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Andalucía, bajo la onda expansiva del 27S

Cuatro repercusiones (seguramente no inesperadas) de los resultados de las elecciones catalanas

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Rivera pide una participación "récord" para que haya un "cambio" en Cataluña

Rivera (C's) votando durante la jornada electoral en Cataluña

Para el PSOE: Ciudadanos se ha venido definitivamente arriba. Los buenos resultados en Cataluña dan un fuerte empuje a sus ambiciones en las elecciones generales y refuerzan su estrategia de distanciamiento con los socialistas que vienen practicando en las últimas semanas. C’s, más de la mano de Albert Rivera que de Juan Marín, prometen ponérselo complicado a Susana Díaz de aquí a diciembre, en especial con la elaboración de los presupuestos y también con la comisión de investigación de los cursos de formación. Salvo que un acercamiento entre Pedro Sánchez y Rivera lo remedie (o tampoco). Los socialistas han tenido socios fáciles y difíciles en la historia autonómica, pero ninguno tan cambiante e impredecible como éste. Tanto que por momentos no se sabe si es aliado u oponente.

Para el PP: han salido machacados en las catalanas, una comunidad que, como Andalucía, nunca se le ha dado bien a los populares. A la caída libre de Mariano Rajoy se une su debilidad histórica en determinados territorios. A los de Moreno Bonilla, que aún no se han recuperado del tortazo en las andaluzas de marzo, les toca cubrir dos flancos a la vez (PSOE y C’s) cuando atraviesan el peor momento de fuerzas de su historia. Su mejor estrategia, y quizá la única visto el ahínco con el que se están entregando a ella, es presentar a Ciudadanos como la muleta del PSOE, como una especie de repuesto del PA en versión 2.0. El problema es que los volantazos del partido naranja y el endurecimiento de su posición frente a los socialistas la va haciendo cada vez menos efectiva.

Para Podemos: en Cataluña como en el resto de España, C’s le ha robado la silla como niña bonita de la política y actor revelación en el panorama electoral. Jóvenes como son, los de Podemos han perdido frescura y para algunos votantes sensibles a las modas resultan incluso prematuramente viejunos. Especialmente los miembros de la dirección nacional. El consuelo para Teresa Rodríguez y los suyos es que, tras los malos resultados de Podemos en Cataluña, donde Pablo Iglesias se ha volcado de forma muy personal, aquí pueden sacudirse en parte la responsabilidad de los datos también insatisfactorios conseguidos frente a Susana Díaz. ¿Ves Pablo?, la culpa no fue toda nuestra, pueden estar pensando.

Para Izquierda Unida: lo ocurrido en las autonómicas catalanas aumenta el estado de estupor en IU. La confluencia con Podemos por la que apuesta sin descanso el andaluz Alberto Garzón no ha funcionado y resta argumentos a quienes como él defienden una gran coalición de izquierdas para las elecciones generales. Ni contigo ni sin ti, parece ser el desolador resumen. IU se hunde sin hacer casi ni ruido.

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