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REGIÓN DE MURCIA

''El elogio de la forma” en el LAB de Murcia

La muestra es uno de los proyectos seleccionados por Cultura para el Laboratorio de Arte Joven y en ella participan Alejandro Pajares, Mar Guerrero, Juan Sánchez y el comisario Joaquín Riquelme

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LAB Murcia

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El Laboratorio de Arte Joven de Murcia (LAB) acoge la exposición ‘El elogio de la forma’, una muestra colectiva comisariada por el murciano Joaquín Riquelme en la que participan los jóvenes artistas Alejandro Pajares, Mar Guerrero y Juan Sánchez. Cada uno de ellos ha realizado un proyecto específico basado en la apropiación de elementos geométricos extraídos del propio espacio expositivo.

‘El elogio de la forma’ es uno de los once proyectos que fueron seleccionados en la convocatoria de ayudas a la producción artística lanzada por la Consejería de Cultura y Portavocía, a través de la Dirección General de Juventud, y que se están desarrollando durante esta temporada en el LAB.

El director general de Juventud, Francisco Sánchez, explicó que este programa de ayudas “convierte el LAB en un espacio de referencia para los jóvenes creadores de nuestra región, a quienes se les cede el espacio para que puedan dar mayor visibilidad al trabajo que realizan a través de exposiciones, talleres, actuaciones y otros actos culturales, ofreciéndose asimismo al público de la Región una amplia oferta de actividades, muy participativas, sobre diferentes disciplinas del arte contemporáneo”.

En ‘El elogio de la forma’, Alejandro Pajares despliega una estructura sustentada entre la propia tradición de la pintura, la alteración del espacio arquitectónico del objeto (el cuadro) y la anulación de una parte de la arquitectura del espacio expositivo donde se emplaza la obra, a través de una intervención en ángulo llamada ‘Intervención sobre rincón’. Con listones de madera de sección cuadrada, un tablero contrachapado y pintura en espray bicolor, el creador modifica la concavidad del rincón enfatizando su geometría.

Haciendo uso de los cuatro pilares que marcan, dividen y soportan este mismo espacio, Mar Guerrero inicia un juego de relaciones entre los formatos y distancias de los mismos, materializando en el suelo y en la parte central de la sala la obra ‘Donde los pilares se diluyen’. Este trabajo aporta levedad a la idea del elemento sustentador de la sala, mientras reflexiona sobre lo aparentemente imprescindible en relación al espacio arquitectónico que experimentamos y damos por hecho.

Las piezas ‘Forma autónoma sonora’ nº 1 y nº 2 suponen asimismo la introducción del sonido como fin en la práctica artística de Juan Sánchez. El artista localiza cuatro puntos en dos superficies arquitectónicas rectangulares para, mediante un compás doméstico, delimitar dos formas básicas. Estas se traducen en sendas planchas de metal, colgadas a modo de gongs y desplazadas noventa grados respecto a su posición original. Cuatro personas activarán y completarán esta instalación sonora al pendular las plomadas que se encuentran frente a cada una de las piezas.

 

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