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CATALUNYA

Construir el presente mirando hacia el futuro: la consulta de Tortosa


La consulta sobre la escultura franquista de Tortosa ha levantado una fuerte polvareda, dado que la legislación actual exige la retirada y musealización del monumento y los diferentes consistorios no han hecho caso de las recomendaciones institucionales y de las demandas de la sociedad civil

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Tortosa celebra este sábado 28 de mayo una consulta popular no referendaria convocada por el Ayuntamiento sobre el futuro del monumento de la Batalla del Ebro, la escultura franquista más grande que hay en Catalunya, inaugurada por Franco en 1966. La consulta ha sido pactada por el gobierno local liderado por CiU y ERC y por algunos partidos de la oposición (Movem y PSC), pacto del que el PP y la CUP, por diferentes motivos, se excluyeron. Esta consulta ha levantado una fuerte polvareda, dado que la legislación actual desde el año 2007 exige, en este caso, la retirada y musealización del monumento de Luis Maria Saumells, y los diferentes consistorios no han hecho caso de las recomendaciones institucionales y de las demandas de la sociedad civil, encabezadas por la Comisión para la retirada de los símbolos franquistas, creada en Tortosa en 2009.

¿Qué es el Memorial Democrático?

El monumento y la consulta han levantado una importante polémica y numerosas instituciones políticas y sociales, como el Parlament, el Síndic de Greuges, la ANC, Òmnium, sindicatos y personalidades del mundo de la cultura de las Tierras del Ebro y de Catalunya la han rechazado, aunque los partidos políticos locales han seguido otro camino y han legitimado la consulta y rechazado las críticas como injerencias externas a la autonomía local, a excepción de la CUP, que ha anunciado que denunciará al ayuntamiento por incumplimiento de la ley de memoria histórica. La consulta ha sido considerada innecesaria porque ya existe un dictamen de las instituciones competentes en la materia, por dignidad democrática, porque el hecho de celebrarse le da al monumento y a sus partidarios de mantenerlo con todo su significado de exaltación del franquismo una legitimidad que no merecen y que se debería condenar y sobre todo por respeto hacia las víctimas militares, todas, no sólo las del bando golpista, tal y como está inscrito en su base "a los combatientes que hallaron gloria en la batalla del Ebro» (los franquistas, evidentemente), y sobre todo, los civiles, los grandes olvidados de nuestra Guerra.

Porque lo que se necesita es promover la justicia, la verdad, y la lucha contra el olvido, y la mejor manera era retirando el monumento cumpliendo la legislación vigente. Y hacer mucha pedagogía a las nuevas generaciones, cuestión que se ha echado de menos en Tortosa y las Tierras del Ebro durante muchos años por parte del ayuntamiento (independientemente del color político) y las diferentes instituciones políticas, sociales y educativas. Un ejemplo recurrente estos días de "no campaña" o "campaña de baja intensidad" es denunciar el coste que podría significar la retirada del monumento respecto a otras prioridades. ¿Por qué la alcaldía no nos ha informado de esto? Y del coste de esta innecesaria consulta? Y qué coste tendría su re significación in situ? Quién la haría? Bajo qué criterios? ¿Qué porcentaje representa respecto a alguno de los aeropuertos fantasma de este país, o el gasto militar de España en un día, por poner algunos ejemplos? El presupuesto oficial de la construcción del aeropuerto de Castellón fue de 137 millones de euros, y el gasto militar en sólo un día es de 41,5 millones de euros el 2014. Y simplemente, porque hay que condenar todas las veces que sea necesaria la Dictadura de Franco y todas las dictaduras y fascismos del mundo, y una consulta sobre un monumento de exaltación franquista en el espacio público va en la dirección contraria.

Sin embargo, tenemos consulta y no podemos dejar pasar cuarenta años más

Pero ahora tenemos consulta. Ya sea porque la valentía política ha brillado por su ausencia, porque para algunos sólo había este callejón sin salida propuesto por la alcaldía (el abrazo del oso), o porque algunos juegan a ser sociólogos y psicoanalistas de la identidad y la cultura profunda tortosina. Ya sea por estrategia y oportunismo partidista, o porque todavía queda algún fascista debajo de la alfombra -que por cierto, están saliendo con toda la poca vergüenza en la plaza Joaquín Bau (¿para cuando, la plaza Marcel·lí Domingo, o la Plaça del Estadi, que es como la conocemos de toda la vida?), sin que se les denuncie por apología del fascismo. Porque tanto si se gana como si se pierde, piensan algunos (sin importar nada la exaltación franquista que representa el monumento) que los suyos no pierden y no se les escapan votos. Porque es una patata caliente incómoda desde hace demasiado tiempo, se tiene que hacer lo que sea pero hagámoslo rápido y pasando de puntillas, con una campaña "de bolsillo". Para cálculos políticos pensando en futuras elecciones, las del 26 de junio y las que se harán cuando se acabe el ínterin de 18 meses, porque alguno piensa en su carrera política (ahora con alguna pesadilla), y alguna calla y piensa en su futura carrera política, como la alcaldía dentro de tres años o siete años (carrera un poco ensuciada por añadir al CV una consulta sobre el franquismo). Porque un anuncio sobre la intención de voto del consistorio no busca movilizar a la ciudadanía, sino lavarse las manos. Y tantas otras razones que deberíamos tirar a la basura.

Pero ahora, sin embargo, tenemos consulta y no podemos dejar pasar cuarenta años más. Nos hemos de sacar esta lacra de encima, y decir basta. Retirada y musealización. Y no se tiene que construir un museo con una sala de las dimensiones del monumento de Luis María Saumells, sino que se puede musealizar al aire libre –tumbado en el suelo– para que toda la gente lo pueda visitar y hacerse la foto, eso sí, con los paneles correspondientes explicativos de la dictadura, de cómo y quién lo construyó y lo que ha representado para Tortosa durante tanto tiempo. Una comisión de especialistas vinculada al Memorial Democrático –alejada del mundo político y del foco mediático– debería hacer diferentes propuestas o incluso podría recoger ideas mediante un proceso participativo a la ciudadanía en torno a la musealización, y la ciudadanía tortosina las habría podido votar en consulta –ahí sí que tendría sentido haber hecho una.

Y de cara a mirar hacia el futuro, volver a hacer camino. Y qué mejor manera de hacer camino que reconstruir el puente que fue bombardeado en una guerra fraticida para volver a unir Ferreries y Tortosa en ese punto. Este es el mejor homenaje a la construcción de la paz que puede hacerse Tortosa a sí misma y al mundo. Como el simbólico puente de San Antón, en Bilbao, también reconstruido tras la Guerra Civil. O el Puente Hohenzollern, sobre el río Rihn, en Colonia, bombardeado para evitar el avance de las tropas aliadas en la II Guerra Mundial. O el Puente Nuevo de Mitrovica y el puente sobre el río Ombla en Dubrovnik, símbolos de superación de las guerras de los Balcanes. Porque queremos construir el presente mirando hacia el futuro, pero con retrovisor, para poder aprender del pasado.

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