Elizabeth Magie, la mujer que inventó el Monopoly para cargar contra el capitalismo
Monopoly es, además de uno de los juegos de mesa más vendidos de la historia, un ejemplo claro del mundo capitalista. El objetivo de los jugadores no es otro que, como su nombre indica, crear un gran monopolio y poseer todas las propiedades que hay en el tablero. Para lograrlo, estos deben comprar terrenos, construir casas y cobrar alquileres cada vez más elevados a quienes caen en sus casillas.
Pero la idea original de este juego poco tenía que ver con este cometido, teniendo en cuenta que quien lo inventó fue una activista de izquierdas que lo que quería era criticar a los grandes terratenientes. Hablamos de Elizabeth Magie, una mujer que quedó borrada de la historia de Monopoly después de que un hombre se apropiara de su idea.
El popular juego fue patentado por el diseñador estadounidense Charles Darrow y vendido a Parker Brothers en 1935 como si fuera una idea original, pero Magie no tardó en darse cuenta de que este no era más que una versión modificada de The Landlord's Game (El juego del terrateniente), un juego de mesa que ella misma había patentado décadas antes.
La creación de ‘The Landlord's Game’
Elizabeth Magie nació en Illinois en 1866 y desarrolló una trayectoria poco convencional para una mujer de su época. Trabajó como taquígrafa y mecanógrafa, escribió poesía y relatos, y se interesó por la política y la economía. Uno de sus grandes intereses fue el georgismo, una corriente económica que sostenía que la tierra, al ser un recurso natural, no debía permitir que unos pocos propietarios acumularan una riqueza desproporcionada simplemente por poseerla.
Magie se dio cuenta de que las teorías económicas eran muy importantes pero que podían resultar difíciles de comprender para la mayoría de la gente, por lo que se le ocurrió la idea de inventar un juego de mesa. Así fue cómo a principios del siglo XX creó The Landlord's Game, obteniendo la patente de su creación a principios de 1904.
El tablero tenía elementos que probablemente a todos nos suenen. Los jugadores se desplazaban a través de un circuito de casillas en las podían comprar propiedades, pagar alquileres, negociar, caer en la cárcel y, lo más importante, acumular dinero. Pero el objetivo de Magie no era enseñar a los jugadores a convertirse en agentes inmobiliarios, sino más bien hacerles ver los peligros de este sistema.
La propuesta de Lizzie fue todo un éxito en una época en que los juegos de mesa todavía eran algo novedoso y se realizaron distintas versiones a partir de su idea, siendo la de Charles Darrow la que acabó popularizándose. Para librarse de problemas, la compañía Parker Brothers contactó a Magie y compró los derechos por 500 dólares, comprometiéndose a reproducir su juego y a reconocer su contribución, pero ninguna de las dos cosas ocurrió. Tanto su verdadera inventora como su mensaje se perdieron durante décadas.
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