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Pablo Casado: el 'vicetodo' de Génova, 13

Su ascenso en el PP lo ha convertido en el hombre para todo que ha conseguido modernizar la comunicación del partido

Los dirigentes de Ciudadanos lo reconocen sin tapujos: "Es nuestro preferido, pero no le gusta que lo digamos"

El vicesecretario representará al partido del Gobierno en el debate a siete que este lunes emite TVE

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Pablo Casado, antes de sobrevolar su circunscripción, Ávila, en autogiro.

Pablo Casado, antes de sobrevolar su circunscripción, Ávila, en autogiro.

"Aunque resulte difícil de creer, es posible llevarse bien con todos", zanja Pablo Casado sobre su habilidad para tejer relaciones con personalidades casi incompatibles entre ellas. Si de algo presume es de llevarse bien con todo el que manda o ha mandado en Génova, 13. Mano derecha del expresidente José María Aznar y niño bonito de Esperanza Aguirre, también ha encontrado un buen puesto en el organigrama que idearon Mariano Rajoy y Jorge Moragas para tapar una fuga por la que la credibilidad del partido se perdía a chorros. Un hombre tan poco dado a la broma como Aznar fue capaz de darle el espaldarazo en un mitin: "Si alguna vez me tiene que renovar alguien, que me renueve Casado, que es un tío estupendo".

La idea de que se hiciera cargo de la comunicación la avaló Carlos Floriano.  El autor del "quizás nos ha faltado darle un poco de piel a cada cifra" en el famoso vídeo en el que el PP simulaba una distendida charla de sofá entendió que ni él ni su jefa, María Dolores de Cospedal, salían airosos en cuanto a dar la cara por el partido. Justificar lo injustificable en los casos Gürtel y Bárcenas les había quemado. Casado ya había demostrado su soltura ante micrófonos y cámaras después de haberse curtido en tertulias de la TDT, donde también estrechó lazos con algunos de los que llegarían al poder en Ciudadanos. 

Casado reunía las tres condiciones que el PP necesitaba para solucionar una crisis de comunicación sin precedentes que había obligado a recluir a su secretaria general lejos de los periodistas y que tampoco solventaba el entonces responsable de Organización. La decisión fue ampliar el número de portavoces a base de añadir un segundo nivel al organigrama que permitiera recluir a Cospedal en su despacho y relegar a Floriano al grupo parlamentario. En calidad de portavoz en la campaña de las europeas, ya había sido Casado el encargado de explicar la noche electoral los exiguos resultados de la lista de Miguel Arias Cañete en mayo de 2014.

Nacido para comunicar

Un año después, fue nombrado vicesecretario y se convertía en el indispensable. La consigna fue "quiero que Ferreras acabe harto de nosotros" y a partir de ella el PP empezó a adentrarse en lo que antes consideraba territorio comanche. La dirección de Génova también entendió que mantener una interlocución constante con los periodistas era más eficaz que responder con el silencio o con comunicados oficiales.

La facilidad de palabra de Casado tiende a convertirse muchas veces en verborrea. De hecho, nunca se niega a contestar a nada, por espinoso que sea el tema. Otra cosa es que su respuesta tenga relación con la pregunta en cuestión. Frente a la contención de Fernando Martínez-Maillo, Casado es capaz de improvisar muchos minutos de declaraciones sin necesidad de consultar un papel y sin que los nervios le traicionen.

La misma técnica usa en la distancia corta para ganarse a su interlocutor. Tras admitir que es un asunto "personal y de conciencia", la pregunta sobre la postura del PP en relación al aborto puede acabar en el relato del nacimiento de su hijo pequeño a las 25 semanas de gestación. Es imposible no empatizar con él ante la buena noticia del desarrollo normal del bebé que pesó 700 gramos al nacer.

El número uno por Ávila ha perdido la cuenta de las veces que se ha fotografiado junto a la estatua del expresidente Suárez. Allí abrió Rajoy la campaña del 20D y la foto junto a la figura de bronce se ha convertido en parada obligatoria de todo dirigente del PP que pasa por su circunscripción. El carácter eminentemente rural de su provincia ha obligado al estudiante de Georgetown a hacerse fotos entre gallinas, descargando troncos, ante una ternera abierta en canal o acariciando una cabra. 

El preferido de Ciudadanos

Gustar a todos, a veces, puede convertirse en un problema. Y eso es lo que le ocurre cuando la sarta de elogios trasciende las propias filas y se repite en las del contrincante que trata de arrebatarle al votante fiel. Cercano al estilo de Ciudadanos, en el PP se dice que pesó a la hora de escogerle el hecho de que se pareciera a los de Rivera en cuanto a juventud y buena apariencia. Recibe alabanzas que trata de acallar. "Es nuestro preferido, sí, para qué negarlo, pero no le gusta que lo digamos", admite uno de los máximos dirigentes de Ciudadanos, que se ríe a carcajadas ante el nerviosismo que le provoca al interesado. 

Este lunes representará a su partido en el debate a siete que emite TVE. Aunque en la anterior campaña fue Soraya Sáenz de Santamaría quien sustituyó a Rajoy ante su negativa a enfrentarse a los otros tres candidatos, esta vez la vicepresidenta ha perdido perfil público en campaña en favor de Casado, más suelto en la pelea dialéctica.

La polémica de sus palabras sobre la memoria histórica aún le escuece. Los "carcas" y "el todo el día con las fosas de no sé quién" pusieron en el disparadero al nieto de un cirujano ugetista sentenciado a 30 años de cárcel tras la Guerra Civil. La pena cumplida se quedó en dos y sus antecedentes no fueron anulados hasta 1956, pero el caso es que las víctimas del bando franquista se sintieron ofendidas y él se vio obligado a dar explicaciones en su propia familia.

Su catálogo de meteduras de pata incluye otra mucho más reciente, la que le llevó a tuitear un vídeo con imágenes del Congo para denunciar la situación en Venezuela. Las imágenes que le había enviado "un amigo periodista venezolano" fueron borradas junto con el tuit que las difundía. Reconoció la pifia pero lejos de dar su brazo a torcer, a los pocos minutos tuiteó otro. Esta vez, las protestas sí correspondían a Caracas, y no a Kinsasha.

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