Lo que revela la última purga de Xi Jinping en China: ni siquiera los miembros del Politburó están a salvo
China expulsó la semana pasada a Ma Xingrui, uno de los cargos más altos del Partido Comunista Chino. Es el tercer miembro del Politburó purgado desde 2022, en el marco de una campaña anticorrupción de Xi Jinping que se intensifica tras varios años en marcha.
Exsecretario del PCCh en la región noroccidental de Xinjiang, Ma ha sido acusado de corrupción, de abuso de poder y de otorgar favores políticos a cambio de sexo. El anuncio de su expulsión llegó después de que, en abril, comenzara la investigación contra él por supuestas “violaciones graves a la disciplina y a la ley”.
Ma, que no ha respondido a las acusaciones ni tampoco ha sido visto desde el anuncio, es el primer funcionario civil de la élite política que cae en esta última purga. Tanto Zhang Youxia, expulsado en enero, como He Weidong, destituido en octubre, eran cargos militares. “Es el único civil [dentro del Politburó] que ha sido purgado”, dice el historiador Joseph Torigian, especializado en la élite política china y profesor asociado en la American University.
Xi Jinping quiere transmitir que las medidas represivas pueden afectar incluso a los miembros del Politburó, sean quienes sean
“Desde luego, no había visto nada parecido desde la purga de la Banda de los Cuatro”, añade Torigian, en referencia al incidente de 1976 durante el que fueron detenidos cuatro miembros del Politburó tras la muerte de Mao Zedong. Acusados de querer hacerse con el poder, su caso desató una de las mayores reorganizaciones de la cúpula en la historia del Partido Comunista Chino. “Una de las señales de lo que Xi Jinping espera transmitir con esta purga es que las medidas represivas pueden afectar incluso a los miembros del Politburó, sean quienes sean”, dice Torigian.
Un comportamiento “extremadamente grave”
La Comisión Central de Inspección Disciplinaria de China ha acusado a Ma de beneficiar a otros con nombramientos oficiales, de aceptar regalos indebidos y sobornos, de ayudar a familiares y allegados a lucrarse gracias a su cargo, y de presidir un esquema de “corrupción familiar”.
Christopher Nye, investigador no residente en la Fundación Jamestown, cree que aunque Ma haya sido destituido del cargo, el comunicado oficial sobre su condena contiene pocos de los adjetivos con carga política que suelen emplearse, como “persona hipócrita”, “ambición política desmesurada” o “deslealtad”.
“Hace pensar que la tolerancia política de Xi Jinping es menor”, dice Nye. “Antes, era necesario ser considerado opositor a Xi para que los dirigentes recurrieran al sistema judicial para destituirte; ahora basta con acusaciones de corrupción para justificar un castigo tan severo, incluso sin signos evidentes de oposición política”.
Antes, era necesario ser considerado opositor a Xi para ser destituido, ahora basta con acusaciones de corrupción para justificar un castigo tan severo
El comunicado de la condena califica el comportamiento de Ma de “extremadamente grave” y le acusa de no haber sabido “controlarse” a partir del XVIII Congreso Nacional del PCCh, celebrado en 2012. Una referencia significativa por el vínculo explícito que establece entre la supuesta conducta indebida de Ma y el período de Xi como líder. “Antes de eso, Xi no estaba interesado, pero cualquier cosa que haya ocurrido después puede convertirse en motivo de purga”, dijo Nye.
El 'mariscal de la industria aeroespacial'
Ma, de 67 años, fue en su momento uno de políticos más prometedores del país, escalando puestos en la jerarquía tras consolidarse como ingeniero aeroespacial y tecnócrata. En su día, fue el director de tesis doctoral más joven del Instituto Tecnológico de Harbin y pasó más de diez años en la estatal Corporación China de Ciencia y Tecnología Aeroespacial. Allí supervisaba importantes lanzamientos de satélites y dirigía programas clave. Entre ellos, los proyectos de vuelos espaciales tripulados y de exploración lunar. “El joven mariscal de la industria aeroespacial”, lo llamaban.
Su carrera política ganó velocidad en 2013, el año en que Xi Jinping asumió el cargo, con su traslado a Guangdong, una provincia estrechamente vinculada al legado político del padre de Xi. Ma ocupó en esa provincia el cargo de secretario adjunto del Partido y, posteriormente, el de gobernador.
En 2021, lo nombraron secretario del Partido Comunista de Xinjiang, la región donde acusan a Pekín de haber encerrado arbitrariamente en campos de reeducación a más de un millón de uigures y personas de otras minorías musulmanas. Durante su mandato allí, Ma sostuvo una postura de línea dura en seguridad y “lucha contra el terrorismo”, demostrando a Xi su capacidad de gestión en una de las regiones políticamente más sensibles del país.
Es posible que la purga de Xi no termine con Ma. Varios funcionarios que trabajaron para él también han sido objeto de investigación. Uno de ellos es Zhang Jianhua, antiguo subordinado de Ma en la Administración Estatal de Ciencia, Tecnología e Industria para la Defensa Nacional que el año pasado fue investigado y expulsado del Partido Comunista bajo acusaciones de corrupción. En marzo también fue expulsado del partido Guo Yonghang, que trabajó a las órdenes de Ma durante su etapa en Shenzhen.
Yu-chen Li ha colaborado en la elaboración de este artículo.
Traducción de Francisco de Zárate.
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