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Morirse en Bilbao sale caro

Los precios por servicios funerarios municipales pueden llegar a triplicar los de los pueblos cercanos a la capital, las tarifas subirán este año el doble de la media de todas las tasas.

Un cambio legislativo obligará a cerca de 80.000 bilbaínos a pagar entre 13.000 y 45.000 euros por renovar las concesiones de tumbas del cementerio municipal que en su momento adquirieron a perpetuidad.

Ante el incremento de quejas vecinales, el Partido Popular estudia proponer al Ayuntamiento que cobre una cantidad “simbólica” a las familias afectadas.

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Con los años se ha conseguido retrasar su llegada, pero hasta ahora nadie ha si capaz de evitar por completo a la parca. Ante la realidad de que es inevitable morirse tarde o temprano, más vale hacer planes para asegurarse una partida sin imprevistos. En este sentido, si no quiere que el disgusto de su fallecimiento vaya acompañado de un severo varapalo económico para su familia, quizás le convendría echar un vistazo a los precios de los servicios funerarios de su ciudad antes de redactar sus últimas voluntades. En Bilbao, concretamente, la tasa por un entierro en el cementerio municipal puede llegar a triplicar la que cobran los pueblos de los alrededores.

El año pasado una inhumación en un panteón bilbaíno tenía una cuota de 323 euros frente a los 108 que cobra el Ayuntamiento de Getxo. En el caso de un enterramiento en un nicho mural la diferencia es de 215 euros frente a los 50 getxotarras. Y si durante el proceso de entierro hay que exhumar a un familiar para compartir una tumba, la factura y la diferencia con lo que cobran otros municipios se incrementa todavía más.

Bilbao establece una tasa única de 815 euros por cada cadáver desenterrado mientras que otros Ayuntamientos como Barakaldo cobran en función del tipo de traslado. El más sencillo, de nicho a nicho, cuesta 117 euros, mientras que en aquellos en los que es necesario abrir un panteón la tarifa ronda los 300 euros. A todos esos precios hay que añadir, además, la tarifa anual por conservar los cementerios en buen estado, que oscila en la capital vizcaína entre los 85 euros de los panteones más grandes hasta los 17 de los nichos.

Por si esto fuera poco, de cara a 2014 todos los precios de los servicios funerarios municipales bilbaínos sufrirán un importante aumento. Frente al 2,2% que suben de media las tasas, todas las relacionadas con los cementerios se incrementarán más del doble, concretamente el 4,5%.

No es de extrañar que ante esta situación sólo un tercio de las 3.000 personas que fallecen cada año en Bilbao opten por el entierro físico y el resto se decanten por la incineración. Aunque la cremación de un cuerpo viene a costar alrededor de 300 euros, inhumar unas cenizas no sube de los 100 y evita tener que desenterrar a antiguos inquilinos. Además, siempre se puede optar por la económica y a veces solicitada opción de esparcir los restos al viento en algún lugar especialmente querido para el difunto.

Eldiarionorte se ha puesto en contacto con el Ayuntamiento para indagar sobre las razones que justifican una subida de impuestos por encima de la media para los servicios funerarios, pero no ha obtenido respuesta.


Concesiones máximas de 75 años

Si a pesar de todos los inconvenientes económicos su apego por Bilbao es tal que todavía quiere seguir unido a él en el más allá, debe saber que los sustos para su bolsillo podrían incrementarse aún más. Debido a una sentencia del Tribunal Supremo de marzo de 2006 los propietarios de una concesión para una tumba en el cementerio se verán obligados a renovarlas cuando pasen 99 años desde que las adquirieron, aunque teóricamente las tuvieran en propiedad.

El dictamen argumenta que al tratarse de suelo público, un particular no puede ser el propietario del mismo y por eso ahora las nuevas concesiones se dan por un máximo de 75 años. Según una respuesta municipal ofrecida ante una pregunta del Partido Popular, más de 78.000 personas se verán afectadas por esta situación en la villa tarde o temprano.

Una vez más, los precios no son precisamente económicos y van desde los 45.000 euros que cuesta la renovación de una concesión de gran panteón hasta los 13.800 euros de una sepultura. Lo más económico vuelve a ser el nicho para una urna con cenizas, que se queda en los 1.000 euros. En plena crisis, tener que hacer frente a un desembolso de esta cuantía ha disgustado a varios vecinos. De hecho, a 22 de octubre del año pasado ya se habían presentado más de 50 quejas ciudadanas por este motivo y según fuentes populares esta cifra ha seguido subiendo desde entonces.

Luis Hermosa, concejal del PP en Bilbao, cree que “son unos precios muy importantes que ahora mismo pueden suponer un problema para muchas familias bilbaínas”. Por este motivo, su grupo había planteado llevar al pleno ordinario de noviembre una proposición para que el Ayuntamiento limitara el cobro por estas concesiones a una cantidad “simbólica”. Dudas sobre la legalidad de la propuesta y el escaso apoyo del equipo de gobierno provocaron que la retiraran en el último momento, pero todavía no han descartado volver a plantearla a finales de enero. “Nuestra duda es si llevarla primero al consejo de administración de la empresa pública que gestiona los cementerios”, apunta Hermosa.

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