En mitad del infierno en Gaza, los libros han sostenido la esperanza de Fathi
Mari Fathi no tenía idea de que su pasión por la lectura sería un alivio al inmenso sufrimiento al que se enfrentó durante los dos años de ofensiva israelí en la Franja. Con 26 años y con una larga trayectoria como periodista, se vio obligada a huir con su familia de su hogar en Tal al-Hawa, al sur de la ciudad de Gaza, el 13 de octubre de 2023. Esto ocurrió tras las primeras órdenes de desplazamiento emitidas por el ejército israelí en la ciudad de Gaza y en la gobernación del norte.
Como casi un millón de personas desplazadas obligadas a desplazarse hacia el sur, Fathi se dirigió a Rafah. “Aquel día, cuando llegó el momento decisivo de partir, caminé con pesar hacia mi habitación. Sin pensar, me encontré de pie frente a mi biblioteca”, recuerda. “De las decenas de libros que había pasado toda mi vida recopilando con esmero, solo pude llevarme uno: una colección de poemas de Ibrahim Tuqan”.
A medida que los bombardeos se intensificaban y el ciclo de órdenes de desplazamiento se ampliaba, el sufrimiento iba en aumento. Consiguió apoyarse en la lectura para calmar su mente. Esto fue posible gracias a algunos amigos de fuera de Gaza, a quienes les pedía libros electrónicos e historias digitales que le enviaban por aplicaciones de mensajería. “Tenía que caminar largas distancias solo para encontrar una conexión a internet. Mi principal objetivo era encontrar algo de consuelo a mi dolor”.
En mitad del desplazamiento, Fathi echaba de menos su hogar y su biblioteca. “Solía pedir a familiares que se quedaron en la ciudad de Gaza que revisaran mi casa y se aseguraran de que mis libros estuvieran a salvo”.
Fathi se vio obligada a desplazarse nuevamente, trasladándose de Rafah a un campamento en Mawasi. Sobrevivía en una tienda de campaña y en mitad de la desesperación, un día salió a caminar. “Fue la primera vez que sentí algo de alegría desde que comenzó la guerra”, cuenta.
En una acera, un niño de no más de diez años había extendido una tela azul en el suelo, exhibiendo decenas de libros usados y revistas antiguas. La joven no pudo contenerse y corrió hacia esa escena. “Momentos antes estaba llorando por la crueldad de nuestras vidas, pero mis lágrimas de tristeza se transformaron en lágrimas de emoción al ver aquello”.
Sin embargo, al regresar, se dio cuenta de que los libros que acababa de tener entre sus manos procedían de bibliotecas escolares, que se habían convertido en refugios para familias desplazadas por la violencia. “Sentí una profunda tristeza por los niños de Gaza. En lugar de estar en las aulas y disfrutar de los libros en su tiempo libre, se habían quedado sin hogar, vivían en refugios y privados de educación”, explica.
El 15 de enero de 2025 se anunció un alto el fuego, que llevó a la retirada del ejército israelí del eje de Netzarim, que había dividido Gaza en dos. Esto permitió a los desplazados regresar al norte a pie.
Ese regreso era el sueño al que Fathi se aferró durante los meses de violencia y desplazamiento. Su hogar fue el primer lugar que visitó, desesperada por ver qué quedaba de él. “Me paré frente a mi biblioteca y encontré algunos libros desaparecidos, otros deteriorados y muchos arruinados por el agua de lluvia que se filtraba a través de las paredes destruidas. Volví a ellos como un extraño que regresa a su familia tras un largo y agotador viaje o un duro encarcelamiento”.
Cuando la tregua terminó y las operaciones militares se reanudaron con fuerza, Fathi volvió a desplazarse, desde la ciudad de Gaza hacia el sur. Otra vez, ante el sufrimiento del desplazamiento forzoso, intentó tener una vía de escape en sus libros. Hasta que, en octubre de 2023 cuando se declaró el alto el fuego, pudo regresar definitivamente a su hogar.
Una guerra sistemática contra la cultura
La destrucción en Gaza ha provocado graves pérdidas culturales. Las bibliotecas públicas, como la Biblioteca Municipal de Gaza, la mayor de la Franja, han sido destruidas y con ellas la posibilidad de acceder de manera libre y constante a los libros y la cultura.
“Más de 100.000 libros que abarcaban campos científicos, literarios y culturales fueron destruidos cuando la Biblioteca Municipal en el centro de la ciudad de Gaza fue bombardeada al inicio de la guerra”, afirma Hosni Muhanna, portavoz del municipio de Gaza. Esta biblioteca no fue la única víctima. El ejército israelí también bombardeó el Centro Cultural Rashad al-Shawa y destruyó bibliotecas universitarias en toda la Franja.
Muhanna cree que el ataque a las bibliotecas está lejos de ser aleatorio, lo considera una política sistemática para desmantelar la infraestructura cultural y educativa de Gaza. “El objetivo es claro: marginar a la población y obstaculizar su progreso intelectual y cultural”, añade Muhanna.
En estos momentos, el municipio de Gaza está desbordado por problemas críticos de supervivencia diaria de la población, la gestión de residuos o la limpieza de escombros. Muchas personas como Fathi sueñan con que algún día puedan dejar de preocuparse por la mera supervivencia y se puedan reconstruir las bibliotecas.
Mientras tanto, continúa pasando las páginas de sus libros en lo que queda de su hogar, con la convicción de que restaurar las bibliotecas no se trata solo de reconstruir piedra, es una lucha por recuperar el derecho de Gaza a leer y a vivir.
Sobre este blog
UNRWA es la Agencia de Naciones Unidas para la población refugiada de Palestina en Oriente Medio. Desde 1949 trabajamos para proporcionar asistencia, protección y defensa a más de 6 millones de refugiados y refugiadas de Palestina, que representan más de la quinta parte de los refugiados del mundo y que actualmente viven en campamentos de refugiados en Jordania, Líbano, Siria y el territorio Palestino ocupado (la franja de Gaza y Cisjordania), a la espera de una solución pacífica y duradera a su difícil situación.
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