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A la señora Ibarrola, desde el servicio de Urgencias

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En contestación a sus declaraciones del día 23 respecto a la carta Cien días latiendo en Urgencias, hemos de decirle que no es “malestar” lo que los trabajadores y trabajadoras del Servicio de Urgencias sentimos, es indignación. No es una “molestia” lo que padecemos, es dolor por las condiciones en las que nos hacen trabajar, por su sordera a nuestras aportaciones, y por la falta de adecuada atención que sufren los pacientes a diario.

Dice haber conocido el “malestar” de los trabajadores por medio de la prensa, pero le recordamos que desde la apertura del servicio han sido varios los intentos de contacto mantenidos con Dirección a través de cartas, reuniones con nuestros jefes directos e incluso una entrevista en la que usted estaba presente, junto con la consejera de Salud y altos directivos de Osasunbidea.

La última carta con fecha de 17 de diciembre, firmada por 240 trabajadores, enviada a ocho cargos de Osasunbidea (desde nuestros jefes más directos, pasando por diferentes cargos de dirección del Complejo Hospitalario, hasta la consejera de Salud), en la que manifestábamos las necesidades derivadas de la apresurada y mal planificada apertura del servicio, no ha recibido ningún tipo de respuesta por parte de Dirección, lo que nos ha impulsado a acudir a la prensa.

En respuesta a sus declaraciones en prensa, queremos volver a recordarle que:

  • No se ha contado con los trabajadores para organizar el servicio, ninguneando las propuestas de los grupos de trabajo de los que tanto hacen gala.
  • No se nos ha formado adecuadamente en el manejo de la “tecnología puntera”, lo que nos ha obligado a un duro proceso de autoformación.
  • No contamos con el material suficiente y en condiciones para atender a los pacientes: camillas, aparatos de ECG, ni siquiera mantas, almohadas…
  • Existe una evidente falta de personal en diferentes estamentos y turnos.
  • Tenemos deficiencias estructurales: salas de espera pequeñas, falta de baños asistidos, una sala de observación en la que no se puede observar a todos los pacientes…

Dice usted que “el servicio no está saturado con caos”. No sé en qué se basa para decir eso, porque ni usted ni ninguno de nuestros jefes se ha pasado por la urgencia a preguntarnos nada ni a vernos trabajar. Si no hay caos es gracias a que los trabajadores estamos poniendo mucho esfuerzo de nuestra parte para corregir esos errores organizativos y formativos, prolongando nuestra jornada laboral, realizando labores que exceden a las funciones de cada colectivo y asumiendo cargas de trabajo que son excesivas, todo ello debido al empeoramiento de las condiciones de trabajo, que son responsabilidad de la administración. Eso sí, en un edificio muy bonito a primera vista, y con mucha luz –artificial-, y con unas puertas automáticas que se estropean cada dos por tres (por cierto ¿cuánto vale cada puerta y cuánto vale una camilla en condiciones o un electrocardiograma nuevo?) y con muchos espacios para recorrer pero claramente insuficientes para atender y ubicar a los pacientes (sólo dos baños para una sala de espera de hasta 60 pacientes)…

Las incidencias en los equipos de RX siguen sin solucionarse y los aparatos funcionarían con normalidad si hubiese el personal suficiente para manejarlos y llevar su mantenimiento.

No les ha temblado el pulso para asumir el alto coste personal que los trabajadores y trabajadoras estamos pagando, ni el coste en la calidad asistencial que los pacientes deben sufrir

También comenta que los tiempos de espera y resolución han mejorado respecto a los antiguos servicios. Entonces ¿cómo es que la espera para ingresar ha llegado hasta las dos horas cuando antes el máximo era de 40 minutos? ¿Por qué una señora de 89 años que entra en urgencias a las 07:45 ingresa en planta a las 23:15? ¿Sigue siendo porque no nos adaptamos? Las estadísticas -que pronto presentarán- dirán lo que ustedes quieren que digan, pero seguirán siendo sólo números que no miden la calidad de nuestro trabajo.

En sus palabras, si “evidentemente es un proyecto complejo”, ¿por qué se ha puesto en marcha con tanta precipitación?

Para finalizar, debemos denunciar que la única respuesta que, como un mantra, hemos recibido de ustedes desde que iniciaron la apertura del servicio es que ésta debía ser a “coste cero”, esa ha sido desde el principio su única preocupación. Sin embargo, no les ha temblado el pulso para asumir el alto coste personal que los trabajadores y trabajadoras estamos pagando, ni el coste en la calidad asistencial que los pacientes deben sufrir; no les preocupa, en fin, el coste en salud de quienes, como ciudadanos, debemos disfrutar de un servicio básico como es la sanidad pública.

* Firmantes: Emilio Álava (celador), Ana Arilla (aux. administrativa), Amelia Albarracín (téc. radiología), Yolanda Ordoyo (aux. enfermería), Juan Manuel Del Moral (enfermero) Miguel Ángel Leza (médico), Raúl Santesteban (celador) Marian Sánchez (aux. administrativa), Nieves Martínez (téc. radiología), Joaquín Los Arcos (aux. enfermería), Pilar Sola (enfermera), Bernabé Fernández (médico)

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