La recompensa a los extras de “Robin de los bosques” era de 150 dólares por cada flecha que atravesase su cuerpo
Un especialista se lanza cada día a tareas que pocos aceptarían sin titubeos. Ser doble de riesgo conlleva riesgo tal y como dice el nombre y aparece en maniobras de altura, saltos de vehículos o escenas con armas. Estos profesionales entrenan para soportar golpes reales y ensayan técnicas que reducen daños, aunque la exposición al dolor y a que algo salga mal sigue presente.
Algunos reciben gratificaciones económicas proporcionales al peligro, y otros buscan reputación para que los contraten en producciones mayores. En esa lógica de trabajo extremo se encuadra una de las prácticas más sorprendentes del Hollywood clásico, donde se prefirió la realidad física a cualquier truco óptico.
Howard Hill transformó la puntería en un espectáculo dentro y fuera del cine con una buena recompensa
En el rodaje de The Adventures of Robin Hood de 1938 se pagaban 150 dólares a cada especialista por permitir que una flecha real impactara en su peto. La escena debía mostrar muertes convincentes y la producción descartó efectos falsos. Los dobles llevaban acolchado interno, una placa metálica y madera de balsa para absorber la energía de cada disparo. Ese método ofrecía imágenes espectaculares para la época y convirtió la película en un referente de realismo en escenas de tiro con arco.
Howard Hill protagonizó la parte técnica de esas secuencias. Era un arquero de fama mundial con 196 victorias consecutivas en competiciones de tiro de campo y recorría Estados Unidos con demostraciones que incluían disparos extremadamente precisos. Su presencia en el equipo de Robin Hood aportó una garantía de puntería sin precedentes y lo acreditaron en los títulos como Capitán de arqueros.
Las tomas más icónicas se construyeron con una mezcla de destreza y trucos mecánicos diseñados para el plano. Hill interpretó a Elwyn el galés en el concurso de tiro y fue responsable de la famosa flecha que parece partir otra en dos. Buster Wiles explicó en su libro My Days With Errol Flynn que Hill había conseguido cortar puntas de flechas repetidas veces, aunque para el efecto completo se fabricó un proyectil especial con hoja ancha y se guio por un alambre oculto para lograr la imagen pedida por guion.
El mismo Hill ejecutó todos los disparos sobre figurantes humanos. Cada lanzamiento era a velocidad real y la compensación económica se repetía por cada flecha. Esta práctica resultaba singular incluso para los estándares del cine de aventuras de la época y exigía una confianza absoluta en la destreza del arquero, que hizo su trabajo perfectamente.
El legado de Hill se coló en 'Star Wars' gracias a sus efectos de sonido
Además de las imágenes, Hill se implicó en el departamento de sonido para obtener silbidos y zumbidos creíbles. Fabricó flechas especiales para generar efectos acústicos más definidos. Ese material fascinó a Ben Burtt, diseñador de Skywalker Sound, que incorporó el sonido del arco de Robin Hood en muchas películas de Star Wars. Desde entonces, cada vez que un proyectil corta el aire en la saga se escucha aquel timbre nacido en el rodaje de Robin Hood.
La estampa de varios hombres esperando inmóviles tras un peto metálico mientras Howard Hill tensaba su arco resume de forma tangible el oficio del doble de riesgo. Esa imagen muestra hasta dónde puede llegar una producción para obtener autenticidad y explica por qué muchos de estos profesionales consideran su trabajo hablan de destreza física y sangre fría difíciles de encontrar en otro ámbito del cine.
0