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1914-2014: Hegemonía alemana en Europa

Análisis del papel de Alemania en Europa cien años después de la I Guerra Mundial

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Jörg Kronauer, sociólogo y periodista, durante su charla en la Conferencia Rosa Luxemburgo

Jörg Kronauer, sociólogo y periodista, durante su charla en la Conferencia Rosa Luxemburgo

Jörg Kronauer, sociólogo y periodista alemán ha realizado una ponencia con el título "1914-2014: Política europea del capital alemán entonces y hoy". Como él mismo reconoce, "se trata de un largo periodo de tiempo y la política ha cambiado mucho, por tanto la primera pregunta lógica es si tiene sentido comparar entonces ambos momentos históricos". Y él mismo se responde: "No, no lo tiene".

Sin embargo, la atención sobre este tema no la ha despertado él mismo, sino que existe un interés por esta comparación en parte por el centenario del inicio de la I Guerra Mundial y en parte por el distanciamiento de los países europeos a raíz de la crisis y los sucesivos rescates. Jean-Claude Juncker, cita Kronauer, exprimer ministro de Luxemburgo, avisaba en 2013 del peligro de una nueva guerra en Europa en Der Spiegel: "El que crea que la pregunta de la guerra y la paz no se presentará más puede equivocarse violentamente. Los demonios no se han ido, solo están durmiendo". Y seguía: "Me asombra el reconocer cómo se asemejan las relaciones europeas en 2013 a las que había hace 100 a ños".

También en 2007, justo antes del comienzo de la crisis, Angela Merkel se mostraba implacable en una entrevista con el Bild Zeitung : "La idea de la Union Europea es aún hoy una cuestión de guerra y paz. No deberíamos apuntalar la paz y la democracia como algo evidente, aun cuando el mayor periodo de paz de Europa se haya vuelto parte de la normalidad".

Desde la política llevada a cabo antes de la I Guerra Mundial hasta la actual hegemonía alemana en Europa, Kronauer ve una continuidad de los planes del canciller del Reich Theobald von Bethmann Hollweg, que ya en el periodo preguerra proponía la creación de una unión económica centroeuropea "de apariencia igualitaria pero bajo el dictado alemán". Los recortes llevados a cabo en los países del sur de Europa a raíz de la crisis de la deuda y las políticas de austeridad europeas propuestas para solucionarla continúan esta misma línea hegemónica.

Una austeridad "con consecuencias muy graves social y económicamente hablando, como demuestra por ejemplo el aumento del número de suicidios, entre otros indicadores", recuerda Kronauer. No se olvida del papel de Alemania en el este de Europa durante la primera guerra mundial y realiza un paralelismo asegurando que en este momento "el capital alemán" aprovecha la fuerza de trabajo cualificada de países como Rumanía o Bulgaria. 

Un detallado repaso a la evolución de los salarios en Alemania y Europa permite a Kronauer explicar su tesis de que la estrategia "del capital alemán" se basa en un dumping salarial que ha puesto en aprietos a Francia, al no ser capaz de competir con el crecimiento alemán. 

El 2 de octubre de 2010, recuerda, tuvo lugar la firma de un tratado entre Francia y Gran Bretaña que supone en la práctica una nueva Entente Cordiale. Este tratado contempla la creación de una fuerza militar conjunta de unos 6.000 hombres y de una colaboración incluso a nivel nuclear, todo ello a espaldas de la UE. La Entente Cordiale fue, antes de la primera guerra mundial, la alianza de británicos y franceses contra el imperialismo alemán.

Estos intereses diferenciados llevan a Alemania a evitar entrar en ciertas guerras. Kronauer asegura que el hecho de que Alemania rechazase la intervencion de la OTAN en el país africano de Malí, mientras Francia la apoyaba, no tiene nada que ver con el antimilitarismo, sino más bien con antiguas rivalidades. "Sobre todo si se tiene en cuenta que Alemania sí se ha enrolado en otras intervenciones bélicas", sentencia. En el caso de la guerra de Libia, ve asimismo un trabajo conjunto entre Gran Breta ña y Francia así como una colaboración militar. De nuevo, asegura que el hecho de que "Alemania quisiese evitar esta guerra no tiene nada que ver con los derechos humanos".

Tanto Berlin como Moscú tienen proyectos hegemónicos, asegura, peligrosos en el sentido de poder desembocar en una guerra. Y destaca el papel del ministro de Exteriores alemán en funciones Westerwelle en diciembre en las revueltas en Ucrania, cuando visitó el campamento de protesta frente al Parlamento ucraniano, y que enfadó profundamente a Rusia. 

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