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Casi 200 niñas están en riesgo de sufrir la mutilación genital en Navarra

Médicos del Mundo insiste en que prácticas como el certificado de compromiso, un papel que informa a las familias de origen de que esta es una práctica penada en España, pueden surtir efecto.

La UPNA acoge hasta finales de mes una muestra fotográfica sobre cómo se realiza este sistema de prevención, a través de los servicios de Pediatría.

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Una familia atendida por Médicos del Mundo vuelve de un viaje al aeropuerto de Zaragoza / Foto: MdM.

Una familia que ha firmado el compromiso preventivo llega al aeropuerto de Zaragoza / Foto: MdM.

Un papel, solo un papel, puede marcar la diferencia contra la Mutilación Genital Femenina (MGF). Desde  Médicos del Mundo Navarra destacan de esta forma cómo funcionan los certificados de compromiso, un documento que advierte a familias de niñas en riesgo de sufrir esta mutilación de que la legislación española prohíbe esta práctica, que puede conllevar penas de cárcel (de seis a 12 años) o la retirada de la patria potestad y la imposibilidad, por tanto, de regresar al país. Esta alerta a veces surte efecto y, en alrededor de los últimos cinco años, se han expedido cinco certificados de este tipo en Navarra a familias que los han solicitado antes de viajar a sus lugares de origen. Para ellas, es una prueba para que sus allegados les crean. En la Comunidad Foral, se calcula que unas 197 niñas están en riesgo de sufrir esta mutilación.

Explicar cómo funciona este sistema de prevención, más en positivo que las habituales campañas de sensibilización relacionadas con la ablación, es el objetivo de la muestra que en la actualidad acoge el Aulario de la Universidad Pública de Navarra. Desde el 10 y hasta el próximo 28 de febrero, el recinto muestra imágenes tomadas por voluntarios y voluntarias de Médicos del Mundo en Zaragoza sobre cómo se puede intervenir contra la MGF, un problema que en la actualidad se da en 28 países africanos, a pesar de que en muchos de ellos está oficialmente prohibido. Una de las claves es informar de los problemas sanitarios que conlleva: puede provocar infecciones, lesiones en diversos órganos y complicaciones urinarias o durante el parto, además de las evidentes consecuencias sexuales.

La UPNA precisamente ha acogido esta semana una conferencia al respecto, pocas jornadas después de la celebración (el pasado 6 de febrero) del Día Internacional de  Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina. Tras participar en una charla en el Parlamento de Navarra, en otra en Estella y proyectar un documental en Civican, desde la ONG se han propuesto ahora llegar a la Universidad.

Según explica la técnica de intervención de inmigración y MGF de Médicos del Mundo Navarra, Fátima Djarra Sani, en la actualidad se calcula que unas 197 niñas en Navarra están en riesgo de ser mutiladas. Es decir, que se trata de chicas cuyas madres o hermanas ya la han sufrido y que, tras un viaje a sus países de origen (en la Comunidad Foral, la mayoría proceden de Nigeria, Mali, Senegal o Mauritania), pueden padecer esta mutilación. Esta se practica por diferentes razones según el país de origen, como la tradición, el control de la sexualidad, la supuesta higiene (la mujer no mutilada es considerada “sucia”) o el miedo a que las pequeñas sean repudiadas socialmente. Lo habitual es que se realice a niñas de entre 4 y 10 años.

El papel de los centros de salud

Médicos del Mundo lleva desde 2008 en Navarra impulsando un proyecto de prevención de la mutilación y, ya en agosto de 2013, el Gobierno Foral anunció la creación de un protocolo al respecto, para que profesionales sanitarios, educativos, de servicios sociales o jurídicos pudieran recibir formación al respecto. La ONG, por cierto, ha lamentado que este protocolo no ha avanzado como cabría esperar.

Hasta la aprobación de este documento, era la propia ONG la que facilitaba en Navarra estos certificados de compromiso; ahora, las familias pueden solicitarlos a su pediatra en un centro de salud. Ese papel, que se puede traducir a diferentes idiomas, sirve como prueba a las familias de que en España la MGF está penada (así lo recoge, entre otras normas, el artículo 149.2 del Código Penal), algo que, de lo contrario, puede obviarse en una sociedad donde “a veces, aunque los padres no quieran la mutilación, son las personas mayores las que deciden”, apunta Djarra Sani. Tras el viaje, las familias que firman este compromiso preventivo acuden a unidades de pediatría para, a través de un examen, poder confirmar que la MGF no se ha llevado a cabo.

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