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INTERNACIONAL

"Un par de ojos morados y una costilla rota": la participación de Boris Johnson en el plan para agredir a un periodista

En una llamada en los años 90, un amigo de Johnson le pidió ayuda para asustar a un periodista y dejarle los "ojos morados" y una "costilla rota"

"Está bien, Darry, dije que lo haría, así que lo haré, no te preocupes", le contestó Johnson a su colega tal y como se reveló en una grabación filtrada

Johnson insistirá a Irán en la necesidad de respetar el derecho a manifestarse

Boris Johnson, candidato al liderazgo del Partido Conservador británico. EFE

Como veterano del periódico sensacionalista News of the World, el periodista Stuart Collier (de 69 años) pasó gran parte de su carrera en la prensa sacando a la luz los trapicheos de los malos. Pero solo una investigación puso en peligro su seguridad y la de su familia, la que hizo sobre Darius Guppy, un delincuente y amigo cercano de Boris Johnson.

En 1990, el plan de Guppy era que Boris Johnson (en aquel entonces, un joven corresponsal del Daily Telegraph en Bruselas) le proporcionara la dirección de Collier para enviar a sus hombres a darle una paliza. Una grabación secreta da cuenta de aquella trama que nunca llegó a concretarse.

Han pasado casi 30 años, el conservador Johnson está a punto de terminar su travesía hacia Downing Street y Collier sigue esperando unas disculpas del parlamentario por su implicación en el escándalo 'Guppygate'.

Guppy terminó en la cárcel por simular un robo de joyas valoradas en 2 millones de euros –el caso que, según se dice, investigaba Collier–. Años después de lo ocurrido, el periodista dejó el News of the World para tener una vida más tranquila en la campiña de Oxfordshire, donde antes de jubilarse trabajó como cartero y como conductor de reparto de los supermercados Tesco.

Collier atesora una montaña de recortes de sus años de periodista, que también incluyen la década en el Daily Mail durante la que cubrió la boda de Carlos y Diana. Hace mucho que no trabaja de reportero, pero sentado en el salón de su casa junto a su esposa Jennifer –de 64 años y exenfermera, hoy trabaja en una organización benéfica–, todavía se entusiasma al recordar las historias de su vida anterior en la prensa. Salvo por ese episodio de su carrera que le sigue irritando. "Creo que él [Boris Johnson] tiene claramente que pedir perdón", dice. "Me he vuelto a indignar leyendo en los periódicos los artículos sobre él, me parece escandaloso que haya podido estar aliado con Darius Guppy en un complot para agredirme; por suerte nunca ocurrió, pero que un posible líder futuro del Partido Conservador se haya visto mezclado en algo así es, en mi opinión, absolutamente terrible".

Johnson ha explicado que lo hizo por lealtad hacia un viejo amigo. A Collier no le parece suficiente. "Tal vez haya estudiado en Eton con Guppy, pero la lealtad no debería llegar al punto de urdir una trama para que agredan a un periodista. Me sorprende su forma de actuar, que no haya tenido la valentía de no mezclarse con alguien como Guppy. Johnson fue bastante lejos en el complot para agredirme, por lo que entiendo, no lo descartaba... Según la transcripción [de la conversación grabada], estaba más que dispuesto a ayudar a Guppy a encontrar mi dirección para que me agrediera".

En la llamada registrada, Guppy dice a Johnson que quiere asustar a Collier con unos matones que le dejen "un par de ojos morados" y una "costilla rota". Al final de la llamada se escucha a Johnson pronunciar una frase que parece indicar su disposición a ayudar con la dirección de Collier: "Está bien, Darry, dije que lo haría, así que lo haré, no te preocupes".

Collier explica que un agente de policía habló con él cuando apareció la cinta. "En ese momento yo ya sabía que había un plan para encontrarme", recuerda. "Pero no quería complicarme demandando a nadie, lo único que quería era seguir con mi vida. Por suerte, nada ocurrió con las amenazas de Guppy y la participación de Boris".

No se arrepiente de no haber acudido a la policía entonces y no tiene planes de hacerlo ahora. "Sólo quería seguir con mi trabajo como reportero de News of the World", cuenta. "Le había advertido a mi esposa para que estuviera al tanto de la situación, pero a lo largo de los años he creído que al menos Johnson podía haber hecho algún acercamiento para disculparse, especialmente cuando se ha hecho más probable que termine liderando el Partido Conservador. Me sorprende que haya comenzado esta carrera por el liderazgo con este muerto en el armario".

"Me gustaría que volviera a ser un tema del que se hablase... Simplemente como un asunto de honestidad elemental. Todos cometemos errores. Si él cree que aquello fue un error, que lo diga", señala el periodista.

Collier recuerda que su esposa estaba en casa con Ross, el hijo pequeño de la pareja, cuando se enteró del complot. Él le pidió que tuviera cuidado antes de abrir la puerta de la casa. "Mi esposa todavía habla de Johnson", dice.

Collier se fue de News of the World a finales de los años noventa, mucho antes de que el escándalo de piratería informática revelado por The Guardian culminara en 2011 con el cierre del periódico. "Naturalmente, como periodista de News of the World, escribí muchos artículos que provocaban deseos de venganza contra mí. Yo los escribía de manera correcta y honesta porque se trataba de delincuentes, pero siempre existía el peligro de que me encontraran y me dieran alguna paliza".

Supo de la llamada entre Johnson y Guppy mucho después de que ocurriera pero el descubrimiento le alteró lo suficiente como para preocuparse por la seguridad de su familia. "Mi esposa estaba verdaderamente preocupada, le pedí que tuviera cuidado con las personas a las que abría la puerta; en ese momento teníamos un hijo pequeño, Ross, y ella estaba en casa, de madre; Johnson sí que me preocupaba un poco y pensaba de verdad que Guppy representaba una amenaza seria para mi seguridad".

Collier dice que cualquiera que lea la transcripción de la llamada entre Guppy y Johnson se dará cuenta de que el hombre que luego haría carrera en política tomaba en serio la petición y estaba "dispuesto a hacer todo lo que estuviera en su mano para ayudar al viejo compañero de clase". "No era una broma, iba a ayudar a Guppy en todo lo que estuviera a su alcance".

Más tarde, Guppy escribió un artículo para The Spectator en el que decía que lo único que lamentaba del escándalo era "no haber terminado el trabajo". Collier, sin embargo, afirma: "Estoy agradecido de que hayan pasado los años y Guppy se haya ido [a Sudáfrica]".

Collier está resignado a la idea de ver a Johnson convertido en primer ministro, pero tiene un mensaje para él: "No creo que usted sea apto para llegar a primer ministro, como mínimo, limpie de muertos su armario, estoy seguro de que este es sólo uno de ellos".

El equipo de campaña de Johnson no ha respondido a The Guardian.

Traducido por Francisco de Zárate

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