Lo que revelan tres cuevas de Granada: el canibalismo fue “recurrente” en el Neolítico de Iberia, violencia colectiva y cráneos copa

Uno de los cráneos copa encontrados en Carigüela

Raquel Sáez

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Las cuevas de Malalmuerzo, Carigüela y Majolicas (Granada) siempre se han considerado como enclaves referentes para el estudio del canibalismo prehistórico. Y acaban de reafirmar esa condición. Un equipo internacional con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha revisado cerca de un millar de huesos de estos conjuntos mediante datación por radiocarbono y nuevas técnicas de análisis tafonómico.

Los resultados han permitido reconstruir con una precisión inédita cuándo y cómo se produjeron estos episodios de canibalismo. Este no fue una práctica uniforme ni se produjo en un solo momento, sino que se trató de “episodios recurrentes pero separados en el tiempo”, asociados a diferentes contextos sociales y motivaciones.

Tres cuevas, tres realidades

El equipo estudió cerca de un millar de restos humanos procedentes de las tres cuevas para averiguar si fueron manipulados de forma intencional. Los restos óseos fueron examinados al microscopio para detectar marcas de corte, fracturas, golpes y señales de dientes. Además, combinaron estadística y machine learning para distinguir si estas roturas fueron accidentales o producidas por la acción humana. También estimaron la edad de los individuos encontrados.

Cráneo adulto con marcas de corte encontrado en Majolicas

El análisis revela similitudes en el procesamiento de cadáveres: marcas de corte, indicios compatibles con el hervido o huellas de dientes. Pero también se apreciaron diferencias relevantes: en Malalmuerzo se aprecian indicios de violencia, en Carigüela se observa recurrencia en las prácticas y Majolicas parece haber sido el escenario de prácticas rituales.

“Nuestro trabajo muestra que no es posible hablar de un único ‘canibalismo neolítico’, sino que detrás de evidencias arqueológicas similares pueden existir realidades sociales muy diferentes”, apunta el investigador Ramón y Cajal del Instituto de Arqueología de Mérida (IAM, CSIC-Junta de Extremadura), Antonio Rodríguez-Hidalgo.

Además, en Malalmuerzo se apunta a un posible episodio de violencia colectiva ocurrido alrededor del año 5.000 a.C. “Hemos encontrado fracturas que nos hablan de una muerte violenta. Además, los análisis nos indican la presencia de restos de todos los grupos etarios, lo que indicaría un evento violento en el que todos o casi todos los individuos de un grupo habrían sido asesinados y luego consumidos”, detalla Rodríguez-Hidalgo. Por su parte, en Carigüela, se ha encontrado un hallazgo singular: dos cráneos modificados para producir recipientes craneales, conocidos como cráneos copa.

El canibalismo europeo

El patrón encaja con lo observado en otras regiones europeas, sostienen los investigadores. “Las evidencias conocidas sugieren que el canibalismo no fue un fenómeno continuo durante el Neolítico europeo, sino que aparece concentrado en determinados momentos y regiones; un patrón temporal común a toda Europa y en el que también encajan los episodios de estas tres cuevas”, explica el investigador Francesc Marginedas, también autor del artículo e investigador en la Universidad de Viena.

En concreto, las prácticas antropofágicas del Neolítico europeo se concentran en tres momentos: finales del sexto milenio a.C, mediados del quinto milenio a.C y finales del tercer milenio, ya en la Edad del Bronce.

Sin embargo, los investigadores desconocen la razón última de esta coincidencia temporal. “No podemos decir que todos los episodios tengan una causa común, pero sí que, durante todo el Neolítico, de forma discontinua pero recurrente, existe un escenario de conflicto o manipulación de restos que intuimos que refleja cambios en la organización social, las relaciones intergrupales y la relación con la muerte y la violencia”, concluye la investigadora del IPHES-CERCA y autora principal del estudio, Palmira Saladié.

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