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Coimbra rinde culto a santa Isabel, Infanta de Aragón y Reina de Portugal

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Coimbra rinde culto a santa Isabel, Infanta de Aragón y Reina de Portugal

Coimbra rinde culto a santa Isabel, Infanta de Aragón y Reina de Portugal

La ciudad portuguesa de Coimbra ensalza desde este mes de julio y hasta el 1 de octubre la figura de santa Isabel de Portugal (Zaragoza, 1271 - Estremoz, Portugal, 1336) con una exposición donde se resume una vida que trascendió más allá de su muerte, ya que fue beatificada en 1526 y canonizada en 1625.

La muestra plasma en varios paneles explicativos, en la "Sala de la Ciudad" del Ayuntamiento de Coimbra, los momentos históricos de la apasionante vida que desarrolló Isabel de Aragón, que, además de participar en los conflictos del reinado de su marido, ayudaba a enfermos, mendigos y ancianos.

La exposición, con un total de catorce paneles ilustrados y varias esculturas de la santa que se pueden contemplar de forma gratuita, explica al visitante cómo la reina tuvo que hacer de mediadora entre su esposo el rey Dionisio I de Portugal y su hijo el rey Alfonso IV.

Su afán pacificador, su vivencia religiosa y su acción social marcaron la vida de una piadosa dueña de una ingente fortuna, que no tuvo reparos en repartirla entre los necesitados, tras la muerte en 1325 de su esposo.

Ese año fue el punto de inflexión para la reina de Portugal, que decidió peregrinar en el mes de junio a Santiago de Compostela para ganar el Jubileo el 25 de julio.

Fue entonces cuando se acabó de despojar de todo su halo de realeza al donar al Apóstol su corona de reina y su manto real con bordados de oro y plata.

A su regreso, Coimbra fue su ciudad elegida, ya que decidió retirarse al Convento de Santa Clara, que ella misma había fundado.

Allí tomó el hábito de las clarisas, aunque no profesó los votos de la orden, con el fin de seguir administrando su fortuna, que dedicó a las obras de caridad.

La muerte le llegó cuando, una vez más, tuvo que mediar en el campo de batalla, esta vez entre su hijo y su nieto Alfonso XI de Castilla, como rezan los panales explicativos.

En el camino de vuelta para Coimbra, murió en Estremoz (Portugal) el 4 de julio de 1336.

Tras su muerte, se agrandaría aún más la figura de la Reina de Portugal, beatificada en 1526 y canonizada por el Papa Urbano VIII en 1625.

Su ejemplo de vida ha servido de lazo de unión para que las ciudades de su nacimiento y su muerte, Zaragoza y Coimbra, firmaran un protocolo de hermanamiento el 4 de julio de 2005, coincidiendo con el aniversario de su fallecimiento.

Ambas ciudades ha colaborado en exposiciones y actos divulgativos de esta santa, que fue hija y madre de reina y reyes, además de persona cultivada y piadosa.

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