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REGIÓN DE MURCIA

Nuevos consejos a los jóvenes (Libertad de expre¿qué? y de concien¿qué?)

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Uno de los expertos invitados al congreso “El País con tu futuro” (celebrado la semana pasada en Madrid, con el patrocinio de Banco de Santander, Puleva, Telefónica, Ford, Bayer… en fin, p’a qué seguir), les esclafó* a los 3.800 alumnos de bachillerato allí reunidos: “Llevad cuidado con lo que escribís [en las redes sociales de internet], a algunos les ha costado su trabajo”. Así. Tranquilamente, arropado por el mérito de ser uno de los community manager más exitosos de España. Sin sonrojarse. Y sin haber desayunado, como dice mi pareja, que si llega a cenar fuerte…

“Llevad cuidado con lo que escribís que a algunos les ha costado su trabajo”. Podría haberlo dicho Calígula, Stalin... Pero lo dijo un señor joven, exitoso, un ganador en el burbujeante mundo moderno.

Advertencias a los jóvenes sobre Internet en medios de comunicación

Advertencias a los jóvenes sobre Internet en medios de comunicación Murcia

Otros señores jóvenes, no menos triunfadores que éste, andaban por el mismo congreso diciendo cosas parecidas a los adolescentes: que su presencia en las redes sociales de internet debe ser como un anuncio publicitario de sus capacidades, que deben aprender a venderse (sic), que el curriculum vitae de hoy en día no se escribe en papel, sino en Google y se construye con los “rastros de información personal que flotan por internet”. Y añadían, cabalgando ya la cima del cinismo: “Nada puede ser improvisado, tiene que haber un estudio previo.”

Pero, volvamos al caso del trabajador al que sus cositas en redes sociales le ha costado, según la anécdota narrada por el community manager exitoso, ser despedido de su empleo. Esperemos que ese caso esté ya en los tribunales, porque cuando uno trabaja, se le paga por su trabajo (permítanme esta redundancia), no por las opiniones o por otro tipo de actividades personales.

Es decir, aunque un empleado use twitter o instagram para acordarse de los muertos de su empresa o para expresar opiniones políticas del cualquier signo, debe seguir trabajando, porque no se le paga por opinar, ni por dar mayor o menor publicidad a su empresa ni a sus jefes, no se le paga para difundir sus bondades. No se le paga por ser un buen ciudadano. No. Se le paga por realizar un trabajo específico: redactar informes, sacar carbón, limpiar el suelo, apretar tuercas a un chasis, enseñar a niños, gestionar un museo, fabricar latas, etc...

Cuando uno trabaja, se le paga por su trabajo (permítanme esta redundancia), no por las opiniones o por otro tipo de actividades personales

Si una empresa o institución sanciona a un empleado por su comportamiento vital, por sus opiniones cualesquiera, está cometiendo un delito. Por ello es absolutamente despreciable que un joven esté recibiendo el consejo de callarse, de tener cuidado, de comedir su vida bajo la amenaza de quedar sin trabajo o de no triunfar laboralmente. Ese tipo de amenazas es un delito contra la libertad de conciencia, de expresión y de opinión, recogida en la Declaración de Derechos Humanos y en cualquier constitución occidental. “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra circunstancia personal o social.” Constitución Española, Cap.II, Art.14).

Seguramente me dirán ustedes que todos esos consejos eran dirigidos al aspecto laboral de los jóvenes, no a toda su vida, pues se trataba de componer una buena imagen en redes como Linkedin, una especie de “bolsa de trabajo” virtual. Pero entonces, ¿se le está aconsejando al joven que finja como norma vital? Esto es grave también. Es una legitimización de la hipocresía.

Y, por cierto, si necesitamos ayuda sobre cómo usar las redes sociales para triunfar, escuchemos a la triunfadorísima y expertísima top model Cara Delevigne: “El uso [de las redes de internet] tiene que ser orgánico y natural, yo no lo hago de manera premeditada. Cuando te intentas vender, ofendes y no gustas”. Ajá.

Gracias Cara.

Carísima.

*Esclafar: Del cat., romper aplastando. Quebrantar, estrellar. Este verbo, que describe una acción propia del ámbito de la gastronomía (los huevos se esclafan para ser batidos -o en la cabeza de alguien en las novatadas-), fue muy usado por Miguel Espinosa en Escuela de Mandarines, para referirse a cuando algún personaje del mandarinato suelta un discurso u ordena cosas que van a perjudicar o van a dejar turulatos a sus oyentes. Lo que ahora se llama dar la chapa.

N. de la A.: No solo se les amenaza así a los adolescentes en el aspecto internet, hace poco se barajaba desde la patronal de los empresarios la posibilidad de dar clases de Economía en los colegios, para que los niños aprendieran a manejar el dinero, argumentando que siempre hay gastos fijos como la hipoteca, de cumplimiento prioritario (sic). Debemos estar alertas ante esta demencial tendencia que quiere hacer creer a nuestros jóvenes que el pago de una deuda bancaria prevalece sobre la comida o la cultura (además de dar por hecho que las casas deben comprarse, cuando en realidad pueden ser compartidas, alquiladas, construidas, encontradas, etc.).

Cristina Morano es escritora, diseñadora gráfica y miembro de la Coordinadora de CambiemosMurcia 

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