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Equipos llegados de EE.UU. tratan de abrir carreteras en un Puerto Rico devastado

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Equipos llegados de Estados Unidos tratan hoy de abrir carreteras en un Puerto Rico que fue devastado por el huracán María, que a su paso, con intensidad 5, por la isla dejó el territorio caribeño sin comunicaciones, infraestructuras destruidas y a toda su población sin electricidad y agua.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha declarado a la isla como zona de desastre, lo que permitirá la llegada de ayuda a un territorio que, probablemente, nunca antes sufrió unos daños de tal magnitud a causa de un fenómeno natural como María, que desató toda su fuerza sobre Puerto Rico durante la madrugada del miércoles.

El Gobierno ha establecido el toque de queda de seis de la mañana a seis de la tarde y, por el momento, no se han vivido escenas de pillaje.

La Policía patrulla las calles, la Guardia Nacional de EE.UU. hace acto de presencia y hay concentrado en San Juan gran número de personal de rescate llegado desde Estados Unidos.

El director de la Agencia Estatal para el Manejo de Emergencias y Administración de Desastres (Aemead), Nino Correa, informó hoy que la prioridad es abrir las carreteras de la isla, totalmente colapsadas por la caída masiva de árboles, postes de electricidad y farolas.

La devastación y magnitud del daño hecho por María no se ha cuantificado todavía porque el contacto telefónico es aún muy difícil y la ayuda no ha llegado a casi ningún lugar, entre otras razones porque el territorio en su totalidad está devastado y las comunicaciones son todavía muy difíciles.

Hay muchos miles de personas que permanecen en los centenares de refugios habilitados por el Gobierno, que trata por el momento de organizarse y que no tiene medios para atender una situación que lo ha desbordado.

Las débiles infraestructuras de la isla, que sufre desde hace una década una profunda crisis económica, no resistieron la fuerza de María, cuyo ojo tocó tierra con vientos máximos sostenidos de más de 250 kilómetros por hora y salió con vientos de 230 kilómetros por hora.

Equipos de rescate de estados de EE.UU. como Florida, Texas y California han llegado a la isla para ayudar en las primeras labores de reconstrucción, una labor para la que las autoridades locales están desbordadas.

La fuerza del huracán María dañó, incluso, infraestructuras de primer nivel como el aeropuerto internacional Luis Muñoz Marín de San Juan -en dos de sus tres terminales-, aunque según su portavoz, Damarisse Martínez, mañana podría volver a operar para vuelos comerciales.

Desde Florida llegará mañana un barco contenedor cargado con toneladas de alimentos, medicamentos y material de primer auxilio.

La magnitud de la devastación es tal que la Agencia Estatal para el Manejo de Emergencias y Administración de Desastres pidió comprensión a los ciudadanos, ya que, de hecho, el Gobierno que encabeza Ricardo Rosselló no estará operativo hasta dentro de 72 horas.

De hecho, varios miembros del Ejecutivo no se han podido comunicar todavía con sus familias, debido a una devastación generalizada que ha provocado que, incluso, el Gobierno central en San Juan no haya sido capaz de ponerse en contacto con los municipios de la isla.

El Gobierno pidió desesperadamente a los alcaldes que se comuniquen con San Juan, porque de lo contrario la ayuda se dirigirá "a ciegas".

Algunos alcaldes se pudieron comunicar con una de las pocas emisoras radiales operativas para describir una situación apocalíptica, nunca antes vivida en la isla y que supera al huracán Hugo, que en 1989 destrozó el territorio caribeño de norte a sur.

La única noticia positiva es que no hay confirmada todavía la muerte de personas, aunque se sospecha una posible víctima en el municipio de Vega Alta, en la costa norte de la isla.

En los muelles de San Juan, por donde entra gran parte de los alimentos que se consumen en el país, no se registran daños visibles, un dato relevante debido a la total dependencia de Puerto Rico de lo que llega del exterior.

Las grúas de carga parece que no fueron dañadas y sin desperfectos, además de que el puerto sanjuanero no se inundó.

La gente mientras busca en la calle establecimientos y supermercados abiertos para lo que parece será una situación de emergencia, sin agua y luz, para semanas si no meses.

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