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Un gallego transforma su coche en una discoteca con contratos en todo el país

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Un gallego transforma su coche en una discoteca con contratos en todo el país

Un gallego transforma su coche en una discoteca con contratos en todo el país

La pasión por el mundo del motor del gallego David Silva, un instalador de audio de coches, lo ha llevado a realizar una locura: convertir su viejo Renault 4F en una discoteca que en la actualidad recibe contratos en todo el país.

Era un reto más que una pasión, pero con el tiempo lo ha logrado.

Su furgoneta, de 27 años, ya ha pasado por decenas de salas de fiestas y ferias del automóvil.

A simple vista no llama la atención. Ahora bien, cuando se abre el maletero o una de las puertas, la sensación es parecida a la de acudir a un local de música.

El histórico vehículo no reluce como el oro, pero casi. Silva lo cuida con mucho mimo.

"Es mi joya", dice a EFE este gurú del"tunning", y una multitud de altavoces de 32.000 watios afloran como setas otoñales por la carrocería.

"La sensación acústica es superior a la que pueden dar orquestas como la Panorama o la París de Noia porque la potencia ronda los 80.000 watios", asegura este inventor, quien ya ha desfilado su turismo por algunas de las mejores salas de Ibiza, Mallorca, Madrid o Barcelona.

"La filosofía es crear el coche de tus sueños y luego lograr que a la gente le guste, que disfrute con tu juguete", relata el poseedor del único Renault 4F en el mundo con certificado de vehículo histórico emitido por la marca francesa: "Mantiene todas las líneas originales del automóvil con la única diferencia de que está pintado en cromo".

Silva ya ha cerrado una gala de fin de año en Palma. Se desplaza allá donde se le reclame conduciendo el medio de transporte en el que ha invertido tres años.

Cuando toca la Inspección Técnica de Vehículos (ITV), comenta que ha de disponer de dos horas porque, aunque está todo en regla, los operarios quieren conocer hasta el mínimo detalle.

Con un guiño irónico, este hombre confiesa: "Donde no lo pongo a tope es en mi casa... ¡porque se me cae el techo del garaje! Puede romper copas o cristales, eso sí, siempre con una gran calidad de sonido".

Este verano, el propietario del taller David Audio Car, situado en la localidad gallega de Rianxo, fue invitado al cierre de la discoteca Chanteclair, en Pontecesures, muy cerca de Santiago de Compostela.

Hasta allí movió tres coches, entre ellos el histórico Renault 4F, con sus 6 amplificadores ESX, 28 altavoces y 2 fuentes de alimentación de 12.000 watios.

"Da igual el tipo de música que esté pinchando el dj. Puede ser salsa, rock, jazz. La palabra distorsión no existe en este coche. Aquí no suena bien, aquí todo suena perfecto", explica.

Más de una vez Silva ganó apuestas al demostrar que su coche suena mucho mejor que la discoteca que visita: "Suena más y mejor que la mayoría de las discotecas de Galicia e incluso de España. He callado muchas bocas".

Su Renault desplaza un equipo de música de la marca italiana Ciare, la cual se hizo cargo del coste del equipo de música, que supera los 60.000 euros.

"A cambio yo tengo que cumplir una serie de compromisos", apostilla.

Los visitantes de la Motortec Automechanika Ibérica, la Feria Internacional de Componentes, Equipos y Servicios para la Automoción, o de la Feria Amicon, la más importante en Car-Audio de Alemania, ya han disfrutado de esta joya: "Ni en España ni en Europa hay nada que se le parezca", recalca Silva.

Hace casi diez años la firma catalana de videojuegos E.A. Games le encargó un Mazda RX 8. A partir de fotografías del coche tuneado por Silva se desarrolló uno de los juegos de más éxito para la consola Xbox360 de Microsoft: Need for Speed Most Wanted.

El éxito fue tan grande que pronto le encargaron "tunear" un Mazda RX7 para la segunda parte del juego: Need for Speed Carbono.

A Silva su trabajo le exige estar pendiente del mercado.

"Desde que el Papa Francisco viaja en un R4 el precio de estos coches subió una barbaridad. Antes se estaba pidiendo 600 euros por un coche que estaba hecho polvo y ahora están pidiendo 2.000", relata.

Es el precio de la fama, esa que a él le ha llegado con su Renault 4F de casi tres décadas, el único que ha desfilado por cientos de discotecas. David Moldes

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