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Pobreza energética, otro elemento más en la ecuación de la desigualdad

Casi 3 millones de españoles apenas tienen con qué vivir, una vez pagados los gastos de hogar y de energía

La pobreza energética constituye una expresión más de la pobreza y la desigualdad

El uso eficiente de la energía es una de las claves en el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible

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5,1 millones de personas en España son incapaces de mantener su vivienda a una temperatura adecuada en invierno. Foto: Gabriel Pecot/ Ayuda en Acción

5,1 millones de personas en España son incapaces de mantener su vivienda a una temperatura adecuada en invierno. Foto: Gabriel Pecot/ Ayuda en Acción

Según el informe de la Asociación de Ciencias Ambientales (ACA) 5’1 millones de personas en España, el 11 % de los hogares, son incapaces de mantener su vivienda a una temperatura adecuada en invierno. Cifra que, desde el último estudio, hace tan solo dos años, se ha incrementado un 22 %. Un 6 % (2´6 millones de ciudadanos) dedican más del 15 % de sus ingresos familiares al pago de las facturas energéticas.

Eso significa que los ingresos del hogar, descontando los gastos de vivienda y energía doméstica, son menores que la renta mínima de inserción española (417 €/mes en 2014), es decir,  casi 3 millones de españoles apenas tienen con qué vivir, una vez pagados los gastos de hogar y de energía. La composición del hogar es también un elemento determinante a la hora de dibujar esta geografía de la vulnerabilidad, en donde aquellos hogares con personas mayores, las familias monoparentales y las familias con 3 o más niños dependientes son las que más sufren estas circunstancias.

El año pasado todos los Gobiernos del mundo se comprometieron a lograr en 2030 los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), esto les obliga a poner en marcha políticas, leyes y acuerdos para que en 2030 el mundo sea más justo y equitativo en todos sus aspectos y, lo más importante, que podamos vivir de un modo sostenible que no ponga más en peligro nuestra vida en el planeta. El uso eficiente de la energía es una de las claves en el logro de los ODS pero el conseguirlo, como señala el ODS7 cuya meta para 2030 es “garantizar el acceso universal a servicios de energía asequibles, confiables y modernos”, supone también uno de los grandes retos que afrontamos. En este sentido y hasta la fecha, los datos muestran que España está a la cola de Europa en el cumplimiento de este ODS7.

Desde que comenzamos con nuestro programa de lucha contra la pobreza, la exclusión y la desigualdad en España hace ahora tres años, en Ayuda en Acción hemos comprobado innumerables casos de familias que se ven obligadas a elegir entre renunciar a calentar sus hogares suficientemente o pagar el material escolar, el comedor o las excursiones de sus hijos, opciones sobre las que ninguna persona, y menos un padre o una madre debieran tener que elegir.

La pobreza energética es reflejo de un problema cuya solución de raíz y abordaje en todas sus dimensiones necesita una revisión integral de la normativa en distintos órdenes. Se necesita actuar en materia de urbanismo y vivienda. Pero especialmente en  la política social, que trata de proteger a las familias con menos recursos. Es decir, aquellas en las que la pobreza energética es una manifestación más de la insuficiencia de medios para hacer frente a los gastos mínimos que comporta un nivel de vida digno.

Podemos poner en marcha muchas medidas para paliar este problema. Un plan integral contra la pobreza energética y una ley marco que promueva que las comunidades autónomas y ayuntamientos luchen de manera eficaz contra la pobreza energética, un fondo para la rehabilitación de viviendas de personas en situación de pobreza, una regulación para el corte de suministros para familias vulnerables o convenios con empresas energéticas para el abaratamiento de los costes en coordinación con servicios sociales.

En Ayuda en Acción nos ofrecemos para promover este dialogo público-privado y para promover proyectos que sirvan de modelo para intervenciones a mayor escala. La pobreza energética no es más que una expresión más de la pobreza y la desigualdad. Y sí, aquí también.

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