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Entrevista | Rafael Lechowski

"Con el IVA cultural somos un 21% más salvajes"

Hablamos con el rapero de ascendencia polaca sobre la publicación de su nuevo trabajo: Quarcissus: el arte de desamar

"Hay que saber distinguir libertad de expresión de la falta de respeto. Seguro que la filosofía sabría dar respuesta a eso"

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Lechowski durante la entrevista con eldiario.es

Lechowski durante la entrevista con eldiario.es DAVID CONDE

Rafael Lechowski (Breslavia, 1985) tiene apellido y sangre polacos y acento de Zaragoza. Empezó a rapear con 14 años, junto a Fran Sanz y su hermano Carlos Talavera en Flowklorikos. Mandaron mensajes en una botella y anunciaron que les gustaban las gordas. Después, Talavera abandonó el grupo para crear La Cara B mientras que Lechowski y Sanz se quedaron en la banda. Vino entonces  Donde duele inspira, el álbum cima del grupo y que tocaba por primera vez cuestiones existenciales de la condición humana como la muerte, el amor, el sentido de la vida o la angustia ante el paso del tiempo. Lechowski fue encumbrado más como poeta que como rapero.

El lunes presentó en Madrid el Acto I de Quarcissus: el arte de desamar. El poeta bendecido por el 13 y que deseaba suerte a los de siempre ha estado casi 10 años en silencio. Habría sido absoluto si, en septiembre, Kase.O y él no hubieran entrado en una guerra de acusaciones que Lechowski prefiere hoy no recordar. "Ni si quiera sé si voy a comer", dice sobre la posible repercusión de su nuevo trabajo. Porque, ¿quién es él en proporción al universo? 

Quarcissus: el arte de desamar se estructura en cinco actos. Si esto es un libro, ¿dónde desembocan? Si esto es un disco, ¿estamos ante una ópera rap?

Si te dijera hacia dónde desembocan de manera explícita te revelaría el final de la obra. Al menos se dirigen hacia la luz, o a la búsqueda de una luz. Hacia una curación. Por eso el disco tiene un doble título, porque tiene una trayectoria literaria con el personaje [Quarciso].

Pero en verdad es un ejercicio espiritual: a la vez se iba componiendo la obra yo me iba desprendiendo de ese accidente que he vivido. Ha sido muy terapéutico el trabajo.

¿Habrá política en Quarcissus?

El siguiente acto es prácticamente todo político. Es aquí donde pongo bastante en tela de juicio mi interpretación de lo social, de lo religioso, de lo espiritual...

¿Qué le parece la aportación en materia política que realizan algunos grupos como Los Chikos del Maíz o Pablo Hasél al rap español?

No tengo ningún problema, me parece que son válidos. Si no estuvieran ellos sería peor. Ni están molestando ni hacen daño a nada, son necesarios.

Y referente a la libertad de expresión... Hay que saber distinguir libertad de expresión de la falta de respeto. Seguro que la filosofía sabría dar respuesta a eso. Salir a la calle a insultar a una persona no sé en qué punto de la libertad está, creo que al límite. Pero la agitación de lo político y de lo social a través del rap o de cualquier otro género para mí es positivo totalmente. Es algo que tiene que ocurrir.

El arte está para esas cosas también, no solo en el rap sino en cualquier género, en cualquier expresión. La interpretación de lo social es imprescindible a partir del arte porque mueve y agita muchas conciencias.

Esa última frase me recuerda al discurso que una vez pronunció Julio Anguita. Tenemos un IVA cultural del 21% en España y el ministro de Cultura ya ha reiterado numerosas veces que lo bajará  "cuando las condiciones económicas sean favorables". ¿Cómo se remueve entonces la conciencia de los que gravan la Cultura hasta esos extremos?

El IVA cultural en nuestro país es ridículo. Todo lo que sea poner barreras y alejar lo artístico de lo social es un error porque nos vuelve más salvajes, somos un 21% más salvajes. Cuando hay países que tienen 0, 1 o el 2%, nosotros tenemos el 21% en la música.

Promotores sufriendo, artistas sufriendo, el público sufriendo ya que tienen que pagar más por las entradas... Nos aleja, no sirve de nada. Pero claro, a la política quizá no le interesa que el arte vaya sobrado ni que vaya demasiado suelto.

Si por mí fuera quitaría el IVA. Lo pondría al 0% y España se ganaría una sorpresa y una buena visión fuera de aquí. No creo que eso fuera negativo.

Lechowski durante la entrevista con eldiario.es

Lechowski durante la entrevista con eldiario.es DAVID CONDE

Volviendo a Quarcissus de nuevo. ¿Qué es el arte de desamar?

Es tratar de, artística y espiritualmente, desprenderse del despecho y de ese dolor, de esa traición o de ese hedor que he tenido y que tenemos muchos. Hay muchos instrumentos para poder curarse. Ovidio fue el primero. De hecho, le deformo un poco el título, se lo parafraseo. Este es mi instrumento, mi forma, mi arte de desamar para volver a amar de nuevo.

Es ese modus operandi clásico de escritores como Charles Bukowski, John Fante, Arthur Rimbaud y un largo etcétera: autodestruirse para recomponerse luego.

Sí. Muchas veces sí. Todos lo hacemos de alguna manera. Hasta que uno no se asoma al abismo no lo sana. Destruirse es bueno para construirse de nuevo. A veces hay un andamio o un ladrillo que está tambaleando nuestra estabilidad y quizá a veces es mejor derrumbarse, reconstruirse... Y para mí sí lo ha sido. La obra va un poco en esa dirección de desaprender para volver a aprender de nuevo. El arte de desamar para mi es amar de nuevo en realidad.

Has tardado casi 10 años en publicar Quarcissus. Por el camino, una gran ruptura, una crisis existencial y un exilio voluntario. ¿Qué ha pasado en la vida de Lechowski desde que se fuera a un pueblo del Pirineo Aragonés a terminar el disco hasta ahora?

Cariñosamente, me ofende que me digas eso. La envergadura, la dimensión de la arquitectura de esta obra no ha sido fácil. No sabía cómo hacerlo. No tenía ni idea de cómo se hace un poema narrativo o de qué manera seguir manteniendo el hilo argumental y seguir rimando y que no se colase nada que fuese superfluo e innecesario para seguir manteniendo al espectador conectado con lo que estaba sucediendo. A mí nadie me ha enseñado a hacer eso. Eso lo aprendí en tiempo real y me ha llevado mucho tiempo.

La música está compuesta toda desde cero. Cada nota, no hay ningún sampler. Nada. Solo la música nos ha llevado cuatro años. Y el texto casi diez: solo el Acto I tiene 15 minutos de letra. Hay discos enteros en los que al igual hay 15 minutos cantados realmente. Es atípica la construcción y toda esta anomalía.

Quizá tenía que haberlo hecho más rápido. También está ese rasgo perfeccionista mío que no me lleva a buen puerto y que seguramente también haya ralentizado el proceso.

¿Con anomalía se refiere a los sentimientos que ha experimentado durante el proceso de creación de Quarcissus?

Hay un problema fundamental que ha sido el problema personal. Esta obra ha sido muy dolorosa porque es un plano real y he tenido que abandonarla muchísimas veces. No he podido con ella. Ahora tengo otra relación de pareja en la que estoy bien y me tenía que sentar a terminar esa obra, era como abrir la Caja de Pandora.

Había actos que estaban terminados ya hace muchos años pero no me sentía con fuerzas para continuar. Y de hecho no sé si la voy a interpretar en directo ni si quiera. Esto ha sido un ejercicio terapéutico y si la publico es porque siento una deuda con el público y porque tengo que comer. Pero ni si quiera sé si voy a comer, porque en principio no hay ninguna gira programada de esto. No sé ni cómo interpretarlo en directo.

Y hay muchos otros factores también, como los económicos. Es muy caro hacer un trabajo de este tipo. Contratar tantos músicos, componer cada nota, arrastrar a la persona para que esté componiendo para ti... Ha sido algo nuevo totalmente desconocido. Siempre el camino de ida es más lento que el de vuelta.

¿Consultó alguna vez durante ese camino a familiares o amigos sobre el curso que iba siguiendo el disco?

[Se ríe]. Me ha ocurrido que con las personas que más quiero o me quieren, aunque hay un par de excepciones, en general son las que más silencio me han otorgado. Verme en esa tesitura les ha dolido.

Y personas menos cercanas... las he visto sorprendidas. He visto cuanto menos el riesgo. Han sabido admitir el riesgo de la obra y han sabido que es propio. Y lo han valorado. La gente que me quiere mucho no lo ha pasado muy bien viéndome en ese plan. Y también porque he guardado durante muchos años en silencio la verdad de lo que me había ocurrido. Ha sido un poco drama todo.

Lechowski durante la entrevista con eldiario.es

Lechowski durante la entrevista con eldiario.es DAVID CONDE

Antes decía que su disco se empezó a gestar 10 años atrás, justo después de Donde duele inspira. ¿En qué se diferencia o en qué se parece ese Lechowski al de ahora?

Se parece en todo. Seamos francos. Es lo mismo de siempre, lo que pasa es que cambian los andamios, la arquitectura, el cómo se ha hecho. Igual la evolución está un poco en la profundidad de las formas, en cómo expresar lo mismo de siempre. Porque son temas universales antiguos: el amor, el desamor... Solo que la perspectiva desde la que está tomada la fotografía es distinta, es más arriesgada, es un abismo, es un picado... no sé lo que es. Cambia el enfoque, el riesgo. La verdad que sigo siendo el mismo. Lo que hay quizá es una ambición mayor en lo conceptual.

Fue precisamente usted el pionero en subirse a un escenario con una banda de jazz y darle la vuelta al "A,B,C" del rap a principios de los 2000.

Quizá fui uno de los primeros que quiso tomarse eso en serio y que quiso contratar músicos buenos para emprender una gira e investigar de una manera profunda, no como algo anecdótico. Ya el primer disco, Donde duele inspira, tenía esas pretensiones de jazz. Ya había saxofones reales, etcétera. Solo que ni mis conocimientos ni mis recursos me permitían llevarlo a cabo.

Siempre he dicho que Donde duele inspira es el boceto, el esbozo de lo que iba a ser luego. Es como un dibujo que está sin colorear. La versión con jazz es la versión definitiva de la idea que yo tenía, solo que por entonces no tenía recursos para poder llevarla a cabo. Ese fue mi disco de salvación después de pasar por una depresión existencial adolescente.

¿Cómo ve la escena del rap en España ahora mismo?

No he seguido mucho esa línea últimamente, salvo casos aislados de referentes que me gustan. Y no les escucho porque sea rap o porque no sea rap, sino porque me interesa su filosofía o me interesa su vida y quiero ver cómo avanzan. Estoy muy desconectado del rap. La música que me apasiona es siempre la desconocida.

Algo desconocido que cada vez se está abriendo paso de manera más fuerte es el trap. ¿Le gusta este género?

No quiero ser destructivo. Creo que cualquier cosa que esté bien hecha... También he de ser franco y te voy a decir que no sé absolutamente nada de eso. Sé como es el sonido pero no comprendo quiénes son los que están tirando del carro ni quiénes gobiernan esos géneros. No sé quién es el que mejor lo hace, quién es precursor, quién está trabajando en lo más serio... No tengo ni idea.

Filosofando un poco. Creo que es el inicio del sonido propio del rap. La huida del sampler para dar paso a las primeras composiciones de los productores aunque quizá suena un poco más rígido al principio. Igual con el tiempo empieza a aflorar un estilo más orgánico. No sé realmente. La estética tampoco me atrae mucho. No me identifica demasiado, lo siento.

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