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Gaysper es un meme político del revés, como pasó con el triángulo rosa usado por los nazis

Versión crochet de Gaysper, creado por Laura Alonso.

Felipe G. Gil

Vox se ha caracterizado por un uso prolífico de redes sociales durante casi toda la campaña para las elecciones generales. Con una flexibilidad inusual para un partido político, sus cuentas de Twitter e Instagram han dado cabida a todo tipo de memes que claramente habían sido creado por sus usuarios/seguidores/fans.

El partido había entendido varias máximas: visibilizar el contenido generado por usuarios e incluir a tu fandom como parte de tu campaña es algo que multiplica la difusión, generar ruido en redes para que los timelines y los grupos de Whatsapp fueran agitados y marcar agenda política y mediática usando la exageración y la victimización de sus votantes y del propio partido.

El 28A, a las 11 de la mañana y siguiendo la estela de estas premisas y de los contenidos generados o distribuidos a lo largo de la campaña, las cuentas de Vox en Instagram y Twitter publicaban un meme donde podía verse de espaldas a Aragorn (personaje de El Señor de los Anillos), blandiendo una espada y a punto de enfrentarse a hordas de orcos. Aragorn representa a España y a Vox y los orcos representan lo que el partido de Vox considera 'la dictadura progre'. En ella podemos ver el símbolo de la mujer, medios de comunicación como El País, la Sexta o Cadena SER, el símbolo de la anarquía o del comunismo, la senyera por la independencia de Cataluña y por último un fantasma con la bandera LGTB.

Rápidamente las redes comenzaron a ejercer una labor contestataria y a analizar las contradicciones y fallos del meme. En un hilo de respuestas iniciado por los creadores de contenido United Unknown, estos le contestaban: “No es por ser tiquismiquis, pero Aragorn viaja y lucha junto a un enano, tres hobbits y un elfo. Más diversidad y tolerancia no encontraréis en toda la tierra media”. A su vez alguien contestaba a este diciendo “Sin contar con un mago gay” (en referencia al actor Ian McKellen, activista por los derechos de gays). Para terminar cerrando otra usuaria avisando que Viggo Mortensen (el actor que interpreta a Aragorn) es socio de OMNIUM cultural (una organización que promueve la cultura y la lengua catalana y es conocida por estar vinculada al proceso independentista). Warner Bros también reprochó a Vox el meme.

Vox estaba siguiendo sus premisas en redes: usuarios indignados y escandalizados movilizándose en contra y probablemente reforzando la autoestima de sus seguidores, generando un relato épico de su propia existencia. Pero si hay una herramienta capaz de desacralizar cualquier relato épico y reducirlo al absurdo esa es el sentido del humor.

Tras los resultados de las elecciones y viendo que el resultado había sido probablemente menor del esperado y durante la mañana del Lunes 29 de Abril muchas de las respuestas comenzaban a ensalzar al 'fantasmita LGTB'. En una avalancha de creatividad imparable y de imaginación desbordante las redes pasaban de bromear con hacer “una peli de animación de este fantasma LGTBI antifa por favor” a crear al personaje de Gaysper (mezclando las palabras Casper y Gay). Además de encontrar el diseño original del fantasmita (es el emoji del fantasma en Google Android 5.0) se generaba una brutal campaña a favor del colectivo LGTBI que incluye una cuenta de Twitter propia y muchos contenidos (algunos incluso creados ex profeso) asociados al personaje:

El actor Brays Efe declaraba en Twitter: “Gaysper, nuestro nuevo icono. Quiero stickers, camisetas, gifs, una serie. El icono de la España que se opone a la extrema derecha, a la intolerancia, al miedo y al discurso del odio. ¡Viva España! 🇪🇸👻🏳️‍. LLENADLO TODO DE GAYSPERS”. El desarrollo transmedia del personaje llegaba a su punto álgido “participando” en la noche del miércoles en el programa de LateMotiv de Buenafuente (e interpretado por el periodista Roberto Enríquez, conocido como Bop Pop). Se completaba así un giro creativo que hackeaba con humor la imagen de Vox a favor de una de las comunidades que el partido de Abascal dibuja como enemigos en el meme que habían lanzado. Desgraciadamente, no es la primera vez que la comunidad gay (o las comunidades LGTB en su conjunto) se enfrentan a darle la vuelta a ataques simbolizados en una imagen.

La Alemania nazi persiguió duramente la homosexualidad. Bajo la premisa de que ésta era incompatible con la ideología nacionalsocialista porque los homosexuales no se reproducían y por tanto no perpetuaban la raza aria. En los campos de exterminio cada prisionero llevaba un triángulo de distinto color invertido y bordado en su ropa para designar la razón de su encierro. El de los gays era el rosa. El autor Richard Plant lo narra en el libro “The Pink Triangle: The Nazi War Against Homosexuals” (El triángulo rosa: la guerra nazi contra los homosexuales).

Años más tarde, la comunidad gay le dio la vuelta al símbolo y comenzó a usarlo como icono del activismo gay, viralizando así la subversión y dando la vuelta al meme político. Aunque ahora la imagen de la comunidad LGTB sea la bandera arcoiris, en los años 60 y parte de los 70 y 80 el símbolo rosa era el identificativo más conocido de las luchas por los derechos LGTB. En 1980, la coalición ACT UP, que era una organización que apoyaba la lucha de los gays contra el SIDA, decidió adoptar como símbolo el triángulo rosa apuntando hacia arriba para simbolizar la no discriminación y creando un icónico póster donde podía leerse “Silence = Death” (Silencio = Muerte). El triángulo rosa también ha servido como base para el diseño de parques y memoriales como el Parque del Triángulo Rosa en San Francisco, el Homomonument en Ámsterdam y la Escultura al colectivo homosexual en Sitges. Así pues, no es la primera vez que el colectivo LGTB se enfrenta a ataques y los responde con creatividad. La diferencia con respecto al triángulo rosa es que, afortunadamente en el caso del meme de Vox, la respuesta ha sido inmediata.

Los memes seguirán siendo un campo de batalla donde se está dando una guerra cultural por generar nuevos sentidos comunes que dicten cómo ha de ser la vida pública. Vox quiso jugar la baza del guerrero y hombre blanco que se enfrenta a todos sus enemigos. Gaysper es una respuesta espontánea, descentralizada, ni partidista (de momento) y colectiva. Una pista de los escenarios sociales, culturales y políticos que se avecinan.

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