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EXTREMADURA

Familia Cabello Bravo, ganaderos de razas autóctonas

Miguel Cabello Cardeñosa nació en Siruela (Badajoz) el 20 de Marzo de 1965. Empresario de varios negocios, siempre apostó por su principal pasión, la ganadería, siendo productor del sector ovino desde hace más de treinta años. Miguel nació en el seno de una familia con clara vocación ganadera, donde su padre y hermano siempre estuvieron intrínsecamente ligados al campo.

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miguel cabello

Miguel Cabello

Desde hace más de una década él y su familia (mujer e hijos), son propietarios de explotaciones ganaderas centradas en la producción de razas autóctonas de fomento y peligro de extinción según catalogación oficial del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, apostando firmemente por el mantenimiento y conservación de aquello originario de España y de la región extremeña.

Pregunta: ¿Dónde se localizan sus explotaciones y qué razas forman parte de su proyecto de conservación y mantenimiento?

Respuesta: Las explotaciones se encuentran principalmente en la localidad pacense de Siruela, en el extremo meridional de la Siberia Extremeña, limitando con las provincias de Córdoba y Ciudad Real, un enclave de gran belleza y singularidad asentada en un ecosistema emblemático como es la dehesa extremeña. Las razas que conservamos y mantenemos en pureza son: en ovino, la raza merina variedad blanca y negra, de la especie caprina la raza retinta y verata, la raza andaluza de la especie equina asnal, la gallina extremeña azul y el pavo de la dehesa de aviar y también tenemos ejemplares de mastín extremeño. Hay que mencionar que se encuentra en fase de estudio y evaluación la realización de un proyecto para incorporar a medio plazo ejemplares de la especie bovina, pero aún falta por determinar que raza autóctona formará parte.

¿Por qué hay que seguir manteniendo, cuidando y fomentando las razas autóctonas en peligro de extinción? ¿Qué significan desde el punto de vista económico, genético, cultural y medioambiental?

R.: Las razas autóctonas son un verdadero patrimonio español, es un acervo que da nombre a nuestro país, caracterizando y singularizando a nuestra tierra, siendo parte de la historia, cultura y orígenes. La cabaña autóctona española es la base de excelentes producciones en el ámbito genético y alimentario, influyendo y teniendo una gran presencia en la conformación de otras razas, con una variabilidad genética y capacidad de resistencia a enfermedades que si no fuera por ellas podrían convertirse en epidemias. Son especies perfectamente adaptadas a sus medios, con una enorme rusticidad para los territorios donde habitan, teniendo en sus fibras de ADN la razón de por qué pueden resistir temperaturas extremas, una gran variabilidad climática con largas sequías o prolongados inviernos, así como crecer y seguir produciendo en condiciones y circunstancias difíciles y muy diversas donde otras no pueden sobrevivir ni establecerse, como por ejemplo en las comarcas de la Siberia y Serena. A su vez, se trata de un sector estratégico, puesto que fija población y crea empleo en las zonas rurales, permitiendo un desarrollo sostenible y equilibrado entre territorios. También hay que destacar la contribución de estas especies autóctonas criadas en extensivo a proteger el medio natural, con la prevención de incendios forestales, generando un enorme beneficio social y medioambiental.

Desde el ámbito económico ¿cree que las producciones de estas razas son rentables? ¿Considera que hacen falta ayudas públicas? ¿Están adecuadamente recogidas estas razas en la nueva Política Agraria Comunitaria?

R.: En términos generales, el sector agroganadero y agroalimentario no es ajeno ni inmune al momento por el que atraviesa la economía española. El sector ganadero español se está viendo inmerso en una profunda crisis económica, siendo fiel reflejo de la situación económica que está atravesando nuestro país, con unos índices económicos negativos. A lo largo de la última década, han desaparecido muchas explotaciones ganaderas con un descenso significativo en los censos, debido a la reducción  de la rentabilidad de las economías agroganaderas, las cuales se ven obligadas a reducir inversiones, buscando el ahorro de costes de producción.

La renta agraria se ha visto perjudicada fruto de los continuos incrementos de los costes de producción, causados por las alzas de los insumos y materias primas que son necesarias para la obtención del producto final. La cuenta de resultados de las empresas ganaderas en muchos casos llega a ser negativa ya que este aumento desmesurado de los costos no es trasladado a los precios de comercialización de los productos y es soportado íntegramente por los que producimos.

En base a todo ello, hay que destacar que estas razas de protección especial (peligro extinción) pueden ser rentables si tenemos en cuenta su faceta social y medioambiental, es decir no solo su función directamente económica, puesto que el mercado en muchas ocasiones no valora adecuadamente estas producciones acorde su calidad, siendo necesario y preciso el apoyo y compromiso de las administraciones públicas para mejorar en este aspecto. Los nuevos programas de desarrollo rural (Política Agraria Comunitaria), sí recogen en sus textos las denominadas medidas agroambientales destinadas a favorecer la conservación y mantenimiento de estas especies en peligro de desaparición, aspecto éste de gran interés que refrenda y pone en valor esa destacada labor de conservación y selección que realizamos los productores del sector autóctono.

El jamón y el embutido parecen estar ligado al cerdo, pero también hay que destacar en los últimos tiempos la puesta en marcha de un proyecto novedoso que tiene a la Merina Negra como protagonista de estos magníficos productos. También destaca otra producción emblemática de la Merina como es la lana, un producto muy preciado ¿que nos puede decir al respecto?

R.: Se trata de un proyecto en fase embrionaria, que poco a poco irá fraguando y consolidándose tanto en una oferta más consolidada como en el ámbito de la demanda y posterior expansión en mercados potenciales que han mostrado interés en estos productos. El pasado mes de octubre, estos productos (jamón y embutidos) de raza Merina Negra fueron presentados y expuestos en la primera edición de la feria internacional líder del Mediterráneo “Expohalal Spain 2015”, que tuvo lugar en Madrid (IFEMA Feria Madrid) donde se mostró al mercado y consumidor nacional e internacional productos estrella con certificación Halal. Sinceramente fue un honor mostrar estos productos en un escaparate mundial como es Expohalal, dando a conocer aquello que se produce en el campo extremeño con la mayor profesionalización, empeño y labor diaria acorde a unos estándares de calidad, tratando de conseguir esa diferenciación del producto.

Extremadura y en general España cuenta con magníficas producciones agroalimentarias que debemos ser capaces de mostrar y acercarlas al consumidor final, por ello en la actual coyuntura económica creo que hay que reinventarse y buscar nuevos mercados, proyectos y estrategias, satisfaciendo y adaptándonos a demandas novedosas dentro y fuera de nuestro país, impulsando canales de comercialización cortos.

En el ámbito de la lana, hay que señalar que a priori el precio establecido por el mercado con respecto a la lana merina negra es ínfimo, debido a su imposibilidad para teñir, por ello estamos trabajando y participando en distintos proyectos sociales, con fines solidarios, y otros potencialmente rentables para la búsqueda de nuevos segmentos y nichos de mercado donde este producto mundialmente reconocido por su finura y calidad tenga su escaparate y obtenga un valor económico real siempre empleando la investigación e innovación como herramienta de base, para lograr productos de calidad diferenciada en un entorno cada vez más competitivo.

Estamos analizando y estudiando la puesta en marcha a medio plazo de una marca de garantía propia que identifique y diferencie nuestras producciones en el mercado, pero ello requerirá de una exhaustiva investigación y estrategia comercial que lleve a conseguir esa distinción y reconocimiento por parte del último eslabón de la cadena como es el consumidor final.

Sabemos que Ud. es un convencido de la Trashumancia, ¿Por qué? ¿A qué se debe?

R.: La trashumancia es una práctica de enorme importancia para nuestro país y para el conjunto de Extremadura. Las vías pecuarias con las cañadas reales, cordeles, veredas y descansaderos forman parte de ese rico patrimonio cultural y etnográfico, reflejado en fiestas y tradiciones, en la toponimia, gastronomía, turismo y en toda la arquitectura relacionada con esta actividad conectando distintos territorios y pueblos de España, siendo un vehículo muy importante para la transmisión de valores culturales de distintas generaciones a su paso por los diferentes y distantes territorios peninsulares, contribuyendo a lograr la identidad de muchos territorios de España. A través de la amplia red de vías pecuarias, se ha llevado a cabo la trasmisión de noticias y conocimientos, generando a lo largo de los territorios una cierta homogeneidad cultural derivada de las interrelaciones sociales y culturales que este pastoreo producía.

Hay que destacar que a finales del pasado mes de Noviembre, el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte a través de su Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales y de Archivos y Bibliotecas, ha iniciado el expediente de declaración de la trashumancia como manifestación representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial, publicado en el Boletín Oficial del Estado, lo que sin duda es un avance de gran importancia para proteger esta actividad, que en España constituye un patrimonio vivo, aunando históricamente el aprovechamiento de los recursos naturales y el ganado mediante la cultura pastoril, produciendo interrelaciones sociales, familiares, económicas, patrimoniales y biológicas, modelando y contribuyendo a la cohesión y vertebración del paisaje y territorio peninsular.

Por último añadir que durante dos años consecutivos (2011 y 2012) participamos en la Fiesta Nacional de la Trashumancia (Madrid) concretamente en las ediciones XVIII y XIX, con un núcleo de ovejas merinas blancas, negras y cabras retintas que pasaron por las céntricas calles de la capital de España, sin duda una experiencia inolvidable, donde se acercó y mostramos a la sociedad el mundo rural y sus excelentes producciones.

Acaban de celebrar la IV Fiesta de la Trasterminancia, ¿cómo se ha desarrollado?

R.: Ha sido un éxito rotundo, con más de seiscientos asistentes de distintas comunidades autónomas de España. Este evento comenzó hace cuatro años, fue puesto en marcha por los ayuntamientos de Siruela y Tamurejo, incrementándose la participación en cada edición, consolidándose y teniendo mayor acogida cada año con mayor público de todo el territorio nacional. Es una jornada de convivencia donde se pone en valor y se reivindica la actividad trashumante junto con la ganadería autóctona española, siendo protagonistas ovejas Merinas Negras, cabras de razas Retinta y Verata y asnos de raza Andaluza que tan importantes son para los pueblos y en definitiva para el medio ambiente y rural español.

La actividad engloba el recorrido por el tramo de la Cañada Real de “Las Merinas”, de aproximadamente diez kilómetros, ramal de la Cañada Real “Segoviana” que une los municipios de Tamurejo y Siruela por un paisaje emblemático de dehesa cargado de belleza y valor ecológico, reviviendo la tradición de la práctica trashumante.  

¿Cuáles son los problemas principales a los que tienen que hacer frente los ganaderos extremeños?

R.: El sector ganadero extremeño debe hacer frente a problemas de primer orden relacionados con la sanidad animal, donde enfermedades como la tuberculosis, lengua azul o brucelosis suponen un importe coste para las explotaciones, junto con una burocracia cada vez más compleja y poco flexible. Considero que se necesita de una gestión más eficaz y eficiente en el ámbito cinegético para tratar de paliar todo este asunto, poniendo determinados temas en común y con una posición consensuada donde participen todos los actores y agentes que forman parte, siendo el sector cinegético un importante y valioso activo de nuestra tierra extremeña.

También y de forma indirecta, un problema muy importante para el sector es el consumo interno (la demanda nacional), que en el caso del ovino es muy bajo, con una dependencia del mercado exterior, cuyo comportamiento es el que marca la tendencia de los precios.

Pero sin duda, el principal problema del sector es la falta de relevo generacional, cada vez son menos los jóvenes que deciden formar parte del sector, puesto que no ven en él una opción laboral estable, no lo consideran atractivo ni viable en términos de rentabilidad económica, y eso debe de cambiar para un sector tan relevante en Extremadura como es la agricultura y la ganadería.

Conocemos la repercusión mediática que este proyecto que estáis llevando a cabo está teniendo, así como la concesión de varios galardones a nivel sectorial, admirando y reconociendo vuestra inmensa labor y tarea ¿cree que aún hay mucho por hacer?

R.: A lo largo de estos años, muchos medios de comunicación se han hecho eco de nuestro proyecto, tanto a nivel nacional (revistas, periódicos, informativos, programas de TVE, Canal Extremadura, Canal Sur, etc) como internacional (la cadena británica BBC, entre otras). Sin duda, queda mucho camino por recorrer y un arduo trabajo por delante. No es una tarea fácil, puesto que la selección genotípica y fenotípica es un proceso que requiere de una labor continua, de un trabajo técnico de muchos años. Nos gustaría conseguir que el conjunto de nuestras explotaciones, este proyecto, sea un reservorio genético referencial para la cabaña autóctona española, perdurable en el tiempo, para que estas razas se mantengan a lo largo de los años, concienciando y sensibilizando a la sociedad del valor de lo autóctono con efectivas estrategias de comunicación que muestren y den a conocer todo ello. Hay que conservar estas especies, puesto que el 80% de ellas ya se encuentran en peligro de desaparición y hay que poner freno a ello con actuaciones y medidas tanto privadas como públicas. A su vez es necesario salvaguardar un patrimonio ligado a la cabaña autóctona como es la dehesa, sin olvidar la producción ecológica, puesto que contribuyen al mantenimiento de la biodiversidad productiva española y extremeña, y deben estar en primera línea de actuación y ser blindadas por el papel primordial que han tenido y tienen en el conjunto de nuestro país.

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