visita papal, con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud. ¿Por dónde accedería León XIV, considerado el heredero de una Iglesia más modesta y cercano al ideal de Francisco? Aunque ya se intuía antes del anuncio oficial, finalmente la primera visita del nuevo Papa será a un centro de Cáritas en Lucero, entrando desde Carabanchel. Un mensaje que exhibe cercanía con las periferias, y un distanciamiento respecto a los iconos más céntricos o turísticos.
Sea desde uno u otro lado, las visitas de un alto representante del Vaticano siempre son concurridas. En otro viaje de Juan Pablo II, unos años más tarde de aquella foto besando el suelo de Barajas, el pontífice se dio un baño de masas en el que ha sido uno de sus actos más multitudinarios en Madrid: una gran misa en plena plaza de Colón, junto al paseo de la Castellana.
Era 1993 y llegó a reunir a un millón de personas atentas a la eucaristía, sentando los primeros precedentes del impacto y la capacidad de movilización que pueden tener los encuentros a pie de calle con un máximo representante del Vaticano. Desde entonces, esta misma plaza se ha convertido en uno de los espacios emblemáticos de las visitas papales a la capital.
Durante su largo período como papa, que duró desde los inicios de la democracia española hasta su muerte, Juan Pablo II llegó a visitar varias veces la capital: lo hizo a principios de los ochenta y luego, a principios de los noventa. Volvió a hacerlo una década más tarde, justo dos años antes de fallecer. Fue entre los días 3 y 4 de mayo de 2003 cuando se produjo la tercera y última visita oficial del polaco Karol Józef Wojtyla a Madrid. También fue su quinto viaje a España, aunque esa vez solo pisó la capital.
Un despliegue policial y humano con pocos precedentes
Por aquel entonces, el Ayuntamiento –que dirigía Alberto Ruiz Gallardón– desplegó uno de los mayores operativos municipales de la época, con unos 4.300 efectivos municipales. De todos ellos, más de la mitad (2.500) eran agentes de la Policía Municipal, mientras que unos 500 se destinaron a labores de recogida extraordinaria. El resto se repartieron entre efectivos de Bomberos, Samur o el servicio de limpieza.
Más de dos décadas en adelante, para la visita de este mes de junio, ese récord se supera: ante la llegada de León XIV se ha coordinado un dispositivo histórico que en total suma 14.000 agentes, en su mayoría miembros de la Policía Nacional y a cargo de la Delegación del Gobierno (9.700, así como otros 625 guardias civiles), que también incluía el despliegue de 4.000 policías municipales que se coordinarán desde el Área municipal de Seguridad y Emergencias. Además, este mismo departamento ha anunciado que otros 1.000 efectivos de Samur-Protección Civil velarán por la seguridad de la visita. En total, solo el Ayuntamiento dispondrá 10.000 personas para asegurar que todo transcurre con relativa normalidad.
La ciudad, además, espera un retorno económico “muy importante” para la visita. Más allá de los edificios municipales que las administraciones han ofrecido para alojar a peregrinos inscritos a través del Arzobispado, principalmente en colegios, institutos o polideportivos, se intuye una alta ocupación hotelera y un sinfín de visitantes entre finales de esta semana y principios de la siguiente. Según las previsiones que hace la Conferencia Episcopal, para la visita a España se esperan ingresos en torno a los 150 millones de euros, después de haberse desembolsado unos 25 millones en preparativos.
Sobre el caso de Madrid, el alcalde José Luis Martínez-Almeida ha manifestado en varias ocasiones que la llegada del Papa supondrá para la ciudad un “reto logístico gigantesco”, en el que tratarán de movilizar el máximo número de recursos disponibles. La vicealcaldesa de Madrid y responsable de Seguridad, Inmaculada Sanz, aseveró a finales de marzo que “toda la plantilla” de su departamento “va a estar absolutamente implicada” en los actos del 6 al 9 de junio. Será el primer viaje oficial de un Papa a la capital española desde que Juan Pablo II la pisó por última vez en su breve estancia de 2003. Así que la previsión es que se convierta en un macroevento.
El mayor evento católico desde la Jornada Mundial de la Juventud
Hasta la fecha, el evento católico con un pontífice a la cabeza que más personas ha concentrado en Madrid –buena parte de ellas, llegadas desde países de todo el globo– sucedió hace algo más de una década, aunque no se trató de una visita apostólica. En 2011, la ciudad fue la sede de la JMJ, la Jornada Mundial de la Juventud; una gran cita internacional organizada por la Iglesia para reunir al Papa con miles de jóvenes de distinta procedencia.
Ese verano, entre el 16 al 21 de agosto, todo Madrid se transformó en un enorme recinto de actividades, esta vez alrededor de Benedicto XVI (2005-2013): un acto de bienvenida al aire libre, en plena plaza de Cibeles; otro encuentro masivo, como es tradición, junto a la plaza de Colón; recorridos por las distintas parroquias, colegios u otros lugares clave de los barrios y una guinda final, con la vigilia y una misa en el aeródromo de Cuatro Vientos. Solo a aquel acto de clausura acudieron más de un millón y medio de asistentes, convirtiendo el recinto en la sede de una misa histórica. La última, de hecho, que un máximo representante del Vaticano ha ofrecido en la ciudad desde entonces.
El sucesor de Benedicto XVI, y el último pontífice hasta el nombramiento de León XVI, tuvo una relación dual con la región madrileña. El papa Francisco (2013-2025) murió el 21 de abril del año pasado sin haber viajado a Madrid, al menos no desde que fue nombrado en la fumata blanca. En sus 12 años de mandato recibió diversas invitaciones desde los distintos gobiernos que se alternaron en España, y también desde la Casa Real. Pero ese vuelo nunca llegó a darse.
Sin embargo, en sus días de formación como jesuita residió durante varios meses en la ciudad madrileña de Alcalá de Henares. Vivió en ella como Jorge Bergoglio, e incluso celebró allí su 35 cumpleaños. Pero nunca volvió como Francisco. En algunas ocasiones, el papa argentino explicó que su prioridad era conocer la realidad en los estados más pequeños o los menos desarrollados, dejando entrever que España no estaba en esa lista. Ahora, con la llegada inminente llegada de su sucesor y el precedente de otras visitas masivas, los engranajes comienzan a rodar: en total, 18.000 voluntarios coordinados con la Archidiócesis se sumarán al despliegue de recursos públicos. Todo queda a punto para que, en los próximos días, la ciudad se convierta en un amplio recinto apostólico.
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