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DESALAMBRE

FOTOS | El hambre, la otra herida en la huida de Boko Haram

Alrededor de 2,6 millones se han visto obligadas a desplazarse desde la cuenca del lago Chad empujados por la violencia de Boko Haram

9,2 millones de personas necesitan ayuda humanitaria en Nigeria, Chad, Níger y Camerún

A los desplazamientos, el reclutamiento forzoso, las torturas, los asesinatos, las violaciones derivadas del conflicto se suma el riesgo de hambruna en la región

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Campo de desplazados de Muna Garage a las afueras de Maiduguri. En este campo más de 30 mil personas buscaron refugio huyendo de la violencia de Boko Haram. Una invisible crisis humanitaria tiene como escenario la cuenca del lago Chad.

Desde 2009, millones de personas en la cuenca del lago Chad se han visto afectadas por la lucha contra Boko Haram. Alrededor de 2,6 millones se han visto obligadas a desplazarse. En el campo de desplazados de Muna Garage, a las afueras de Maiduguri (Nigeria), más de 30.000 personas buscaron refugio huyendo de la violencia de Boko Haram. Foto: Pablo Tosco/Oxfam Intermón

Un grupo de mujeres recién llegadas al campo de refugiados de Muna Garage, tras el horror vivido antes de permitirle entrar las retienen bajo un árbol para ser interrogada.

Un grupo de mujeres recién llegadas al campo de refugiados de Muna Garage, tras el horror vivido antes de permitirle entrar las retienen bajo un árbol para ser interrogada.

Jakana es una comunidad que sufrió los ataques de Boko Haram, pero hoy es el refugio de miles de personas desplazadas de sus pueblos y que aquí buscaron refugio. Oxfam Intermón ha construido dos pozos para el suministro de agua y promovido un comité de higiene comunitaria para la construcción de letrinas y distribución de kits.

Jakana es una comunidad que sufrió los ataques de Boko Haram, pero hoy es el refugio de miles de personas desplazadas de sus pueblos y que aquí buscaron refugio. Oxfam Intermón ha construido dos pozos para el suministro de agua y promovido un comité de higiene comunitaria para la construcción de letrinas y distribución de kits.

Fatih junto a los restos de su vivienda destruida por Boko Haram cuando entraron en la comunidad de Jakana.

Fatih junto a los restos de su vivienda destruida por Boko Haram cuando entraron en la comunidad de Jakana. El conflicto que empezó en Nigeria hace ocho años entre Boko Haram y los militares que intentan combatirlo se ha extendido a Níger, Chad y Camerún. Más de 2,6 millones de personas, de las cuales 1,5 millones son niños y niñas, han huido de sus hogares en busca de protección, y casi 11 millones precisan de ayuda urgentemente. Con dificultad para cultivar o comprar alimentos, o simplemente acceder a ayuda humanitaria, se enfrentan a nuevos peligros como el hambre.

Jakana es una comunidad nigeriana que sufrió los ataques de Boko Haram, pero hoy es el refugio de miles de personas desplazadas de sus pueblos y que aquí buscaron refugio. Un grupo de mujeres en el patio de una vivienda de acogida.

Jakana es una comunidad nigeriana que sufrió los ataques de Boko Haram, pero hoy es el refugio de miles de personas desplazadas de sus pueblos y que aquí buscaron refugio. Un grupo de mujeres en el patio de una vivienda de acogida.

Gana Chani tiene 30 años y 7 hijos. Huyó con sus hijos de la comunidad de Damasak, Nigeria, cuando Boko Haram atacó su pueblo. Durante dos días caminó por el desierto junto a otras familias hasta cruzar la frontera con Níger. Dos semana pasó viviendo debajo de un árbol hasta que pudieron llegar a Toumour, un pueblo que ha cuadruplicado su población con la llegada de personas que huyen de la violencia de Boko Haram y de las operaciones militares en su contra. Su hija más pequeña (en la foto) sufre malnutrición, como la mayoría de los niños en Toumour. Aquí la gente apenas logra hacer una comida al día.

Gana Chani (30 años) tiene siete hijos. Huyó con ellos de la comunidad de Damasak, Nigeria, cuando Boko Haram atacó su pueblo. Durante dos días caminó por el desierto junto a otras familias hasta cruzar la frontera con Níger. Dos semana pasaron viviendo debajo de un árbol, hasta que pudieron llegar a Toumour, un pueblo que ha cuadruplicado su población con la llegada de personas que huyen de la violencia de Boko Haram y de las operaciones militares en su contra. Su hija más pequeña (en la foto) sufre malnutrición, como la mayoría de los niños en Toumour. Aquí la gente apenas logra hacer una comida al día. Foto: Pablo Tosco/Oxfam Intermón

Maimuna junto a Kubi, su nieta. Tiene 50 años, huyó junto a sus hijas y nietos de la comunidad de Abuja, Nigeria, cuando Boko Haram después de la hora del rezo entró en el pueblos saqueando, matando, secuestrando y destruyendo todo. No tuvo tiempo de rescatar nada de su vivienda. Durante dos días caminó junto a su familia hasta llegar cruzar la frontera con Niger y llegar a Toumour, un pueblo que ha cuadruplicado su población los últimos años, siendo de 45.000 personas. Perdió a una de sus hijas a causa de la violencia de Boko Haram y hoy se hace cargo de sus hijos en especial de Kubi que tiene 1 año. Kubi hace dos meses que perdió a su madre y su dependencia a la leche materna la ha llevado a un deterioro crítico de su niveles de nutrición. Kubi sufre de malnutrición y su abuela le da el pecho para consolarla. El 80% de los niños y niñas de Toumour padecen de malnutrición severa. La falta de agua limpia y comida han llevado a la comunidad a una situación dramática donde muchas familias no llegan a un plato de comida diario.

Maimuna junto a Kubi, su nieta. Tiene 50 años, huyó junto a sus hijas y nietos de la comunidad de Abuja (Nigeria), cuando Boko Haram después de la hora del rezo entró en el pueblos saqueando, matando, secuestrando y destruyendo todo. No tuvo tiempo de rescatar nada de su vivienda. Durante dos días caminó junto a su familia hasta cruzar la frontera con Níger y llegar a Toumour. Perdió a una de sus hijas a causa de la violencia de Boko Haram y hoy se hace cargo de sus hijos, en especial de Kubi que tiene un año. Kubi hace dos meses que perdió a su madre y su dependencia a la leche materna la ha llevado a un deterioro crítico de su niveles de nutrición. Kubi sufre de malnutrición y su abuela le da el pecho para consolarla. El 80% de los niños y niñas de Toumour padecen de malnutrición severa. La falta de agua limpia y comida han llevado a la comunidad a una situación dramática donde muchas familias no llegan a un plato de comida diario. Foto: Pablo Tosco/ Oxfam Intermón

Una mujer atraviesa el desierto en dirección al campo de refugiados de Kindjandi.  En este campo de refugiados más de 40 mil personas desplazadas y refugiadas encontraron un lugar seguro. Al llegar las familias del pueblo ofrecieron agua, comida y materiales para construir refugios. Agua i comida son las necesidades básicas que las pesonas que buscaron aqui refugio no puede satisfacer, a veces suelen pasar dos o tres días sin comer. La falta de agua limpia y comida han llevado a la comunidad a una situación dramática donde muchas familias no llegan a un plato de comida diario.

Una mujer atraviesa el desierto en dirección al campo de refugiados de Kindjandi. En este campo de refugiados, más de 40.000 personas desplazadas y refugiadas encontraron un lugar seguro. A su llegada, las familias del pueblo ofrecieron agua, comida y materiales para construir refugios. Aunque ni el agua ni la comida están cubiertas en este campo. Las personas refugiadas en esta zona, a veces suelen pasar dos o tres días sin comer. La falta de agua limpia y comida ha llevado a la comunidad a una situación dramática donde muchas familias no llegan a un plato de comida diario.

Una invisible crisis humanitaria tiene como escenario la cuenca del lago Chad. El conflicto que empezó en Nigeria hace ocho años entre Boko Haram y los militares que intentan combatirlo se ha extendido a Níger, Chad y Camerún. Más de 2,6 millones de personas, de las cuales 1,5 millones son niños y niñas, han huido de sus hogares en busca de protección, y casi 11 millones precisan de ayuda urgentemente. Con dificultad para cultivar o comprar alimentos, o simplemente acceder a ayuda humanitaria, se enfrentan a nuevos peligros como el hambre. Se calcula que ya hay 7 millones de personas al borde de la hambruna y casi medio millón de niños y niñas malnutridos. Sayam Forage es un campamento de refugiados y desplazados administrado por la ONU donde pueden permanecer los refugiados. Ya hay 6.746 personas viviendo en el campamento. Sayam Forage está aislado de la ciudad en medio del desierto y no hay perspectivas de trabajo. Oxfam Intermón suministra agua y kit de higiene.

Una invisible crisis humanitaria tiene como escenario la cuenca del lago Chad. El conflicto que empezó en Nigeria hace ocho años entre Boko Haram y los militares que intentan combatirlo se ha extendido a Níger, Chad y Camerún. Más de 2,6 millones de personas, de las cuales 1,5 millones son niños y niñas, han huido de sus hogares en busca de protección, y casi 11 millones precisan de ayuda urgentemente. Con dificultad para cultivar o comprar alimentos, o simplemente acceder a ayuda humanitaria, se enfrentan a nuevos peligros como el hambre. Se calcula que ya hay siete millones de personas al borde de la hambruna y casi medio millón de niños y niñas malnutridos. Sayam Forage es un campamento de refugiados y desplazados administrado por la ONU en Níger. Ya hay 6.746 personas viviendo en el campamento. Sayam Forage está aislado de la ciudad en medio del desierto y no hay perspectivas de trabajo. Oxfam Intermón suministra agua y kit de higiene.

Yagana Abagana tiene 17 años y huyó junto con sus hermanos del pueblo de Damasak. Desconoce donde estan sus padres. Dejó el pueblo con otras personas recorriendo el desierto durante dos días para llegar a la frontera de Niger. Ahora vive en el campo de Sayam Forage.

Yagana Abagana tiene 17 años y huyó junto con sus hermanos del pueblo de Damasak. Desconoce donde están sus padres. Dejó el pueblo con otras personas recorriendo el desierto durante dos días para llegar a la frontera de Níger. Ahora vive en el campo de Sayam Forage. Foto: Pablo Tosco/Oxfam Intermón

Fana junto a su hermano Ali, huyeron de Shasahamari cuando Boko Haram entró en el pueblo saqueando, secuestrando y destruyendo todo a su paso. En la huida perdieron a sus padres llegaron junto con otras familaias a jakana donde unos familiares les han dado refugio. A jakana han llegado miles de personas desplazadas que a pesar de la solidadaridad han colocado al pueblo en una situación de colapso ante la escasez de agua y comida.

Fana junto a su hermano Ali, huyeron de Shasahamari cuando Boko Haram entró en el pueblo saqueando, secuestrando y destruyendo todo a su paso. En la huida perdieron a sus padres llegaron junto con otras familias a Jakana, donde unos familiares les han acogido. La llegada de miles de personas desplazadas a Jakana, a pesar de la solidaridad, ha derivado en una situación de colapso ante la escasez de agua y comida. Foto: Pablo Tosco/Oxfam Intermón

Descripción Aisha Isa, 30 años, observa y escucha desde la puerta de la chabola el relato de Tagana Goni Ali, su vecina. Aisha, 31 años, huyó de la comunidad de Muntina cuando Boko Haram entró extorsionando y secuestrando niñas y mujeres. Hace 11 meses llegó al Barrio de Kawar Mali en Maidiguri junto a sus hijos. Este barrio fué el epicientro de la insurgencia de Boko Haram en la ciudad de Maiduguri hasta que fueron expulsados por el ejercito, hoy como si de una vuelta macabra del destino es el lugar donde miles de desplazados por la violencia de Boko Haram han encontrado refugio.Una invisible crisis humanitaria tiene como escenario la cuenca del lago Chad. El conflicto que empezó en Nigeria hace ocho años entre Boko Haram y los militares que intentan combatirlo se ha extendido a Níger, Chad y Camerún. Más de 2,6 millones de personas, de las cuales 1,5 millones son niños y niñas, han huido de sus hogares en busca de protección, y casi 11 millones precisan de ayuda urgentemente. Con dificultad para cultivar o comprar alimentos, o simplemente acceder a ayuda humanitaria, se enfrentan a nuevos peligros como el hambre. Se calcula que ya hay siete millones de personas al borde de la hambruna y casi medio millón de niños y niñas malnutridos.

Descripción Aisha Isa, 30 años, observa y escucha desde la puerta de la chabola el relato de Tagana Goni Ali, su vecina. Aisha, 31 años, huyó de la comunidad de Muntina cuando Boko Haram entró extorsionando y secuestrando niñas y mujeres. Hace 11 meses llegó al Barrio de Kawar Mali en Maidiguri junto a sus hijos. Este barrio fué el epicientro de la insurgencia de Boko Haram en la ciudad de Maiduguri hasta que fueron expulsados por el ejercito, hoy como si de una vuelta macabra del destino es el lugar donde miles de desplazados por la violencia de Boko Haram han encontrado refugio.

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