Avances de 353 nuevas viviendas públicas para El Infierno y Riberas de Loiola, en Donostia
El alcalde de Donostia, Jon Insausti, ha anunciado la “aceleración de la construcción” de 353 viviendas públicas y alojamientos dotacionales en la ciudad. En El Infierno se levantarán 270 viviendas de protección oficial a través de Etxegintza. Además, el Gobierno vasco ha recibido la licencia de obra para 83 apartamentos dotacionales en Riberas de Loiola, destinados a personas mayores que cedan sus viviendas al programa Bizigune.
Las 270 viviendas previstas en el nuevo ámbito de Ibaeta quedarán bajo gestión municipal. La mitad, 135, serán viviendas tasadas; es decir, su precio estará regulado por la Administración pública y será inferior al del mercado libre. Insausti ha explicado que este tipo de inmuebles “están destinados a donostiarras que no tienen opciones de acceder a la vivienda social debido a los baremos establecidos, pero que no tienen capacidad de acceder al mercado de vivienda libre”.
La zona de El Infierno dará lugar a un nuevo barrio, Zubiberri. El terreno, situado entre Añorga e Ibaeta, abarca 6,6 hectáreas. En total se construirán 540 viviendas, de las cuales la mitad corresponderán a Etxegintza. El resto será parte de Ibaeta Berri, promoción de Amenabar, una empresa constructora y promotora inmobiliaria con 43 años de trayectoria.
En cuanto a los 83 alojamientos dotacionales en Riberas de Loiola, el Gobierno vasco ya puede iniciar las obras. Estos apartamentos se destinarán exclusivamente a personas mayores que residan en viviendas con dificultades de movilidad. A cambio, deberán incorporar sus inmuebles al programa Bizigune, con el objetivo de facilitar el alquiler asequible a población joven.
No obstante, la Asociación de Vecinos de Riberas de Loiola ha mostrado su rechazo al proyecto. A través de Instagram, ha difundido una imagen con un titular de 'El Diario Vasco' de diciembre de 2025 para criticar el plan especial. En el mensaje, la asociación sostiene que “un colectivo del barrio llegó a presentar más de mil firmas contra el proyecto”, sin haber mantenido ninguna reunión con las autoridades. Con evidente malestar, el colectivo lamenta perder su “última opción” para destinar ese espacio a la construcción de un centro de salud o cultural en el barrio.
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