De ella viene la expresión “baño maría” y pocos conocen su origen: la primera alquimista de la historia que vivió hace más de 2.000 años

María la Judía en un grabado de Daniel Stolucio.

Andrea Blez

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Cada vez que fundimos chocolate a fuego lento o temperamos una salsa, recurrimos de forma casi automática a una de las técnicas culinarias más universales del mundo, el baño María, que, sin embargo, pocos nos paramos a pensar en el origen de este método que se ha utilizado por generaciones desde hace siglos, concretamente desde que fuera inventado en Alejandría entre los siglos I y III.

Fue obra, además, de la que es considerada la primera alquimista de la historia, una mujer que desafío los límites de su época. Hablamos de María la Judía, que sobrevive en el nombre de una técnica que ha pasado de ser una aportación ancestral a la ciencia a un gesto cotidiano en cocinas de todo el mundo.

Quién fue María la Judía, la primera alquimista de la historia

La historia de María la Judía, también llamada María la Hebrea o María la Profetisa, es la de la considerada la primera alquimista. Vivió en la ciudad de Alejandría en un momento en el que la ciudad era uno de los mayores centros intelectuales del mundo antiguo, en concreto en el período helenístico.

Un momento, además, en el que no era un caso aislado el que una mujer ocupara un lugar de autoridad a nivel científico y político, con varios ejemplos en la propia alquimia como Cleopatra, Pafnucia la Virgen o Teosebia.

Esta última era hermana de Zósimo, gracias al que ha llegado la obra de María la Judía, pues no tenemos la obra directa por parte de la alquimista, sino que esta se conoce a través de los escritos del griego, que compiló ‘Los textos más antiguos del arte alquímico’, y donde la científica es de las autoridades más relevantes.

Dentro de su obra, Zósimo clasifica a María entre los “antiguos”, lo que ha hecho que los historiadores vean factible que vivió durante el siglo I como fecha máxima, así lo afirman Marilyn French, F. Sherwood Taylor o Edmund Oscar von Lippmann, mientras otros la ubican más atrás en el tiempo, en el siglo VIII, siendo maestra de Demócrito.

La inventora del ‘Baño María’

Uno de los hechos que la hizo distinguida y reconocida es la solidez práctica que aportó, pues describió con precisión la técnica en aparatos de metal, vidrio y arcilla para procesos como la cocción o destilación, en uno de los trabajos citados por el propio Zósimo.

Una de sus mayores aportaciones a nivel de instrumentos es el tribikos, un alambique de cobre con tres brazos receptores que permite obtener sustancias purificadas por destilación, y a la que se atribuye la primera descripción y también su invención, aunque es un hecho que no se ha podido verificar.

Aunque si por algo es más conocida es por la técnica del ‘balneum Mariae’, lo que es actualmente el ‘baño María’, que consiste en un método de calentamiento indirecto en el que el recipiente con la sustancia a tratar se sumerge en otro con agua caliente, lo que limita la temperatura máxima al punto de ebullición del agua y garantiza un calor suave y constante. Si bien algunos investigadores apuntan que ya fue descrito antes por Hipócrates o Teofrasto, su nombre ha quedado vinculado para siempre con esta técnica utilizada de forma habitual en cocinas.

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