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ENTREVISTA | Tessa Wernink creadora del Fairphone

"Ahora mismo es imposible hacer un teléfono 100% justo"

Tessa Wernink es cofundadora de la empresa holandesa Fairphone, que fabrica el primer smartphone ético

Sus cuatro objetivos son conseguir materiales justos, buenas condiciones laborales, diseño duradero y uso de materiales reutilizables o reciclables

"La única manera de que las empresas cambien es que la gente pida más transparencia"

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Tessa Wernink, cofundadora de Fairphone. FOTO: Flickr de Fairphone

Tessa Wernink, cofundadora de Fairphone. FOTO: Flickr de Fairphone

¿Sabes de dónde proceden los materiales de los que está hecho tu teléfono móvil?, ¿y conoces las condiciones laborales de quien lo hizo? La empresa holandesa Fairphone busca, entre otras cosas, que los consumidores de su smartphone puedan responder a esas preguntas. Su objetivo: crear un producto lo más ético y justo posible que cambie la cadena de suministro y le muestre a la industria que se pueden hacer las cosas de otra manera. Tessa Wernink es cofundadora de esta empresa social que ya ha vendido más de 136.000 Fairphone en Europa y que actualmente emplea a cerca de 70 personas. Esta semana ha estado en España para participar en el Foro Nesi (New Economy and Social Innovation).

¿Por qué se puede decir que el Fairphone es un smartphone ético o justo?

Nacimos como una empresa social, ideamos el Fairphone para crear impacto en la cadena de suministro y para mostrar que hay un mercado de productos éticos. Lo hemos creado paso a paso, buscamos cuatro áreas que tenían que cambiar: conseguir materiales justos, buenas condiciones laborales, diseño duradero y uso de materiales reutilizables o reciclables. En ese paso a paso incluimos minerales libres de conflictos,  y hacemos también un esfuerzo porque el producto también dure más tiempo y la gente pueda repararlo. Por eso, si me preguntas por qué es un producto ético diría que porque es un punto de partida para hacer un teléfono más justo que cambie la cadena de suministro.

¿Y es posible para una empresa hacer dinero manteniendo estos principios en su negocio?, ¿gana dinero Fairphone?

Sí, con nuestro primer teléfono ya fuimos independientes económicamente. Solo tuvimos una inversión inicial de 400.000 euros y en los primeros tres años obtuvimos unos ingresos de unos 114 millones de euros. Ahora estamos con la venta del segundo teléfono y queremos más inversión para crecer así que estamos buscando inversores sociales. Pero sí, es la prueba de que puedes conseguir beneficios de esta forma porque hay mercado para ello. No es fácil, pero lo importante es ver que el movimiento va más allá y está creciendo, que incluye a la ropa, a la comida, pero que va más allá, que la gente también quiere saber de dónde vienen sus productos electrónicos. 

¿Cómo elegís a vuestros productores y cómo seleccionáis los materiales?

Con el Fairphone 2 hemos hecho todo un proceso abierto de selección en toda la cadena de producción de forma que podamos explicarla y hacerla transparente. Trabajamos con fabricantes que son transparentes y abiertos y que quieren colaborar en mejorar la cadena de producción. No es tanto buscar el producto más justo sino buscar un 'partner' que asuma también la responsabilidad de mejorar su parte. 

¿Y es posible encontrar todos los minerales que un smarphone necesita y asegurarse de que son libres de conflicto?

Sí, un teléfono móvil es muy complejo, no es como conseguir café o plátanos, hay muchos materiales que intervienen. Hay hasta 40 tipos de minerales en un smartphone y no tenemos la posibilidad de saber el origen de todos. Así que el esfuerzo es entender de dónde vienen y en ese sentido priorizamos los minerales que suelen venir de conflictos para intentar seguir al material a lo largo de la cadena. Es muy importante ser conscientes de que se trata de un proceso en el que hay que ir paso a paso para hacer un producto más justo, pero que ahora mismo es imposible hacer un teléfono 100% justo. 

¿Eso quiere decir que en este momento aún no pueden asegurar de que todos los minerales que se usan en Fairphone tengan un origen justo o libre de conflictos?

No, no en todos los casos. Es muy complejo, no hay transparencia sobre el origen de muchos de ellos. Hay además proveedores primarios, proveedores secundarios, proveedores terciarios... y al final la cadena de suministro no es transparente.

Así que, ¿la industria en general no sabe de dónde vienen los materiales que usan para fabricar sus teléfonos? No parece entonces que haya una preocupación general por ese asunto...

Es cierto, pero también es cierto que es porque no tienen necesidad de hacerlo, porque los consumidores rara vez plantean preguntas. Si simplemente asumes que vas a comprar algo, si no hay una demanda de transparencia... Ahora sí que la gente demanda más transparencia así que hay empresas que están invirtiendo en ser más transparentes. Pero si la gente no quiere saber y no lo pide, las empresas no ven los resultados de invertir en transparencia. Ahora mismo sí que hay más conciencia por parte de los consumidores y de las compañías y ese es el primer paso.

En cuanto a conocer las condiciones laborales de todas las personas que intervienen en elaborar el Fairphone, ¿es igual de difícil que asegurarse del origen de los materiales?

Es, de hecho, la misma historia porque son muchas fábricas que manufacturan los teléfonos y que intervienen en su producción. Trabajamos con los últimos eslabones de esa cadena, una empresa con la que hacemos un análisis social de su factoría y de sus circunstancias y con la que trabajamos para mejorar las condiciones laborales de la gente. Tratamos también de tener una producción continua, no una producción por picos, porque eso también afecta a las fábricas, que tienden a pensar solo a corto plazo. Así que trabajamos sobre aspectos como la salud laboral, sobre cómo empoderar a los trabajadores... Pero es la misma historia, no podemos saberlo todo pero intentamos usar la producción del teléfono como forma de mejorar las condiciones y de que la industria tome nota. 

¿Hacen algún tipo de auditoria para asegurarse de que las empresas o productores con los que trabajan cumplan esas condiciones o estén realmente implicados para mejorar?

Sí, hacemos una primera auditoria de referencia al empezar. Pensamos que también el negocio de las auditorias ha fracasado a veces a la hora de conseguir cambios. Cuando vamos a una factoría hay muchas cosas en las que nos fijamos, porque controlar solo el dinero o la parte económica no es el cambio que buscamos, miramos las condiciones y trabajamos juntos. No se trata solo de que te preocupes por algo, sino de trabajar juntos con la otra parte y de asegurar que buscas soluciones a los problemas.

Y si se puede fabricar un teléfono más justo, ¿por qué no se hace, por qué Fairphone es una excepción en la industria de los smartphones?

No creo que todas las demás compañías hagan smartphone injustos porque sí conozco muchas empresas que están empezando a asumir su responsabilidad. Es solo que nuestra compañía es diferente, desde su fundación dijo que su objetivo era crear un impacto social positivo, y quizá otras empresas tienen otra estructura y se centren en otros aspectos, como en conseguir valor para sus accionistas y eso implica decisiones diferentes. Pero muchas están asumiendo responsabilidades y mirando a sus cadenas de su suministro, es un punto de inicio.

¿Pero sucede eso también en las grandes compañías, las más conocidas por la gente?

Mi recomendación es que la gente que quiera comprar un producto de una compañía le pida más transparencia sobre de dónde viene, porque que la gente pida más transparencia es la única manera de que las empresas vean que hay una demanda y cambien.

¿Es la sociedad ahora más consciente sobre las implicaciones que tienen sus hábitos de consumo?

Ha habido algunos casos que han causado mucho impacto en la sociedad, como los casos de carne contaminada en la industria alimentaria o los derrumbes o incendios de factorías en la industria de la ropa. Han sido grandes shock porque la gente no comprendía que esa inversión que hacen en ropa forma parte del sistema económico. Eso ha permitido que la gente sea más consciente de que sus decisiones como consumidores están unidas a cómo funciona la industria.

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