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El San Sebastián más especial: cien años de izada de la bandera en la Constitución como arranque del gran día

Izada de La Tamborrada 2024

María Laura Ferreira Niño

Donostia —

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Esta medianoche no será una cualquiera en Donostia. Aunque sea una noche fría y apagada, los soldados con sus redobles y los cocineros con sus barriles harán sentir un ambiente cálido y alegre. Por la Parte Vieja se escucharán los murmullos ansiosos de los donostiarras. La ilusión recorrerá las calles. Una por una se irán vaciando hasta que la ciudad quede concentrada en la plaza de la Constitución mientras esperan la hora 'h'. Finalmente, sonará el reloj, marcando las 0:00 del día 20 de enero. La gente aclamará y mirará con ilusión la bandera azul y blanca izada mientras cantan al son de la marcha de San Sebastián y se da inicio a la Tamborrada para toda la comunidad. Es un ritual, sí, pero en 2026 se cumplirán cien años desde que se establecería este formato en el día grande donostiarra.

La historia de la Tamborrada se remonta al siglo XIX, cuando Donostia estaba amurallada. Las tropas de ese entonces hacían su relevo de guardia desfilando. Partían desde el cuartel de San Telmo hasta la puerta de Tierra, ubicada en el Boulevard hoy en día. Los redobles actuales se le atribuyen a las mujeres de servicios y a sus acompañantes que, mientras esperaban su turno en alguna de las tres fuentes para conseguir agua, aporreaban sus barriles y herradas al son de un compás.

En la década de 1830, se empezaron a formar las raíces de la Tamborrada. No se sabe con exactitud en qué año, pero, en una de las fiestas para celebrar al patrono de la ciudad, desfiló la primera comitiva. Durante la madrugada, iban con unos barriles que utilizaban para tocar la marcha 'zortziko' de Sanesteban. Los primeros años los hombres iban vestidos con trajes caprichosos, razón que motiva a defender que la fiesta empezó como una comparsa de carnaval. A medida que pasó el tiempo, se uniformaron supuestamente para hacer burla a las tropas de la ocupación napoleónica.

Imagen antigua de una Tamborrada previa a 1880 encontrada en los archivos de la sociedad Euskal Billera

Poco a poco, la comitiva con barriles se arraigó a las fiestas del patrono hasta lograr que, en 1882, fuese la primera vez que el Ayuntamiento brindara los trajes de soldados y unos tambores. La Tamborrada de hoy se concibió en 1886, cuando la ciudad incluyó a los civiles, representados por los cocineros y aguadoras, entregando barriles. Desde aquel entonces, la fiesta fue evolucionando, adaptándose a las sociedades de cada era y trayendo la misma alegría que ofrece actualmente.

Al principio, constaba de una fiesta exclusiva para sociedades populares, como lo era La Fraternal, Unión Artesana o Club Cantábrico. Cada una, dentro de su propia sede, izaba la bandera de Donostia o la de su sociedad; luego procedían a desfilar por las calles. Con el tiempo, se fue promoviendo más unión entre todos con acciones como el desfile conjunto de las sociedades del centro de la ciudad en 1906. Sin embargo, lo que unió a toda su comunidad fue la izada de la bandera de Donostia en la Constitución en 1926, hace ahora cien años. El alcalde Jon Insausti describe ese momento como la concentración de “todas esas emociones en un solo lugar y en un solo momento”.

Primer izamiento oficial de la bandera en la Plaza de la Constitución con motivo de las fiestas de San Sebastián

A partir de entonces, la Tamborrada solo ha crecido. Tan solo un año después, en 1927, se vivió la primera edición Infantil. A las 11 de la mañana de aquel 20 de enero, la Tamborrada nfantil de Euskal Billera interpretaba las clásicas canciones mientras se dirigía a la plaza. Gracias a la iniciativa del presidente de la sociedad, Mauricio Echaniz, Donostia celebraba a su primer Tambor Mayor, Alfredo Taberna. La versión Infantil comenzó a ser parte de los protagonistas del evento en 1961 gracias a la inclusión de más compañías. Permitieron así la adhesión de cientos de niños vestidos de soldados, representando a la Infantería, Artillería, Caballería e Ingenieros. 

Los niños no fueron los únicos en querer participar en las fiestas. A pesar de que las mujeres son parte de la historia de la que surge la fiesta, no fueron incluidas en la celebración sino hasta 1980. Kreselda Elkartea incluyó a una mujer como figura de aguadora, para que las mujeres tocaran la herrada. Sin embargo, empezaron a interpretar los mismos personajes dos años después, llevando a una niña a dirigir la Tamborrada Infantil en 1987. Lo último que se logró fue en el 2012: Ainhoa Olasagasti se convirtió en la primera Aguadora Mayor de la tamborrada de Gaztelubide.

Previo a la salida de la Tamborrada Infantil de 2010 unos niños y niñas posan ante la cámara

La historia de la fiesta de San Sebastián evoluciona según los eventos históricos que suceden tanto en España como en el mundo. A veces de forma negativa. Por la Guerra Civil, no se celebraron las tamborradas desde 1936 hasta 1939. O cuando se produjo la pandemia por la COVID-19, que obligó a suspender las ediciones de 2021 y 2022, aunque este segundo año hubo algunas tamborradas infantiles por los barrios. Sin embargo, en muchas otras ocasiones, hay hitos históricos que afectan de forma positiva. Tras la legalización de la ikurriña, en 1977, desfiló junto a la bandera de la ciudad. O cuando España fue incluida en la Unión Europea en 1986, la bandera europea encabezó el desfile.

La Tamborrada, sin duda alguna, es un momento de celebración. Desde 1967, se premia el Tambor de Oro. Se trata de un reconocimiento a las personas o entidades que colaboran a que la ciudad siga siendo atractiva y positiva. Este año, quien ha sido galardonado es Xabier Anduaga Martínez, gracias a su respetada labor como tenor de ópera y zarzuela. Adicionalmente, desde 1986, el Ayuntamiento aprovecha la festividad para aclamar a esas personas y entidades que hacen de una Donostia más extraordinaria. Estas fiestas agradecerán, con la medallas al mérito ciudadano, las actividades y servicios de Casa Otegui, Cebanc, Emma Larreta, Josetxo Fuentes y José Félix Martí Massó.

En esta edición centenaria de la izada, el alcalde señala que será “muy especial”, además de adelantar que habrá “más sorpresas”. Al jucio de Insausti, la Tamborrada debe servir como referencia para “marcarnos el ritmo a llevar durante todo el año”, porque “esta ciudad avanza cuando las y los donostiarras estamos unidos”. Asegura que durante ese día “celebramos la comunidad. Lo que somos. Nuestras raíces. El sentimiento que nos une. En un ambiente de fiesta, ¡cómo no, Beti alai! ”.

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