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Jordi Corominas, Jonatan Larrañaga y Manu Córdova abren una nueva vía en el Chekigo (6.270 metros), Rolwaling

‘Shiva: straight to the top’ (1200m, VI, M6, AI5+), que les llevó 20 horas, es la primera línea que surca la cara sur del Chekigo

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Durante la apertura de 'Shiva: straight to the top' (1.200 m, VI, M6, AI5+), en la cara sur del Chekigo (6.270 metros).

Durante la apertura de 'Shiva: straight to the top' (1.200 m, VI, M6, AI5+), en la cara sur del Chekigo (6.270 metros).

Manu Córdova, Jonatan Larrañaga y Jordi Corominas se han apuntaban la primera por la cara sur del Chekigo (6.270 metros), Rolwaling. Una vía que han bautizado como: ‘ Shiva: Straight to the top’.

Así lo cuentan ellos mismos en el blog de Jonatan Larrañaga:

“Ha sido un viaje muy intenso en el que lo hemos pasado muy bien; nos hemos reído, hemos disfrutado y no hemos pasado demasiado frío.

Comenzamos la expedición muy bien, todo rodado, encontrándonos con nuestros amigos Oriol Baró y Paula Alegre que ya estaban en el Valle de Rolwaling, y en poco más de una semana estábamos en la base del Chuquima Go pequeño, listos para repetir la vía abierta por nuestros amigos, “Infleti” (MDinf). Oriol y Paula habían realizado unos días antes la primera ascensión de esta montaña y nos habían comentado que las vistas eran preciosas, por lo que fuimos a por la segunda. Todavía estábamos aclimatando por lo que echamos el hígado en las palas de nieve. La vía tiene un larguito de roca al comienzo y luego nieve disfrutona hasta unos mixtos sencillos en la parte superior. Es muy divertida, y lo de las vistas es totalmente acertado. Una panorámica preciosa de Everest, Melungtse, Gaurisankar, Tengi Ragi Tau, Tengkampoche y muchos más. Fue un día excepcional y con el que concluimos nuestra fase de aclimatación.

Jordi Corominas en 'Shiva: straight to the top' (1.200 m, VI, M6, AI5+).

Jordi Corominas en 'Shiva: straight to the top' (1.200 m, VI, M6, AI5+).

Dos días de descanso nos valieron para decidirnos por ir al pico Chekigo. Habíamos visto una línea directa a la cumbre y no podíamos desperdiciar la oportunidad de abrirla. Estaba un poco expuesta a la caída de los seracs pero bueno, la idea era ir muy rápido por la zona y “no tienen mala cara”. Optamos por la idea de ir en el día ya que consideramos que de la pared podíamos salir y eso nos iba a permitir “correr” más.

Empezamos la actividad a las 12 de la noche, con un largo de mixto (M5) un poco expuesto ya que no se podía apenas proteger, pero el frío había hecho que el hielo cogiera consistencia y daba confianza. Tras éste le sucedieron 4 largos más de entre M4 y AI5 muy divertidos, aunque debíamos correr y no pudimos parar a disfrutarlos demasiado. Una vez superadas estas dificultades decidimos guardar una cuerda y proseguir por unas campas de nieve, hasta nuestro “desvío a la izquierda” dónde ya estaríamos a salvo de los seracs. Ahora venían los tres escalones que veíamos desde la base. Los tres primeros los teníamos claro, eran hielo. Uno fácil, el segundo un poco más complicado, como AI5 o 5+ y el interrogante estaba en el tercero. Un pequeño desplome con carámbanos hizo que me emocionara. Ya estábamos a unos 6000 metros e íbamos a resoplar, pero el largo pintaba divertido. Quedó un largo de nuevo un poco expuesto, ya que solo se pudo colocar un seguro en el tramo difícil de más o menos M6, pero muy entretenido. Una vez estuvimos los tres en esa reunión, solo quedaban 300 metros de palas de nieve inconsistente y un poco de mixto para llegar a la cima. Volvimos a recoger una cuerda y para arriba. Poco a poco fuimos subiendo por la pared hasta alcanzar la cima. Es una cima vertiginosa. La nieve inconsistente nos hizo tener que ir con muchísimo cuidado desfilando por la arista. Aquí ya no estuvimos tanto rato como en el Chuquima Go pequeño. Fueron 4 fotos dos vídeos y para abajo. No se había acabado. La idea era bajar por dónde lo habían hecho nuestros amigos pero teníamos un largo trozo de arista. Nos costó un buen rato llegar hasta dónde nuestros colegas habían finalizado la ascensión, pero una vez ahí ya solo quedaba rapelar hasta la base.

Jonatan Larrañaga, Jordi Corominas y Manu Córdova en 'Shiva: straight to the top' (1.200 m, VI, M6, AI5+).

Jonatan Larrañaga, Jordi Corominas y Manu Córdova en 'Shiva: straight to the top' (1.200 m, VI, M6, AI5+).

La vía la llamamos ‘Shiva: Straight to de top’ y tiene unas dificultades de VI, M6, AI5/+ y una longitud de 1200 metros aproxiamdamente. La abrimos en estilo alpino en el día en 20 horas de actividad.

Es una suerte poder subirse a un monte cuyas ascensiones se cuentan con los dedos de una mano.

Por último nos gustaría agradecer, a parte de nuestros sponsors personales (Haglöfs, Millet, TrangoWorlld, Boreal, Beal, Grivel, Power Bar) a la beca Joxe Takolo y a Montañeros de Aragón, por confiar en esta expedición y apoyar a este estilo de alpinismo. De parte de los tres, ¡Muchas Gracias!”.

'Shiva: straight to the top', en la cara sur del Chekigo (6.270 metros).

'Shiva: straight to the top', en la cara sur del Chekigo (6.270 metros).

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