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Trump gana la "guerra contra la Navidad"

"Estoy orgulloso de haber encabezado la ofensiva contra el asalto" a la Navidad, ha publicado Donald Trump en Twitter

En los últimos años se ha extendido la expresión "felices fiestas", algo que indigna a Trump y a muchos de sus seguidores

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Donald y Melania Trump en su discurso de Navidad.

Donald y Melania Trump en su discurso de Navidad.

Un verdadero líder no descansa ni el 25 de diciembre, sobre todo si tiene algo importante que compartir. Por eso Donald Trump irrumpe en la celebración más familiar del año para decirnos: “La gente está orgullosa de decir de nuevo ‘Feliz Navidad’ y yo estoy orgulloso de haber encabezado la ofensiva contra el asalto a nuestra querida y preciosa frase. FELIZ NAVIDAD”.

¿Un asalto a la frase ‘Feliz Navidad’? ¿Acaso durante la era Obama quien la pronunciaba recibía 60 latigazos? ¿Iba el FBI revisando casa por casa en busca de una criminal guirnalda que contuviera la expresión? No es eso lo que yo recuerdo de mi tiempo allí, pero uno llega a dudar si escucha a Trump y a tantos de sus palmeros presumiendo hoy de haber recuperado la palabra ‘Navidad’, como si hubiera estado proscrita desde hace años. La historia tiene su miga.

Todo viene, por supuesto, de esos malvados inmigrantes y otros alborotadores como los judíos. En las últimas décadas la expresión ‘Feliz Navidad’ o ‘Merry Christmas’ ha perdido fuelle en favor del ‘Happy Holidays’ o ‘Felices fiestas’ que las grandes marcas han considerado más inclusivo y menos puramente ‘christ’-iano. Nadie le dio al asunto mayor importancia hasta que, a principios de este milenio, el presentador de Fox News Bill O’Reilly descubrió que era un tema que indignaba enormemente a su audiencia de jubilados blancos, republicanos y eternamente cabreados.

¿Salvar el cristianismo? ¿El mismo Bill O’Reilly que fue despedido tras pagar millones de dólares a varias mujeres para que no lo llevaran a juicio por acoso sexual? ¡Ese mismo! Pero eso es otro tema. El caso es que la ofensiva de O’Reilly ha venido resurgiendo de vez en cuando a pesar de que según una encuesta de Pew al 52% de la población le importa un pito como le feliciten las fiestas y otro 15% prefiere las fórmulas más neutras al tradicional ‘feliz navidad’. Ya os tengo dicho que, en el fondo, EEUU es un país bastante razonable si uno se olvida de que 61 millones votaron por Donald Trump.

Ya sabéis que su gran atractivo electoral era aquello de no ser “políticamente correcto” o, lo que es lo mismo, que no le importara decir que a las mujeres “se les puede agarrar del coño si eres una estrella” o que los inmigrantes mexicanos “son violadores y algunos, supongo, buena gente”. Donald Trump dice lo que muchos piensan y en verdad son muchos los que piensan que la Navidad está amenazada por los judíos, los demócratas, los gays y los profesores universitarios. Son muchos aunque no sean mayoría. Como los muchos que, también afirman que en un país con un 72% de blancos y un 71% de cristianos, los blancos cristianos son una minoría oprimida.

Pero todo eso, claro, era antes de Donald Trump. Gracias al presidente políticamente incorrecto las navidades están ahora a salvo y con Cristo en todo lo alto, no como el año pasado que Washington DC estaba lleno de patrullas budistas que iban derribando muñecos de Papá Noel y haciendo graffitis de ‘Felices Fiestas’ en las fachadas de las iglesias. Ahora todo está bien, Donald Trump ha salvado la Navidad.

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