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La nostalgia vuelve con Serrat, Ríos, Ana Belén y Víctor Manuel a Madrid

Los cantantes repiten en un concierto con la gira 'El gusto es nuestro' que recordó a su actuación conjunta en 1996

Miguel Ríos llamó "a votar de una puta vez" para "acabar con estos sinvergüenzas", en referencia a las próximas elecciones generales

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La nostalgia vuelve con Serrat, Ríos, Ana Belén y Víctor Manuel a Madrid

La nostalgia vuelve con Serrat, Ríos, Ana Belén y Víctor Manuel a Madrid

Joan Manuel Serrat, Miguel Ríos, Ana Belén y Víctor Manuel envolvieron entre la nostalgia y las referencias al presente a los 11.000 espectadores que colgaron el cartel "no hay billetes" en Madrid, donde durante más de tres horas disfrutaron del primer concierto de la gira 'El gusto es nuestro'.

'Hoy puede ser un gran día', 'Bienvenidos', 'Cómo voy a olvidarme', 'La Puerta de Alcalá' y 'Caminante no hay camino' fueron algunos de los clásicos que resonaron en esta cita que, además de homenajear la gira de hace dos décadas, tuvo cierto cariz político, más allá de la música.

Miguel Ríos llamó "a votar de una puta vez" para "acabar con estos sinvergüenzas", en referencia a las próximas elecciones generales, en un espectáculo con reiteradas referencias musicales a la época de los 70, entre el fin de la dictadura y la democracia.

Los cuatro artistas comenzaron contagiando una sonrisa y optimismo al entonar 'Hoy puede ser un gran día', el ilustre tema de Serrat, que fue celebrado por un graderío que recibía al barcelonés y sus compañeros en pie.

El ambiente se calmó con la voz de Víctor Manuel, que después de recordar el tour que realizaron en 1996 y que reviven con esta gira dedicó 'Como voy a olvidarme' a "todos aquellos que siguen enterrados en cunetas", en un discurso muy aplaudido.

La 'Insurrección' de Ríos hizo renacer el ambiente festivo con esas estrofas que invitaban a volar "como un halcón" en la que era su reaparición tras varios años alejado de los escenarios.

Pero quien cautivó definitivamente al público fue Serrat que, con su cadencia de voz, hizo brotar, golpe a golpe y verso a verso, la emoción entre quienes escuchaban la llamada de Machado en 'Caminante no hay camino'.

El cantautor explicó en tono de humor que participaba en esta gira animado por su mujer, que le aseguró que así "iba a tener una cama para mí solo", antes de interpretar 'Aquellas pequeñas cosas'.

También mostró que 'Algo personal' sigue de actualidad, más de 30 años después de componerla, con esa letra que llama "hijos del demonio" a los que "dicen que toca apretarse el cinturón".

Las sillas fueron meras espectadoras en el espectáculo, con un Ríos que hacía enloquecer a los asistentes con su trepidante ritmo. Tras tocar 'Santa Lucía' y su mítico 'Buenas noches, bienvenidos hijos del rock and roll', el rockero granadino, que no dejó de bromear sobre su edad, declaró sentirse "como un chavalillo".

Tampoco perdió la oportunidad el andaluz de comentar la realidad política al afirmar que, en su opinión, desde que "los tres tenores del apocalipsis se reunieron en las Azores" se han estado "cargando el planeta", y no dudó en criticar a Europa por su trato hacia los refugiados.

Ana Belén y Víctor Manuel evidenciaron su buena química en 'Contaminame', tras lo cual la cantante madrileña ofreció su versión de 'El hombre del piano', e hizo vibrar al auditorio con 'España camisa blanca de mi esperanza'.

La anécdota de la jornada se produjo cuando Víctor Manuel tuvo que parar el recital al no recordar la letra de 'Con mi corazón tendido al sol'. A la que dedicó un recuerdo el cantautor fue a su tierra en 'Asturias'.

Fue la otra patria de Serrat, el 'Mediterráneo' la que hizo corear al público desde su niñez hasta las cálidas orillas que dibuja la voz del catalán, que parece emular con su sonido esas ondas que las piedras producen en la superficie del agua.

Con 'Para la libertad' hasta los vellos se pusieron en pie, recordando ese himno popular en los últimos años de la dictadura que provocó un clamor entre los miles de presentes, como si todavía fuera 1972.

'El blues del autobús', 'Derroche' o 'Esos locos bajitos' fueron otros de los temas ofrecidos al público, que pudo disfrutar además de la interpretación que de Elvis hizo Serrat en 'Are you lonesome tonight' o de Ana Belén imitando a Mercedes Sosa con 'Solo le pido a dios'.

En esta exhibición de fuerza y repertorio que superó las tres horas, en un espectáculo que parecía no querer acabar, se despidieron con 'La Puerta de Alcalá', aunque el colofón fue el 'Himno de la Alegría'.

Al ritmo de la novena sinfonía de Beethoven, mezclada con rock, estos cuatro artistas que condensan lo más simbólico de la canción española se marcharon, pero la gente se quedó: en estado de júbilo, cantándola al unísono, respirando ese ambiente ya con el escenario vacío. Como si nacieran, de nuevo, esos años 70.

Serrat, Ríos, Ana Belén y Víctor Manuel volverán el próximo sábado al recinto madrileño, antes de seguir con 'El gusto es nuestro, 20 años' por Barcelona y otras ciudades españolas.

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