eldiario.es

Menú

Un Tribunal Constitucional que suspende instituciones contradiciéndose

El Constitucional suspende cautelarmente el pleno del Parlament del lunes

El Tribunal Constitucional ha suspendido el Pleno del Parlamento del lunes 9 de octubre raíz de la presentación de un recurso de amparo por parte del PSC. Esta suspensión impide la celebración del Pleno a pesar de que éste no se haya ni convocado porque supuestamente este Pleno vulneraría los derechos de los diputados al tener el objetivo de declarar unilateralmente la independencia.

Este sistema de recurso ya fue empleado por el PSC, el PP y Cs hace dos años, cuando se convocó el Pleno del Parlamento que pretendía aprobar la Declaración de ruptura con la que se inició la legislatura post-27S. Asimismo, repitieron sistema al recurrir las ponencias conjuntas para tramitar las leyes de desconexión. Y, finalmente, también recurrieron, sin el PSC, la reforma del Reglamento del Parlamento con la que se pretendía aprobar la Ley del Referéndum y la Ley de Transitoriedad.

Pero a pesar de no ser nuevo este mecanismo, es increíble cómo el Tribunal Constitucional acaba de contradecir su propia jurisprudencia sin molestarse, ni siquiera, en justificar los motivos. Cuando el PP y Cs pidieron la suspensión de los acuerdos que iban a permitir el debate de la Declaración de ruptura 2015 el Tribunal Constitucional se opuso.

Seguir leyendo »

¿Oportunidad perdida para el PSOE de Pedro Sánchez?

Mensaje de Felipe VI sobre la situación en Cataluña

Los aficionados a la historia han señalado el paralelismo entre el 6 de octubre de 1934 y los acontecimientos de estas últimas semanas. Proclamación del Estado Catalán, suspensión de la autonomía por el Gobierno central, encarcelamiento, juicio y condena por sedición del President Companys y su gobierno. Por lo general, aquellos aficionados a la historia no llevan el paralelismo más allá y se detienen en este punto. Pero sería bueno recordar la secuencia de los hechos posteriores: gobernador militar en Cataluña, nombramiento de un Consell de la Generalitat integrado por políticos de la derecha, elecciones generales en febrero 1936 con victoria del Frente Popular en toda España y en Cataluña, amnistía inmediata para Companys y sus consellers y regreso triunfal de Companys a la presidencia de la Generalitat en marzo de 1936. Unos meses después, se producía el golpe de Estado que condujo a la guerra civil. Se nos ha dicho que la historia no suele repetirse. Entre otros motivos, porque cambian los actores y los contextos. Pero no está de más tomar algunas precauciones por si acaso.

La situación actual tiene carácter crítico, en el sentido literal del término. Puede decantarse en un sentido o en otro en función de contingencias imprevistas. Pero también depende en gran medida de las decisiones que puedan adoptarse por los actores principales. A mi juicio, se ha llegado hasta aquí porque estos actores calcularon mal sus respectivas fuerzas y entendieron equivocadamente que tenían todas las de ganar. El gobierno de Rajoy y sus apoyos se han parapetado en el arsenal jurídico-penal-policial, con legitimidad discutible para ser benévolos para con su elaboración oportunista. Y el president Puigdemont y la mayoría política que le acompaña han recurrido básicamente a la gestión de un "relato" simbólico y emocional que les favorece, pero sin cálculo razonado de lo que tenían enfrente. Por este motivo, han jugado claramente a su favor la movilización ciudadana y la violencia desmedida -incluso el ensañamiento- de las fuerzas estatales de seguridad contra personas que deseaban expresar su opinión política de manera pacífica. El destrozo producido en todos los ámbitos costará de reparar, sea cual fuere el desenlace.

¿Cabe la posibilidad de no aumentar los daños que acarrea prolongar ahora la tensión estéril de estas últimas semanas? Entiendo que la única oportunidad reside en una transacción de partida: aceptar un referéndum con garantías a cambio de la renuncia a una declaración unilateral de independencia. El referéndum con garantías figuraba entre las posibilidades barajadas por expertos juristas en los prolegómenos de este largo contencioso. Lo avalaron, entre otros, el desaparecido constitucionalista Rubio Llorente, con títulos más que sobrados -Tribunal Constitucional, Consejo de Estado- para ser escuchado. ¿Es necesaria para ello una corrección en la Ley Orgánica 2/1980 sobre el Referéndum? Hágase ya esta modificación sin más dilación. Frente a los escrúpulos literalistas de algunos, ¿por qué no utilizar la misma “imaginación jurídica” que se empleó a finales de 1980 para tratar el caso de Andalucía en contradicción con las previsiones legales del momento?

Seguir leyendo »

Un éxito envenenado

Un ciudadano marca la casilla del sí en el referéndum del 1 de octubre

La jornada del domingo, el repaso de las imágenes, el repaso de las declaraciones, me ha dejado el espíritu y el alma con múltiples emociones y contusiones. Como muchos, he sentido rabia ante la brutalidad policial, a todas luces desmesurada incluso para quienes la veíamos venir tal como se habían planteado las cosas; he sentido vergüenza ajena por la reacción del gobierno y los medios de Madrid; he sentido admiración por la gente que se volcó con ilusión y orgullo en un acto de reafirmación nacional; y he sentido sorpresa y reconocimiento por la habilidad que tuvo un presidente llegado de rebote para lidiar con el toro bravo hispánico. Todos estos sentimientos me han acercado a posiciones donde nunca he militado, a pesar de llevar décadas incapacitado de sentir emociones por patria alguna, y me empujaron el domingo por la tarde a depositar un voto en blanco cuando hacía semanas que tenía tomada la decisión de no participar.

Pero también he sentido miedo y vértigo por las intenciones expresadas por el presidente de la Generalitat y sus consejeros al final de la jornada, y por la mayor parte de valoraciones que escucho desde entonces de los tertulianos habituales.

Lo digo directamente, sin anáforas ni metáforas. El domingo Puigdemont y los suyos ganaron la partida, y Rajoy y los suyos fueron humillados. Unos se habían pasado meses diciendo que habría referéndum. Y otros se habían pasado meses diciendo que no lo habría. Unos acabaron la jornada contando papeletas. Y los otros seguían negando que hubiera pasado lo que todo el mundo había visto que había pasado, recordando aquel PP de Aznar que negaba la huelga general que todo el mundo había visto o se emperraba en atribuir una acción terrorista a ETA que todo el mundo veía que provenía de otras latitudes. A pesar de las porras, hubo urnas. David venció a Goliat.

Seguir leyendo »

Pedro Sánchez I, el Pusilánime

Sánchez garantiza que el PSOE apoyará la estabilidad pese al Gobierno del PP

Lo tenía todo en sus manos. La jugada perfecta, si salía bien: moción de censura con el apoyo de Unidos Podemos, Compromiso, ERC, PDCAT, PNV, EH Bildu. 178 diputados, y Presidente de España con la promesa de realizar un referéndum vinculante. Si el hipotético referéndum saliera que NO, Pedro Sánchez sería el héroe que habría salvado a España de la ruptura final y del nacimiento de la (pluri) -nación de España. Si saliera que SÍ, moriría con dignidad que no tuvo el 1-O. Quizás marcharía como lo hacía Cameron, canturreando - "Doo-doooh --- dodo, right", con la conciencia tranquila por haber hecho lo que tenía que hacer.

Lo que pasó el Domingo 1 de Octubre en Cataluña supone, desde ya, un día histórico que marca un punto de no retorno en las relaciones entre Cataluña y España. No es necesario compartir la agenda procesista-independentista para darse cuenta. Las imágenes que vimos no se podrán olvidar fácilmente. Todo nuestro apoyo con las más de 800 víctimas represaliadas, especialmente al hombre herido por un disparo de pelota de goma - armas prohibidas en Cataluña – y a Marta Torrecillas, que fue vejada, denigrada, golpeada y maltratada por un policía nacional . Diarios de todo el mundo hablan de España como la "vergüenza de Europa". CNN, The Guardian, NYTimes abrieron con críticas a la inoperancia de Rajoy, a la brutalidad de una policía que, en Cataluña, se percibe como ajena e invasiva. Jeremy Corbyn pedía a Theresa May que intercediera en el conflicto. El Primer Ministro Belga, Charles Michel, condenaba en un tuit la violencia, al tiempo que se filtraba que la Canciller Alemana Angela Merkel llamaba por teléfono a Rajoy, seguramente, para decirle que se tome una tila, baje la porra, y se siente a la mesa.

Ahora se abre un nuevo escenario que no se sabe cómo acabará, comenzando con la huelga ("parada", en la neolengua institucional) del día 3 de Octubre. La DUI no convence a la mayoría. No sólo la mayoría de la población, sino a la propia mayoría independentista, que perdería una parte importante del capital político ganado durante el 1-O. El independentista sabe que empezar el ilusionante proyecto de construir un país nuevo por la puerta trasera no llevará directamente a Ítaca.

Seguir leyendo »

El fracaso

Imagen de un diccionario

Durante mucho tiempo me acosté temprano. No, eso es falso, como también lo son muchas de las afirmaciones que el Procés ha vertido durante años de un lado a otro del ring, entre otras cosas porque el asunto es una gravísima cuestión de lenguaje.

El otro día di una charla ante un auditorio de personas adultas. La idea era, desde la objetividad, sine ira et studio que diría Tácito, intentar formular algunas claves antes del primero de octubre. Lo que más me sorprendió del público es cómo algunos conceptos retorcidos a lo largo de este período han cuajado en mentes preparadas.

Muchos de los asistentes negaban cualquier puerta al diálogo y defendían a sus héroes con sumo ardor verbal. El problema es que al vetar la puerta a la palabra constataban graves errores de los que alguna vez he hablado en estas páginas.

Seguir leyendo »

Catalunya: la dignidad vence a la represión

30 Comentarios

Manifestantes defienden las urnas para que no sean requisadas

Los peores augurios se han cumplido. El Gobierno central ha optado por la represión. Cargas policiales contra las personas que intentan votar. Guardia Civil y Policía Nacional contra quienes defienden cívica y pacíficamente su participación en el referéndum. Cientos de heridos. Porras y pelotas de goma contra las urnas. Mazos contra colegios electorales. Esta es la imagen del 1-O que se proyecta al mundo.

Posiblemente hoy el Gobierno central cree que ha desbaratado el referéndum. Pero debe saber que ha generado un conflicto mucho más profundo del que estaba planteado la vigilia del 1-O. La represión cambia radicalmente los términos del contencioso político. Hoy, para una mayoría social en Catalunya, ya no es una cuestión de independencia, sino de dignidad, democracia y libertad. Es el día en que la desconexión emocional entre millones de catalanes y la España que representa el Partido Popular puede ser ya definitiva.

El Gobierno español ha perdido definitivamente a buena parte de Catalunya cuando ha decidido utilizar sus policías como fuerzas de ocupación, como fuerza colonial. El Gobierno ha llevado hoy al paroxismo la falta de respeto, el intento de humillación, la voluntad de derrota contra las aspiraciones de Catalunya que ha practicado el PP durante años. Pero ha logrado exactamente lo contrario. Ni derrota, ni humillación. Y los millones de personas que han pasado tantas horas haciendo cola para poder votar han protagonizado un inmenso ejercicio de respeto. De dignidad.

Seguir leyendo »

Ni Catacracia ni Españazo

Aficionados del FC Barcelona muestran una 'estelada' durante la final de Copa

Si preguntamos a un dirigente de Esquerra Republicana cuál es su preferencia entre izquierda y derecha, responderá: izquierda. Si acto seguido le preguntamos qué elige entre izquierda y Catalunya, nos responderá asimismo sin vacilar que esta última. Basta pues una pregunta para alejar nominalmente a los esquerranistas de su ideario básico y basta una mirada a sus listas únicas con los convergentes nominalmente alejados de sí mismos (PDCat) para verificar que el partido de Rufián y Tardà se ha adherido a los continuadores del partido que aplicó la política laboral más regresiva de la democracia y que seguía perdonando impuestos con un 22% de paro; los que pedían estructuras de Estado y privatizaban el servicio del agua. Los mismos, por cierto, que ahora han cedido el poder a instituciones ajenas al sufragio universal. Los que no hablan de la pobreza y la desigualdad que trajeron. Ello sucede por el taumatúrgico efecto de Catalunya, el vector que lo orienta y avala todo. Si al mismo tiempo comprobamos el firme empeño del PP de Mariano Rajoy por presentarse en el escenario pre independentista con los decorados de don Manuel Fraga y su terapia peligrosa, avistaremos el amargo porvenir que atenaza ya a un grueso de ciudadanos figurantes al que uno de los dos polos ha de romper el corazón. Un grueso supuesto, sí, pues quienes claman votar la independencia no querían ver ni en pintura unas urnas para elecciones estatutarias.

De una parte están los catademócratas que no son, desde luego, escrupulosos amantes de las libertades sin exclusión, pero dan el pego. ¿Cómo? Gracias a colgar el prefijo catalán a cada conjugación democrática, ocultan que ni Europa se frota las manos ante la posibilidad de nuevas fronteras con el lío en las ya existentes y la larga cola hibernada para las futuras, ni Bruselas asumirá ningún referéndum casero ni aceptará secesión alguna que no proceda de la anuencia de un estado miembro. Ocultan que los votos no sirven para torear las leyes estatales cuando uno representa al Estado y por tanto no juega al escondite con las instituciones; y que una cosa es tener mayoría para gobernar y otra para emprender una enorme operación en solitario que necesita mayor legitimación, liderazgo acorde y tiempo de maduración. Gracias a la Catacràcia, camuflan que ni la crisis social ni las clases humildes aparecen en su debate rebosante de trascendencia. Los conductores del procés ocultan que han perdido el miedo en una sola dirección, Madrid, pues la pérdida de soberanía frente a mercados y capital les trae tan al fresco como la escandalosa falta de capacidad de decidir en derechos sociales. Gracias al factor Catalunya, que limpia, fija y da esplendor, disfrazan su origen de aristocracia patriótica conectada a directorios sociales y culturales,

sesgada y propensa a cierto fanatismo. Gracias a la Catacràcia, las elites y partidos de este movimiento nacional normalizan el actuar con secretismo, manejar el país cual si les perteneciera, no admitir otro catalanismo que el suyo, abominar de las posiciones intermedias y agitar un léxico balcánico (emulado hasta por un as de las motos con residencia andorrana). La democracia corregida y aumentada por lo catalán logra además colar un sueño a modo de proyecto político, difuminar que el proyecto uniformista posee hechuras discriminadoras y que está rematado por un tridente en fuera de juego: las prisas, el unilateralismo a ultranza y la bronca. La Catacràcia permite afirmarse en la mera negación del contrario y eludir las responsabilidades propias exagerando los agravios ajenos o las diferencias para justificar posiciones extremas y así contagiar a la sociedad civil un maximalismo que genere victimistas. En los días más brumosos la poción mágica hace que el paisaje catalán se asemeje a una mezcla de ghetto de Varsovia, suburbio de Soweto durante el apartheid y la Escocia de William Wallace en 1365. Por algo Forcadell clama pidiendo héroes ante los tribunales, ignorante de que desgraciada es la sociedad que los necesita (para ensimismarse en su exaltación lacrimal). La Catàcracia disimula también una bulimia de símbolos que sonrojaría en otros lares. Léase el ritual del minuto 17, 14 en el golpe de estadio del Camp Nou.

Seguir leyendo »

Cataluña: mucho más que un referéndum

Manifestantes en el pabellón Siglo XXI de Zaragoza donde estaba reunido Podemos

El Proceso ha inspirado muchas metáforas. Durante años fue ‘una partida de ajedrez'. Donde cada movimiento se estudiaba al milímetro. Hasta los últimos meses, cuando los jugadores se acercaban al jaque mate, a la hora de la verdad. Era el momento de arriesgar. Tanto que la metáfora dejó de servir. Ya no había partida. El tablero saltó por los aires.

No es tiempo de jugadas inteligentes. Los errores se hacen evidentes. Son clamorosos. Pero no importa porque las reglas del ajedrez no sirven en una confrontación abierta. Para los soberanistas, los plenos del 6 y 7 de septiembre en el Parlament, donde se arrolló la misma legalidad catalana, fueron un mal necesario, inevitable, debido a la intolerancia del Estado. Para el Gobierno del Partido Popular, todo lo contrario. Era la excusa perfecta para aplicar el plan previsto, la operación Anubis, la del dios funerario en el antiguo Egipto. No son tiempos de empatía. El fin justifica los medios.

Mariano Rajoy, que nunca creyó en la partida de ajedrez, se siente ahora más cómodo con un juego basado en la fuerza y no en la inteligencia. Ya no hay que guardar las apariencias, ni las formas. Es el momento de la represión. Alcaldes imputados; altos cargos detenidos; la Generalitat intervenida; medios de comunicación, partidos políticos y directores de escuela intimidados. Y, de fondo, la amenaza de tres barcos llenos de policías y guardias civiles.

Seguir leyendo »

¿Una alternativa –de izquierdas- a la independencia?

Protesta de la PAH en Tenerife, en una imagen de archivo

Durante los años 80 Margaret Thatcher popularizó un eslogan político: "No hay alternativa". El TINA (por sus siglas en inglés, There is no alternative) se refería principalmente a la hegemonía del proyecto neoliberal -con mercado, capitalismo y globalización como tres principios nucleares del nuevo mundo que estaba por venir-. El tiempo ha confirmado, sin embargo, que sí había alternativa. Configurar esta alternativa, dotarla de contenido ideológico y formularla en clave de acción de gobierno es el gran reto para las izquierdas europeas; en grave crisis de identidad tras el naufragio de los partidos socialdemócratas, hegemónicos durante todo el siglo XX.

En este contexto de incertidumbre en el espectro político de la izquierda -y de una cierta renuncia ideológica-, en Catalunya ha cobrado fuerza la cuestión nacional. La sentencia del Constitucional fue un punto de inflexión en cuanto a la percepción del Estado en Catalunya, haciendo entrar en la agenda pública el derecho a decidir -sobre la independencia- del pueblo de Catalunya. Las izquierdas catalanas han manifestado, durante estos últimos años, opiniones diversas en relación a la independencia. Desde un apoyo mayoritario al derecho a decidirse que incluso asumido por el PSC años atrás-, la pluralidad ideológica de la izquierda en el ámbito nacional ha tensado relaciones y modificado el sistema de partidos del país. La difícil configuración del espacio político que representan los Comunes y Podemos, las escisiones en el PSC o las guerras internas en la CUP son dos ejemplos de cómo el debate sobre la independencia ha dificultado la articulación de una alternativa política amplia en clave social en Catalunya.

Las condiciones materiales sobre las que vive la mayoría de la población en Catalunya son precarias. Tal y como afirmaba el politólogo Guillermo Pujol, en su artículo "¿Qué está pasando en Catalunya?", Catalunya es más desigual que países como Polonia, Bélgica o Polonia. La crisis, además, ha golpeado con fuerza las clases populares, llegando a cuotas de desempleo nunca antes vistas en nuestro país. La izquierda política tiene la necesidad de articular un discurso y un programa político para dar respuesta a esta situación de desigualdad y pobreza -que se encuentra cercana a cronificarse.

Seguir leyendo »

Catalunya: ¿agua o fuego?

Concentració Plaça Universitat / Independencia / 1Octubre / Referendum

Aunque algunos sectores de Madrid dicen estar convencidos de que el mal tiempo escampa y que gracias a las tablas de la ley incluso podremos ir a la playa el domingo, en Catalunya todo el mundo ve cómo se va acercando la amenazadora columna anunciando para el 1 de octubre un carajal de aúpa. Sin embargo, aún no está del todo claro si lo que se divisa es humo o nubarrones. Y la diferencia es enorme, como saben bien los payeses: si es fuego, quizá se pueda aún encauzar y controlar, con la ayuda de bomberos. Pero si es agua, no hay nada que hacer para salvar la cosecha.

La situación se ha tensado tanto con el referéndum del 1-O que ni siquiera los principales actores implicados saben ya con seguridad si lo que tendremos es un incendio o un temporal. Si el domingo centenares de miles de personas salen de sus casas con la intención de votar y el impresionante despliegue policial montado por el Gobierno del PP decide impedirlo, cualquier pequeño imprevisto puede desencadenar un espiral de caos que se sabe cómo empieza pero no cómo acaba. En estas circunstancias, sólo un milagro permitiría mantenerse en el guión previsto por los líderes de los bloques enfrentados.

Si lo que viene es fuego, siempre se podrá acabar llamando a los bomberos, aunque ya no está claro con qué dispositivo de emergencias. En el estado actual, pueden surgir aún   candidatos a bomberos tanto por la izquierda como por la derecha, aunque sin garantías reales para controlar el fuego rápidamente y hasta con riesgo de extenderlo incluso más o de que se cuelen pirómanos aprovechando el caos.

Seguir leyendo »