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En España tampoco se premia a las autoras de cómic

We Do It Too, del Collectif des créatrices de bande dessinée contre le sexisme

Belén Remacha

La víspera de Reyes saltó la noticia: la dirección del 43º Festival de Cómic de Angulema hizo pública la lista de sus candidatos a su Grand Prix. Y eran todos eso, candidatos. No había una sola mujer entre los 30 nombres. Se sucedieron las denuncias desde las redes sociales con el hashtag #WomenBD y, muy especialmente, desde el Collectif des créatrices de bande dessinée contre le sexisme. Algunos autores, como Daniel Clowes, Riad Sattouf, Pierre Christin Withdraw, Chris Ware o Brian Michael Bendis renunciaron a su nominación.

La respuesta desde Angulema fue casi tan polémica como la primera decisión. Su argumento fue que el Grand Prix busca premiar a autores que hayan marcado la historia y la evolución del cómic francés. “Cuando uno se remonta en el tiempo para observar el papel que hombres y mujeres juegan en el campo de los cómics, está claro que había muy pocas autoras reconocidas. (…) Es objetivamente mucho más rápido contar a los autores femeninos (casi con los dedos de una mano) que a sus autores masculinos”. El director del festival, Frank Bondoux, se excusó en un artículo para Le Monde en el que afirmaba que “si las interpelaciones y debates que tuvieron lugar en los últimos días han contribuido para cambiar la situación y la reflexión de la Historieta creativa, el Festival es feliz”.

Defendió, de todos modos, que este evento nunca ha dado la espalda a las mujeres. Sin embargo, en sus 32 años de historia sólo dos mujeres han estado nominadas; Marjane Satrapi y Posy Simmonds, y ninguna de las dos pasaron la segunda vuelta de las votaciones. Sólo ha habido una condecorada con el Gran Premio: Florencia Cestac. Claire Brétecher, referente del noveno arte, recibió en 1983 un galardón por el décimo aniversario del Festival de Angulema.

Al final, el festival ha decidido cambiar sus normas y en esta ocasión las votaciones serán libres. Una solución que, como afirma la crítica Elisa McCausland en CaninoMag, no deja de ser un “parcheo (...) que con una lista de treinta nombres de historietistas legitimados en la mano ninguno de los implicados en su elaboración repare en la ausencia de mujeres es un síntoma grave de que, pese a lo que muchas y muchos queremos creer, las cosas no han cambiado lo más mínimo en aspectos esenciales”.

¿Y en España?

El suceso ha abierto el debate en Francia pero ¿qué ocurre en España? El Collectif des créatrices de bande dessinée contre le sexisme, creado por Julie Maroh (autora de El azul es un color cálido), tiene su equivalente español en el colectivo Autoras de Cómic. Recientemente ambas iniciativas se han hermanado y han suscrito su comunicado llamando al boicot sobre Angulema: “Protestamos contra esta discriminación tan evidente, esta negación total de nuestra representación en un medio que cuenta con más y más mujeres”. “Nosotras solamente pedimos que se tenga en cuenta la realidad de nuestra existencia y nuestro valor. Porque, ¿qué mensaje recibirán las autoras de cómic actuales y futuras?”.

Autoras de Cómic surgió en 2013 por la necesidad de agrupar en un colectivo a todas las autoras y autores que buscan una igualdad real en el mundo del cómic, que es un mundo tradicionalmente dominado por el hombre. En España no ha habido tanto revuelo en ninguna ocasión, pero el reconocimiento a las guionistas y dibujantes aquí no es mayor que en el país vecino. Quizá el equivalente al Festival de Angulema es el Salón del Cómic de Barcelona, el más importante en nuestro territorio. Entre los once nominados a mejor obra de autor español publicada en España en 2014 (de su última edición, la número 33) tampoco había ninguna mujer (los ganadores fueron Santiago García y Javier Olivares por Las meninas).

En la edición de 2014 tampoco había ninguna mujer entre los once nominados en esa categoría principal (sí en otras como mejor fanzine o revelación), en la que nunca se ha premiado a una mujer. Ana Oncina sí se hizo en 2014 con el premio popular (entregado por el público, no por el jurado) a la Mejor Obra por Croqueta y Empanadilla. En 2013, Clara Soriano ganó el Premio a Autor Revelación. En cuando a su Gran Premio, en reconocimiento a toda la trayectoria de un autor y equivalente al Grand Prix de Angulema, desde 1988 sólo se ha otorgado a Ana Miralles en 2009 y a Purita Campos en 2013.

En el reconocimiento institucional la cosa está parecida. El Premio Nacional del Cómic tiene por objeto distinguir las obras de autores españoles que, según un jurado especialista, hayan resultado sobresalientes dentro de la creación del cómic. Lo entrega el Ministerio de Cultura desde el año 2007. En ninguna ocasión a una mujer. Y no es que ellas no escriban cómics: el colectivo también se encargó de elaborar un listado con las obras escritas por mujeres publicadas por las grandes editoriales en 2014. Faltan muchas, porque un gran número de autoras se autoeditan. En Francia, las mujeres autoras de cómic suponen un 12,4 % de los profesionales del sector en lengua francesa. En España no existe un dato oficial, pero en Autoras de Comic hay más de 100 miembros, casi todos mujeres. 

Un sistema que cuestionar

En el lado positivo, la Asociación Española de Amigos del Cómic Expocómic cada vez incluye a más mujeres entre sus listas de premiados. En la edición de 2015 fueron reconocidas Emma Ríos, Raquel Córcoles y Cristina Daura. Autoras de Cómic también entrega sus propios premios honoríficos. En 2013 a Nùria Pompeia, en 2014 a Rosa Galcerán, y en 2015 a Isabel Bas Amat.

Susanna Martín, una de las integrantes del colectivo, recuerda que el de Francia y el de España son mercados muy diferentes (el galo es uno de los más fuertes del mundo), con una tradición distinta y más amplia en el primer caso. Por eso, a nivel personal, le ha decepcionado ver cómo en el resto de Europa el feminismo no está tan asentado como creemos. Ambos países coinciden, sin embargo, en la “necesidad de abrirnos y de organizarnos” dentro de un sector muy masculinizado.

Martín recalca el mantra de Autoras de Cómic: “el tema no es que se deba ceder espacio a las mujeres en el cómic, sino que se cuestione toda una estructura”. Y es que, como nos dice McCausland, que también es miembro, “ser mujer no te evita de reproducir el sistema si no lo cuestionas”.

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