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Líneas inesperadas. El futuro quemado

Una conversación con el artista Santiago Sierra

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Una obra de Santiago Sierra.

Una obra de Santiago Sierra.

A veces, las Líneas Inesperadas son solamente eso. Una sorpresa resuelta en muy pocas líneas o en breves minutos. Es el caso de la columna de hoy. Aún así, la intensidad la atraviesa y es difícil haberla pensado sin encuentros anteriores. Algo que te hace estar en un lugares intensos en momentos muy determinados. Pero a ese lugar solo llegas desde muchas otras experiencias.

Perifèries, espacio de interrogación cultural mantenido por el artista Rafa Tormo, contó durante su edición 11/12 con mi colaboración y la de Álvaro de los Ángeles. En esta intervención, sinceramente, ambos seguimos la estela de energía. Fuimos sus facilitadores y acompañantes junto a los vecinos del Cabanyal, el Taller del artista fallero Manolo Martín, el departamento de Escultura de la Facultad de BBAA y la Nau de la UV.

El  día 30 de junio de 2012 fue convocada a través de redes sociales una acción del artista Santiago Sierra en el Cabanyal.

Aquella convocatoria fue una resolución rápida, casi silenciosa. No hubo invitación oficial. No hubo inauguración. No hubo exposición. Solo estaba el proceso y el encuentro en un campo de batalla increíblemente inestable. La razón era que el espacio de sucesos no estaba sometido a los ritos conocidos y esperados de la representación simbólica sino al acontecimiento en el espacio común. Un espacio con las restricciones e injusticias más profundas de toda nuestra ciudad. Allí decidió intervenir Santiago Sierra. Un área en la que todas las leyes de convivencia se habían roto y en las que las prohibiciones eran norma. Un lugar, el Cabanyal, en el que se decide cada instante nuestro presente.

En 2012 vienes a Valencia para desarrollar un proyecto. ¿Podrías explicar como llegaste?¿Con quien colaboraste?

Me invitó Rafael Tormo de Perifèries. Colaboramos con Salvem el Cabanyal, la asociación de vecinos del Cabanyal, con el taller fallero de Manolo Martín.

En conversación con el periodista Guillem Martínez éste comentaba que la forma de construir cultura de Estado era a través de las subvenciones y los premios. Tu carta de renuncia al Premio Nacional fue muy comentada en 2012. Desde entonces, muchos son los que abiertamente rechazan esos premios desde Marías a estudiantes fin de carrera. Tu decisión fue muy controvertida. Visto en la distancia ¿Podrías decirme cuales fueron los argumentos por los que se te criticaba? ¿Crees que el tiempo sigue dando la razón?

Cuando vendo una obra todo está claro, aquí tiene usted su obra aquí viene mi pago. En un premio meten en tu bolsillo 30.000 euros y se supone que eso es todo. No es todo, te han dado un dinero y se espera de ti la sumisión. Saldrás en el telediario haciendo el ridículo dándole la mano a un militar franquista. Tu carrera estará acabada por 30.000 euros. Siempre podemos decir que NO y eso hice. El dinero lo recuperé vendiendo la carta de renuncia y evité el riesgo de formar parte de la muy cutre marca España. Imagino que lo que hice no gustó a todos pero tampoco uno hace esto por darle gusto a la gente. El placer fue mío. Con el tiempo cada vez tiene más sentido. Fue un acto de insumisión.

Cuando realizaste la obra “Palabra Quemada” en Valencia ésta fue muy comentada en las redes sociales por críticos de arte, artistas y gente del mundillo. Pienso que las reacciones fueron contrarias porque les pilló por sorpresa, porque tienen cierto sentimiento “propietario” sobre lo que se puede o no hacer y, sobre todo, porque se realizaba fuera del sistema del arte (no era una galería, no era un museo, etc.) Imagino que estas actitudes estarás acostumbrado a encontrártelas pero ¿Qué opinas?

No he visto esas notas, pero no tiene pinta de tener mucho sentido. Desde Sorolla, el Cabanyal es oficialmente una obra de arte. Es, como dicen los políticos, un marco incomparable. En cualquier caso decir que el arte sólo puede suceder en una sala de arte específicamente destinada a tal fin es una afirmación gratuita. La carpeta de cualquier artista lo demuestra. Nunca antes, que yo sepa, alguien ha criticado que trabaje fuera de sala, se supone que es algo positivo en mi trabajo. Quién sabe hay gustos para todo.

Otras muchas críticas vinieron por el entorno en que se realizó la acción, por ser éste un espacio degradado de la ciudad, por no representar suficientemente al Cabanyal, etc. Me gustaría saber cual es tu posición ante esto.

El lugar no sólo me parece representativo de Valencia o del conjunto de esta triste patria nuestra, el Cabanyal es un lugar paradigmático de la cultura sádicocrematística contemporánea. El Cabanyal es escenario de una lucha épica de un pueblo digno contra las bandas de criminales que controlan la vida pública. Pocas veces he trabajado en un lugar tan pertinente.

Para la obra “Palabra Quemada”, ¿Tuviste en cuenta la estética de la falla como rito de purificación? ¿Debería, en caso afirmativo, tenerse en cuenta para su lectura este hecho?

Es una obra contra el futuro y a favor del ahora. Ciertamente purificar el futuro es vivir el presente. No me refiero sólo a este futuro invivible que nos vienen preparando desde lo alto. Es el futuro como pilar de esta nueva religión de la que hablaba Agustín García Calvo. El día siguiente a quemar el futuro en el Cabanyal toda Valencia olía a quemado. No se si lo recuerdas. No fuimos nosotros eran los pocos árboles que quedaban a las afueras [1]. La ciudad parecía Bagdad con el cielo oscuro y olor a quemado.

Esta obra, ¿Estaba en una línea de investigación y búsqueda tuya en aquel momento? ¿Podrías explicarla?

Me gusta esculturizar la escritura. De este modo hacemos que un concepto pese, ocupe espacio, genere problemas de almacenamiento y transporte. Conceptos como objetos pesados para quemar como SUMISION y FUTURE, para destruir alrededor del mundo letra a letra como KAPITALISM, o para pasear por medio mundo como el NO.

¿Has vuelto a “jugar con fuego”?

Siempre he disfrutado el tacto aterciopelado del tabú. El tacto de lo que no se debe hablar, de lo que no debes tocar a riesgo de quemarte. Eso es siempre lo más apasionante.

¿Como ha influido esta obra en otros desarrollos posteriores?

No lo sé. Eso habría que verlo desde fuera yo estoy demasiado metido en mi mundo como para darme cuenta.

 

[1] Santiago Sierra se refiere al verano 2012. En esos días se quemaron unas 50.000 hectáreas entre Cortes de Pallás y Andilla.

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