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Riviera portuguesa, un escondite espectacular

La costa norte de Lisboa conserva su pasado glamuroso y se adapta a los nuevos tiempos para convertirse en uno de los lugares más visitados en los alrededores de la capital Portuguesa

Unidas por carretera y bendecidas por un clima suave todo el año, Cascais, Estoril y Sintra,  ofrecen historia,  cultura, naturaleza pura y enclaves donde practicar el surf

La zona, que fue neutral durante la Segunda Guerra Mundial y refugio de espías, inspiró a Ian Fleming para crear el personaje de James Bond y acogió luego el rodaje de 007 Casino Royal

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Parque Natural Rui Cunha, en Cascais / Turismo Cascais

Parque Natural Rui Cunha, en Cascais / Turismo Cascais

La costa norte de Lisboa, también llamada Riviera portuguesa (Cascais, Estoril y Sintra), es una pequeña joya turística, una región que ha sabido mantener el encanto de su pasado glamuroso y adaptarse a los nuevos tiempos para convertirse hoy en un destino cosmopolita y uno de los lugares más visitados de las proximidades de Lisboa.

Entre sus encantos turísticos destacan un interesante pasado histórico y cultural; impresionantes palacios y castillos capaces de trasladarnos en el tiempo; una elaborada y sabrosa gastronomía; paisajes naturales que nos dejarán boquiabiertos; así como un clima suave durante todo el año y hermosas playas, ideales para la práctica del surf.

Delimitada por el océano Atlántico al sur y al oeste, esta región portuguesa –a tan sólo 30 minutos de Lisboa y de su aeropuerto internacional– se extiende desde la playa de Carcavelos (escenario de pruebas mundiales de surf) hasta el extremo norte del municipio de Cascais. Justo en su centro, se encuentra el parque natural de Sintra-Cascais, integrado por una enorme diversidad de flora y fauna, además de espectaculares paisajes y acantilados.

La Sierra de Sintra, patrimonio mundial de la Unesco, es un lugar realmente mágico que sorprende por su extremada belleza natural. Las localidades de Cascais y de Estoril se convirtieron en uno de los lugares más cosmopolitas y turísticos del país a partir del momento en el que el rey Luis I de Portugal fijó allí su residencia de verano a finales del siglo XIX. Su clima fue con toda seguridad motivo de peso para la elección y también motivó que familias acomodadas de la época siguieran su ejemplo y construyeran allí lujosas quintas y palacetes donde veranear.

Aunque lejos ha quedado ya aquel ambiente exclusivo y aristócrata, quintas y palacios todavía definen parte del actual paisaje urbano de Cascais. La mejor manera para llegar a Cascais desde el aeropuerto –si se quiere disfrutar del paisaje– es tomar la carretera litoral de Lisboa. Se puede hacer en coche, pero el tren también es una buena opción.

Es un recorrido pintoresco y agradable, siempre en compañía del mar y las playas de la costa de Estoril. Además, por el camino veremos diferentes fuertes que aún se conservan y que son visitables. Un paseo a pie es una magnífica manera de conocer la historia Cascais, empezando por su centro histórico y la Ciudadela.

Bellos edificios y hasta palacetes salpican el paseo marítimo de Cascais / L. C.

Bellos edificios y hasta palacetes salpican el paseo marítimo de Cascais / L. C.

En nuestro recorrido podemos visitar la iglesia de Nossa Senhora dos Navegantes, que data del siglo XVIII y es una de las más antiguas de Cascais, ya que fue de las pocas construcciones que no desaparecieron con el terremoto que afectó esta zona en 1755. Desde allí podemos llegar hasta el "barrio del Museos" y hacer parada, entre otros, en el Museo do Mar, el Museo de Arte Moderno, la Casa das Historias Paula Rego, el Palacio dos Condes Castro Guimarães, y terminar tomando el paseo en la Marina de Cascais, desde donde tendremos una maravillosa vista de la costa.

En el recorrido, y si el tiempo acompaña, vale la pena detenerse en la Heladería Santinni, donde dicen que hacen los mejores helados de todo Portugal, elaborados con frutas y productos cien por cien naturales.

Estoril: la ruta James Bond

Caminando desde Cascais podemos llegar hasta Estoril, localidad que muchos relacionarán con el exilio de la familia real española. Fue en Estoril, en Villa Giralda, donde Juan Carlos I pasó parte de su infancia y juventud. Pero Estoril es también conocido como el lugar donde el escritor Ian Fleming creó su mítico personaje de James Bond.

Se dice que este célebre personaje de ficción está basado en el popular doble espía Dusko Popov, quien residió en esta zona neutral de Portugal durante la Segunda Guerra Mundial. De hecho, Estoril fue en aquellos años el principal destino de espías británicos, japoneses y alemanes y, por tanto, escenario de planificación estratégica y de contraespionaje.

Hoy en día aún se pueden visitar algunos de los escenarios donde se reunían los espías y que sirvieron también de localización para la película 007 Casino Royal, como el Casino, el Hotel Palacio (también conocido como el hotel de los murmullos dado que allí se alojaban espías ingleses y alemanes), o la Pastelería Garret, donde además se pueden degustar los más típicos pasteles de la región.

Dos paradas obligadas cuando salimos de Cascais en dirección a Sintra son la Boca del Infierno y el Cabo de Roca. La Boca del Infierno es una espectacular gruta que ha ido esculpiendo el mar a lo largo de los años y que debe su nombre a su forma y al ruido aterrador que provocan las olas cuando impactan contra las rocas los días de temporal. Podemos llegar en coche pero también en bicicleta, ya que hay una vía para cicloturistas de fácil acceso desde Cascais.

El mar esculpió la Boca del Infierno en el camino de Cascais a Sintra / L. C.

El mar esculpió la Boca del Infierno en el camino de Cascais a Sintra / L. C.

Si no llevan bici, el Ayuntamiento de la ciudad ofrece a los turistas un servicio de alquiler gratuito. Y si queremos acercarnos después al Cabo de Roca, quizás la mejor opción será el coche o el autobús que va de Cascais a Sintra, ya que hay una distancia de unos 15 kilómetros.

Este impresionante cabo, incluido ya dentro del Parque Natural de Sintra-Cascais, no sólo nos brinda unas vistas espectaculares, sino que tiene la singularidad de ser el punto más occidental de la Europa continental. A menudo, el viento es muy fuerte en la zona, por lo que hay que ir preparado si se desea disfrutar de estos salvajes acantilados que superan los 140 metros de altura sobre el nivel del mar.

El poeta portugués Luís de Camões definió el Cabo de Roca como el "lugar donde la tierra acaba y el mar comienza" y realmente es ésa la sensación que uno tiene cuando se visita. Ver una puesta de sol desde este punto es una experiencia cautivadora.

En nuestro recorrido entre Cascais y Sintra, vale la pena hacer una parada en el pintoresco pueblo de Azenhas de mar, construido en la cima de un acantilado, que baja hasta el mar donde encontramos una bonita piscina natural cavada en la misma roca.

El encanto y romanticismo de Sintra

La mejor alternativa para llegar a Sintra si queremos apreciar el paisaje es haciendo un paseo siguiendo la costa desde las playas de Guincho hasta la misma Sierra de Sintra. El paisaje es realmente hermoso e inspirador. De todas formas, si tenemos poco tiempo, la opción más práctica es el coche y tomar la carretera nacional 9.

La primera vista que tenemos cuando llegamos a la pequeña ciudad romántica de Sintra es el Palacio Nacional y sus famosas chimeneas. Este monumento mantiene viva la memoria de la época medieval en Portugal. Muy cerca, los más golosos no deben dejar escapar la famosa pastelería Piriquita, donde podrán probar sus travesseiros y sus queijadas, dulces muy típicos de la región y que en esta antigua fábrica familiar, que ha pasado de generación en generación desde del 1820, aún elaboran de manera artesanal.

Con el estómago satisfecho ya nos podemos preparar para la subida a uno de los lugares más emblemáticos y visitados de Sintra por su espectacularidad: el Palacio Nacional de Pena, una de las más grandes fantasías románticas del siglo XIX, hecho construir por el rey consorte de Portugal, Fernando de Sajonia.

Pero el de Pena, a pesar de ser el palacio que tiene más renombre, no es el único ni para muchos el mejor de los tesoros que esconden los bosques de Sintra; también merecen una visita la fortaleza del Castelo dos Mouros, el palacio de Montserrate y, sobre todo, la majestuosa Quinta de Regaleira y sus pasajes secretos que esconden historias relacionadas con la alquimia y la masonería.

El Palacio Nacional de Pena, una de las más grandes fantasías románticas del siglo XIX / L. C.

El Palacio Nacional de Pena, una de las más grandes fantasías románticas del siglo XIX / L. C.

Un poco más lejos, a unos 15 kilómetros de la ciudad de Sintra, encontraremos el Palacio Nacional de Queluz, antigua residencia real de veraneo y que muchos llaman el Versalles portugués.

No podemos terminar sin hacer mención especial a la rica y variada gastronomía de la zona, elaborada a base de pescado fresco a muy buen precio. Entre los platos más populares, la lubina, el sargo o el inigualable lenguado de Cascais. Uno de los platos más típicos es la cataplana. Su nombre proviene del tipo de cazuela semiesférica en la que se cuecen los alimentos y que permite mantener todos los olores y sabores de sus ingredientes, habitualmente pescado, marisco y verduras.

Vueling ofrece vuelos diarios desde Barcelona a Lisboa.

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