Patrimonio, gastronomía e historia medieval en la primera Villa del Libro de España
Esta villa vallisoletana, amurallada y Conjunto Histórico-Artístico desde 1975, fue en 2007 la primera Villa del Libro de España, una iniciativa que hizo de las librerías y la cultura su seña de identidad. Hoy reúne doce librerías, cuatro museos, una ermita única en Castilla y León y una cocina que destaca por sus platos de cuchara.
Quien conduce por la llanura de Tierra de Campos distingue primero la muralla, levantada sobre el borde del páramo, y solo después las casas que se agrupan detrás. Dentro viven poco más de doscientas personas, pero el pueblo recibe visitas de todo el país. La razón es que, en un sitio donde cabría esperar un puñado de comercios y la plaza, hay muchas librerías.
Un pueblo hecho para defenderse
Urueña está en las estribaciones de los Montes Torozos, a la vista de Tierra de Campos. Durante siglos fue lugar de paso y de disputa, porque se encontraba justo entre los reinos de León y Castilla. Por eso hubo que protegerla. Fue la infanta Sancha, hermana del emperador Alfonso VII y señora de la villa, quien impulsó la muralla entre mediados del siglo XII y principios del XIII.
Hoy se conserva el 80 por ciento del recinto, que rodea casi siete hectáreas. Al pueblo se entra por dos puertas. La del Azogue, al norte, es la principal, y está pensada para que quien llegara con malas intenciones lo tuviera difícil. La de la Villa, al sur, se abre sin más defensa al páramo. Se puede pasear por lo alto de la muralla para, desde el mirador del Cubo Nuevo, apreciar la inmensidad de Tierra de Campos y, los días claros, hasta la Sierra de la Culebra y los Montes de León.
En 1975, Urueña fue declarada Conjunto Histórico-Artístico. Y es que, la declaración no inventó nada, sino que lo que hizo fue reconocer algo que ya se veía: que las calles, las casonas de piedra y el trazado del pueblo seguían siendo, en lo esencial, los de hace siglos. Hoy forma parte además de Los Pueblos Más Bonitos de España.
El castillo, las reinas y la ermita
Al sureste, pegado a la muralla, queda lo que resta del castillo. Desde el Ayuntamiento recuerdan que lo mandó levantar hacia 1060 el rey Fernando I el Magno, sobre los restos de una fortaleza romana. En la actualidad solo quedan los muros exteriores: las estancias han desaparecido. En la parte más alta se alza el torreón conocido como el Peinador de la Reina, que recuerda a doña Urraca, reina de León en el siglo XII, que vivió aquí. A mediados del siglo XIV pasó por sus muros María de Padilla, recluida por Pedro I el Cruel, que iba a verla a escondidas. El castillo fue también cárcel, y más tarde pasó a los condes de Urueña, los Téllez Girón.
Dentro del pueblo, la iglesia de Santa María del Azogue, del siglo XVI, mezcla gótico y Renacimiento. Hay además casonas de piedra, como la Casona de la Mayorazga, del siglo XVIII, que hoy alberga la Fundación Joaquín Díaz.
Para ver lo más antiguo hay que salir del pueblo, a pocos kilómetros, hasta un valle desde el que se ve la muralla entera. Allí está la ermita de Nuestra Señora de la Anunciada, del siglo XII. La ordenó levantar la infanta Sancha sobre un antiguo monasterio mozárabe, y es la única en Castilla y León que se conserva completa con este estilo de origen italiano. Su Virgen es la patrona de Urueña.
Cada 25 de marzo se celebra una romería en la que los hombres del pueblo la llevan en andas. Desde hace siglos, además, un grupo de mujeres de la cofradía se encarga de vestirla.
De una mudanza a una Villa del Libro
Lo que cambió el rumbo de Urueña no fue un monumento, sino una mudanza. En 1985, el etnógrafo zamorano Joaquín Díaz cedió sus colecciones a la Diputación de Valladolid, que las instaló en la villa. El folclorista se instaló en Valladolid con su familia en 1851 y tres décadas después se instaló en Urueña. El edificio actual de su fundación se inauguró en 1991. Con la fundación llegaron investigadores y, poco a poco, la idea de que un pueblo tan pequeño podía vivir de los libros.
En 2007, por iniciativa de la Diputación, Urueña fue designada primera Villa del Libro de España. Se trata de que el comercio de libros, sobre todo antiguos, raros o descatalogados, sostenga la vida de un pueblo pequeño.
Cuatro museos
La proporción llama la atención: cuatro museos en un pueblo de apenas doscientos habitantes. Además del Centro e-LEA Miguel Delibes están los de la Fundación Joaquín Díaz, el de Campanas y el de la Música, con la colección de Luis Delgado.
La Fundación Joaquín Díaz es el más completo. Guarda más de 25.000 libros sobre cuentos, cancioneros, refranes y tradiciones populares, además de unas 25.000 grabaciones hechas en pueblos de Valladolid y de toda Castilla y León. El Museo de las Campanas expone una veintena de piezas, algunas al aire libre, con paneles que explican qué quería decir cada toque. En el de la Música se pueden ver más de quinientos instrumentos.
Qué se come: cuchara, matanza y vino de la tierra
Aquí no hay cocina de autor, se come lo que se come en la meseta. El plato fuerte es la cuchara: olla y puchero de toda la vida. En la mesa mandan también la lenteja pardina de Tierra de Campos, con sello de calidad, y los embutidos de la matanza del cerdo, chorizos y jamones pensados para durar todo el año. De postre, dulces de siempre: bollos de aceite, rosquillas, magdalenas y pastas. Para acompañar, vinos de las denominaciones vecinas: tintos de Toro, blancos de Rueda y claretes de Cigales.
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