Las denunciantes de Julio Iglesias y lo que pasa cuando las mujeres hablan: señaladas, estigmatizadas, amedrentadas
Rebeca y Laura hablaron: contaron a elDiario.es y a Univision Noticias lo que vivieron mientras trabajaron en las mansiones que Julio Iglesias tiene en República Dominicana y Bahamas. Lo hicieron sin recibir nada a cambio: a pesar de los bulos difundidos en los últimos días, las mujeres no han cobrado un solo euro de ninguno de los dos medios por prestar su testimonio. elDiario.es nunca paga a fuentes por información, y este caso no ha sido una excepción.
Por contra, las mujeres decidieron hablar para buscar justicia para ellas y para otras mujeres. “Que entiendan que no fue algo que les pasó a ellas nada más. Quiero que mi voz les dé fuerza y hablen, y entre todas logremos hacer justicia. No lo hago solo por mí, también lo hago por ellas, porque no es justo ni lo que yo viví ni lo que vivió ninguna de mis compañeras en esa casa”, decía Laura. Decidieron, además, interponer una denuncia ante la Fiscalía de la Audiencia Nacional: lo hicieron asesoradas por una organización internacional de Derechos Humanos, Women's Link Worldwide, y apoyadas también por Amnistía Internacional.
Hablaron a pesar de que hacerlo tendría consecuencias. Días después de la publicación y de la denuncia, Julio Iglesias difundió en redes sociales la identidad de dos mujeres que, según él, correspondían a las extrabajadoras que le habían denunciado. El cantante divulgó pantallazos de supuestos mensajes privados junto con el nombre y los apellidos de dos mujeres. Ponía así bajo el foco público dos identidades concretas (mientras la Fiscalía había citado a las dos extrabajadoras denunciantes como testigos protegidas), pero también alentaba la sospecha sobre ellas, puesto que los mensajes incluían referencias respetuosas y cariñosas hacia él.
La psicóloga Olga Barroso explicaba entonces que el hecho de que una mujer que ha sufrido violencia sexual envíe mensajes después o haga manifestaciones afectivas a quien le agrede “en ningún caso es una prueba de que ese abuso y violencia no hayan ocurrido”. La existencia en el imaginario colectivo, todavía, de una 'víctima perfecta' que se resiste, denuncia inmediatamente, nunca regresa ni se comunica con el agresor, y que debe vivir permanentemente en el lamento es un estereotipo que siguen explotando muchas defensas en casos de volencia sexual.
“Las mujeres o son tontas y débiles o son mentirosas y guarras, se busca que parezca que son las mujeres las que corrompieron o buscaron al hombre que señalan. De esta manera buscan que la intimidad de las víctimas sea leída, no como la reacción de alguien que ha sufrido un delito, coacción o intimidación, sino como la reacción de alguien que ha dado su consentimiento, cuando no ha sido así”, dice la experta en violencias machistas.
La denuncia: el archivo no entra al fondo del asunto
Estas dos mujeres decidieron, además, interponer una denuncia ante la Fiscalía de la Audiencia Nacional. La denuncia hacía referencia a hechos sucedidos en 2021 que, según aseguraba las abogadas de Women's Link Worldwide podían constituir “trata de seres humanos con fines de imposición de trabajo forzado y servidumbre”, “varios delitos contra la libertad y la indemnidad sexuales tales como acoso sexual y agresión sexual”, así como lesiones y varios delitos contra los derechos de los trabajadores “por la imposición de condiciones laborales abusivas”. Diez días después de recibirla, el pasado viernes la Fiscalía anunciaba su archivo por falta de competencia de los tribunales españoles, pero sin entrar al fondo del asunto ni valorar los hechos.
Ese hecho, el archivo, ha servido para atacar a Rebeca y Laura, pero también a quien publicó sus historias. La Fiscalía archivaba la denuncia porque entendía que los tribunales españoles no tenían competencia para investigar los hechos denunciados. La decisión no tiene nada que ver con que el Ministerio Público no haya dado credibilidad a las denunciantes ni a las numerosas pruebas que presentaron.
En el decreto, la Fiscalía argumenta que España carece de jurisdicción para examinar el caso porque los hechos ocurrieron en el extranjero —República Dominicana y Bahamas— y no se dan los “vínculos” territoriales ni personales necesarios para que la Justicia española pueda intervenir. “Los hechos deben ser perseguidos por los Estados directamente competentes, por ser donde ocurrieron y donde se encuentran las pruebas”, aseguraba. La competencia de los tribunales españoles era un asunto sobre el que había debate desde el principio: algunas voces expertas estaban de acuerdo con el punto de vista de la Fiscalía, otras no.
Sin embargo, hay quien ha utilizado la decisión del Ministerio Público para desacreditar los testimonios de las mujeres e incluso para alentar el fantasma de las denuncias falsas. El bulo habitual que asegura que existe una cantidad ingente de denuncias falsas de violencia machista equipara sobreseimiento con falsedad: si un caso se sobresée, los negacionistas entienden que es mentira. Por contra, los sobreseimientos, en este y en cualquier otro delito, solo implican que no existen pruebas suficientes para seguir adelante con el proceso.
En este caso, ni siquiera hay un sobreseimiento porque el proceso judicial nunca empezó, y no por falta de pruebas, sino porque la Justicia española ha entendido que no es competente para indagar. Women's Link Worldwide ya ha anunciado que continúa estudiando la manera de llevar este caso ante los tribunales.
La investigación periodística
Más allá de la denuncia judicial, la investigación de elDiario.es y Univision Noticias contactó con 15 extrabajadores de Julio Iglesias, incluyendo personal doméstico y otros profesionales especializados que trabajaron en distintos periodos, entre finales de los años 90 y 2023, en las casas del cantante en República Dominicana, Bahamas y España. Las entrevistas respaldaron y describieron las condiciones de aislamiento de las mujeres, los conflictos laborales, la estructura jerárquica del personal y la tensión ambiental. Rebeca y Laura fueron entrevistadas varias veces a lo largo del tiempo y sus declaraciones fueron contrastadas con pruebas documentales, como fotografías, registros de llamadas, mensajes de WhatsApp, visados, informes médicos y otros documentos.
Durante días, periodistas de elDiario.es y Univision Noticias se pusieron en contacto por diferentes vías con Julio Iglesias y con su abogado, sin obtener respuesta a las preguntas que estos medios le hicieron llegar por email, mensajes telefónicos y cartas entregadas en sus residencias. En un comunicado público posterior a la publicación de esta información, el cantante ha negado “haber abusado, coaccionado o faltado el respeto a ninguna mujer”. Entre las preguntas que se le hicieron llegar previamente a Iglesias estaban algunas relacionadas con las pruebas ginecológicas y análisis de sangre por las que tuvieron que pasar varias mujeres mientras trabajaban para él y a las que accedieron las periodistas. No hubo respuesta.
Sí hay una respuesta pública del entorno del cantante: la que busca amedrentar y estigmatizar a las mujeres que han hablado y, de paso, a quien se anime a hacerlo.
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