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La nueva estrategia migratoria de la UE: ¿Valiente y audaz?

Más allá de la vergüenza de unas cifras ridículas, el verdadero drama de la gestión de la crisis en el Mediterráneo es que sigue basándose en presupuestos insostenibles o erróneos

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Hace dos días la Comisión Europea presentó su Agenda de Migración, anunciada bombo y platillo desde el comienzo del mandato Juncker, y ansiada desde la Cumbre Extraordinaria del 21 de Abril que se celebró tras la muerte de otras 1.300 personas cerca de Lampedusa. Desde el seno de la UE se ha calificado a este nuevo plan estratégico de valiente y audaz. Y el representante de Naciones Unidas para Migración y Desarrollo emitió un  comunicado en el que acogía con satisfacción las ‘visionarias’ reformas del sistema de asilo europeo incluidas en él. Merece la pena por tanto entender en qué consisten dichas propuestas.

En primer lugar, la Comisión propone triplicar el presupuesto de Tritón y Poseidón (operaciones FRONTEX de vigilancia y protección fronteriza), lo que supondría simplemente igualar el presupuesto que Italia, por sí sola, destinó a la Operación Mare Nostrum en vigor entre Octubre de 2013 y Noviembre de 2014. Además, Mare Nostrum fue una operación de rescate y salvamento desplegada sobre las costas italianas, mientras que Tritón y Poseidón no lo son; se trata de operaciones de vigilancia fronteriza. Obviamente para los barcos y buques de Frontex también rige la legislación del mar y, por ello, sin ser operaciones de rescate, están obligados a socorrer a las barcazas en apuros que encuentren. Sin embargo, como demostró The Migrants Files, el concepto de ‘vida salvada’ en este tipo de operaciones se concreta en la identificación y devolución al país de partida de los integrantes de cualquier barco o patera, lo que junto a la obligación de cubrir un espacio marítimo mucho más amplio del abarcado por Mare Nostrum, debilita sustancilamente el esfuerzo efectivo de salvamento.

En segundo lugar, la Comisión pretende poner en marcha un plan para redistribuir para los solicitantes de asilo en clara necesidad de protección internacional llegados a la Unión como consecuencia del ‘flujo repentino’ (llamado masivo en los borradores previos) que ha puesto en situación de emergencia a algunos Estados (Relocation). Las cifras definitivas de personas a realojar están aún por determinar, pero queda claro que solo entrarán en el cómputo los llegados recientemente y que deberían distruibuirse entre los Estados teniendo en cuenta sobre todo el tamaño de la población de cada país de la Unión y su Producto Nacional Bruto, ligeramente ponderados por el número de solicitantes de asilo y refugiados ya acogidos entre 2010 y 2014 y la tasa de desempleo en dicho país. La población y el PNB pesan un 40% cada uno en la determinación del porcentaje para el reparto de los que se decidan realojar, mientras que el número de solicitantes y refugiados previos y el desempleo solo entran en el cálculo pesando un 10% cada uno.

En tercer lugar, junto al plan de realojamiento, la Comisión propone adoptar una Recomendación para que los Estados Miembros acojan desplazados que aún residen fuera de la UE (Resettlement) a propuesta del ACNUR. De entrada, se propone una cuota global para toda la UE de 20.000 personas durante los dos próximos años, a repartir de acuerdo con los mismos criterios mencionados anteriormente entre todos los países de la UE. Para sufragar los gastos derivados de semejante operación se libraría un presupuesto de 50 millones de Euros.

Tabla 1. Propuesta por la Comisión para Redistribución de Solicitantes de Asilo ya en la UE y de Reparto de la cuota global de 20.000 desplazados fuera de la UE en necesidad de protección internacional.

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Fuente: Anexos a la Propuesta de Agenda de Migración.

De entrada, el plan de realojamiento parece una clara concesión a Italia, que lleva año y medio patrocinando operaciones de salvamento de envergadura y quejándose de la falta de solidaridad de sus socios europeos. La propuesta, de hecho, indica expresamente que los países en los que estén los solicitantes de asilo a realojar no participarían en el realojo. Sin embargo, ni Italia ni ningún otro Estado es mencionado expresamente. Tanto su determinación como el número exacto de solicitantes y refugiados a realojar de forma inmediata, y los criterios para su determinación (fecha de entrada en la UE, medio de entrada en la UE, etc.), se fijarán en la propuesta de Recomendación que debería estar lista en breve.

De hecho, Italia no es el único gran candidato a ser eximido del reparto de los realojados. Alemania ha pasado más de un año quejándose del incumplimiento de las reglas de sistema de asilo europeas por parte de Italia. Según el Gobierno alemán, los italianos los rescatan y llevan a tierra firme, pero no toman ni los datos personales ni las huellas de los solitantes para permitirles así pedir asilo en otro país, Alemania en este caso. Y sin duda algo de verdad hay en sus quejas, o las cifras algo así parecen indicar: de las 626.710 solicitudes de asilo presentadas en la UE en 2014, 202.815 se presentaron en Alemania frente a las 64.625 presentadas en Italia (Eurostat), a pesar de que la inmensa mayoría de entradas (en torno al 80%) se producen por Italia.

Todo esto explica que la propuesta incluya la creación de un manual para la identificación y toma de huellas dactilares de los solicitantes, y que el acogimiento futuro de desplazados vaya acompañado del compromiso de los acogidos de quedarse en el país que los acoja inicialmente por cinco años, excluyéndose la posibilidad de obtener estatus legal o ayudas sociales en cualquier otro Estado Miembro durante ese periodo.

Así, lo que parecía un plan de emergencia para responder (fundamentalmente) a las demandas italianas, aparece ahora lleno de guiños a Alemania y, más en general, a los Estados del norte de Europa, a los que querrían dirigirse muchos de los rescatados (en 2014, Alemania y Suecia recibieron el 45% de todas las solicitudes de asilo de la Unión). Habrá que esperar a la discusión de los detalles para entender los muchos silencios de la Comisión en su propuesta. En cualquier caso, ni Dinamarca, ni Irlanda, ni el Reino Unido, están obligados a participar en ninguno de estos dos esquemas sino que pueden acogerse a su cláusula de exención (opting-out) en estos asuntos, como ya adelantó Theresa May que harán los británicos, para indignación del Vice-Presidente Timmermans. Es más, Hungría, Polonia y República Checa también han cuestionado la competencia comunitaria para establecer cuotas que permitan realojar a refugiados ya admitidos y distribuir a los nuevos que lleguen, y han insinuado que se opondrán.

En este contexto, parece más que probable que algunos Estados se caerán de la lista de reparto y realojo y, como consecuencia, la cifra recibida finalmente por otros, si el plan llega a ejecutarse, aumentará; o la cifra global será incluso menor de 20.000. Y aún así, el número de acogidos seguiría siendo una vergüenza absoluta si tenemos en cuenta la magnitud de la tragedia. La suma de refugiados de Siria, Somalia, Mali, Nigeria, Sudán del Sur y Eritrea (los principales países de procedencia de los solicitantes de asilo a Europa junto a Afganistán), asciende a 6.082.773 en todo el mundo, según datos de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados. Si se aplicara el reparto de esos 20.000, España, por poner un ejemplo, tendría que acoger a 1.549 refugiados en los próximos dos años, es decir apenas el 0,025% del total, y toda la Unión Europea sólo el 3,3%. Audaz, valiente y visionario… no sé, la verdad.

Pese a lo ridículo de las cifras sugeridas, la Comisión sabe que su plan tiene los pies de barro. Y por ello, una vez más, el documento sigue plagado de guiños y concesiones a los defensores de la línea dura en la materia migratoria. No por casualidad de los cuatro grandes bloques tratados en él, las propuestas para mejorar y ampliar las vías de entrada legal a la Unión son el último bloque, y han quedado prácticamente reducidas a la idea de revisar el mecanismo de la Tarjeta Azul para altamente cualificados, que dio entrada en 2014 a solo 13.000 personas, casi todas a Alemania. Mientras, la lucha contra la inmigración irregular sigue apareciendo en primer lugar en el documento y fue, junto a los planes de realojo y acogimiento, la estrella de la rueda de prensa.

Así, la última gran propuesta es la puesta en marcha de un Plan de acción contra el Tráfico de Personas y reforzar la eficacia de los mecanismos de devolución y expulsión de los migrantes que no sean considerados en necesidad de protección internacional. El Plan, mencionado en el índice del documento no aparece explicado después en el texto, pero ha sido objeto de especulaciones, reuniones de alto nivel y discusiones varias desde que el mes pasado se barajara abiertamente la idea de bombardear barcos y pateras saliendo de la costa de Libia presuntamente cargados de potenciales refugiados. Como se señala aquí, la polémica generada en torno a esta cuestión simplemente enfatiza la esquizofrenia de los líderes europeos en materia de asilo: por una parte dicen defender el principio de protección frente a la persecución pero, por otro, en la práctica, rara vez lo practican. Y la guerra, con o sin bombas, contra el tráfico de seres humanos, es clave para reconciliar esos dos comportamientos. Por ello, el vicepresidente de la Comisión, Timmermans, se afanó denostadamente en la rueda de prensa en convencernos de que para que la protección funcione es necesario asegurar que se devuelve a todo el que no merece ser protegido, porque si no los ciudadanos europeos no creerán en nosotros.

Pero más allá de la vergüenza de unas cifras ridículas y de la esperada espantada de algunos Estados Miembros, el verdadero drama de la gestión de la crisis en el Mediterráneo y de la migración internacional en Europa es que sigue basándose en presupuestos insostenibles o abiertamente erróneos:

  • en materia de asilo y refugio parece como si el cumplimiento de la ley fuese voluntario, y por eso se invoca simplemente la solidaridad y no la obligación de cumplir con las obligaciones internacionales asumidas voluntariamente por todos y cada uno de los Estados;
  • se sigue considerando el tráfico de personas como la causa de la migración, y no como la reacción al cierre a la inmigración legal;
  • se confunde a menudo el diagnóstico para personas que huyen de conflictos y las que emigran exclusivamente por razones económicas, y se aplica a todos la misma medicina;
  • se insiste, en contra de toda la evidencia disponible, que la emigración económica proviene de los países más pobres del mundo, y dentro de ellos, que emigran más los más pobres;
  • y se acaba concluyendo que el desarrollo económico en esos países de origen frenará la emigración a medio plazo y que por eso hay que recuperar los niveles presupuestarios de ayuda y cooperación al desarrollo anteriores a la crisis.
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