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"La sociedad civil ha detectado que es necesario un giro en el modelo de atención socio-sanitaria"

Juanma Rivera, del Colegio de Trabajo Social de Catalunya, habla del derecho a la salud y la asistencia social que los copagos ponen en riesgo

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Juanma Rivera, de la Junta de Govern del Col·legi de Treball Social de Catalunya

Juanma Rivera, de la Junta de Gobierno del Colegio de Trabajo Social de Catalunya

"Todos los españoles y los extranjeros en territorio nacional tienen derecho a la salud y la asistencia social, pero los copagos ponen en peligro la equidad del sistema y son discriminatorios. El envejecimiento de la población y los cambios en las estructuras familiares requieren un nuevo modelo de atención socio-sanitaria que supere la fuerte asimetría actual entre los derechos y deberes de las usuarias del sistema sanitario y las de los servicios sociales. Ambos deben ser públicos y universales, basados en la solidaridad y el principio redistributivo, y financiados mayoritariamente a través de los impuestos con un porcentaje del PIB equivalente a la media de la UE-15. La atención debe estar centrada en la persona y promover su autonomía mediante la incorporación sistemática de la prevención del riesgo sanitario y social".

Este es el sexto frente de lucha contra las desigualdades que menciona el Manifiesto Pobreza Cero. Cada mes profundizamos en uno de estos frentes de lucha. En este caso nos ayuda a ello Juanma Rivera, de la Junta de Gobierno del Colegio de Trabajo Social de Catalunya.

¿Los servicios socio-sanitarios no están suficientemente garantizados actualmente como derecho de la ciudadanía?

Podríamos decir que no, en el sentido de que no tenemos todavía unos servicios socio-sanitarios públicos y universales basados en los principios de la equidad, la universalidad y la garantía de acceso.

 

¿Cuáles son las principales carencias actuales de nuestro sistema socio-sanitario?

Para apuntar algunas, diría que los servicios de salud y sociales deben ser públicos porque la responsabilidad y la titularidad tienen que recaer en la parte pública. Esto no significa que queden fuera actores como los del tercer sector, que deben tener su papel, como lo están teniendo hasta ahora. Pero debe haber el compromiso de la administración que garantice que podamos disponer de estos servicios.

Otro elemento es el cambio de modelo en la atención. Este cambio de modelo ya se está dando porque los profesionales tienen conciencia de que hace falta una atención centrada en la persona. Pero esto no es suficiente. No puede haber un cambio de modelo si no va ligado a un cambio de política y de sistema, en lo que se refiere a la prestación de los servicios. De esta manera podremos garantizar que haya una priorización de las estructuras de atención personal.

Tal como decimos en el Manifiesto y defendemos desde la Plataforma Pobreza Cero, la sociedad civil ya ha detectado que no podemos continuar así y que tenemos que hacer un giro ante la situación actual.

 

¿Los años de crisis han dañado, han perjudicado la calidad, el alcance del sistema socio-sanitario?

La crisis no ha pasado desapercibida pero no es el único argumento al que agarrarnos. El contexto actual permite disponer de nuevas oportunidades y horizontes que tienen que hacer reformular la realidad desde la experiencia y la práctica de todos los profesionales y todas las instituciones que ya están operando en el territorio.

 

¿Se puede considerar que el actual sistema socio-sanitario es discriminatorio? ¿Hay ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda en cuanto a la atención a la que tienen acceso en este sistema?

Yo no me atrevería a hablar de ciudadanos de primera y de segunda pero sí se puede hablar de la discriminación que representa que no sea equitativo. Por ejemplo, no podemos disponer de los mismos servicios socio-sanitarios en todas las poblaciones, en función del número de habitantes que tiene cada una.

O bien cuando hablamos del riesgo en la aplicación de copagos. De momento, a los servicios sanitarios los han afectado en algún punto, como la cuestión farmacéutica, pero no en las pruebas o las visitas médicas. En cambio, en el sistema social sí que se aplica el copago y cuando aplicamos un copago existe el riesgo de que haya gente que se quede fuera.

 

Pobreza Cero denuncia que el sistema socio-sanitario recibe una financiación inferior a la media de los países que forman la Unión Europea...

Efectivamente. Hay cambios demográficos evidentes, como es la pirámide poblacional invertida y esto se basa principalmente en el envejecimiento de la población. Se debe hacer una apuesta para poder cuidar antes de curar.

Tenemos que hacer un esfuerzo para acercarnos a los niveles de financiación europeos. Hay que hacer un esfuerzo y una orientación prospectiva y proactiva. Creemos que hay actuaciones que responden más a reacciones ante el aquí y ahora pero hay que tener una visión de futuro para anticipar las situaciones que puedan venir.

 

Reclaman una atención preventiva superior. ¿No se tiene suficientemente en cuenta la prevención en este ámbito?

Se tiene en cuenta pero es una prevención insuficiente o muy parcializada. Sería bueno que tuviéramos o desarrolláramos acciones preventivas con una visión más amplia desde la parte social y desde la parte sanitaria.

 

¿Es necesario que la sociedad valore más la tarea que realizan los trabajadores sociales?

Creemos que el rol de la profesional de la atención social sí que está reconocido. Las respuestas que podemos ofrecer a la población son la suma de muchos esfuerzos. El trabajo social forma parte de la atención socio-sanitaria, pero, evidentemente, junto a las educadoras, los psicólogos, las médicas, las enfermeras,... formamos un equipo interdisciplinar que es quien puede ofrecer respuestas precisas y acertadas a las necesidades que presenta la población, manteniendo siempre la singularidad de cada colectivo.

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