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Interior liquida en Asturias el único modelo de reinserción de presos con éxito desde hace 20 años

Cientos de presos han salido de la droga o la marginalidad y se han reinsertado desde 1993 gracias a las Unidades Terapéuticas y Educativas (UTE) de la prisión asturiana

La dirección de la cárcel de Villabona desplazó a coordinadores y educadores y ha prohibido las reuniones diarias de los equipos multidisciplinares

"Sin la UTE yo hoy no estaría aquí. Para salir del círculo de delincuencia y carcelario, de la droga, se necesita ayuda", dice un antiguo preso.

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Imagen de internos de la UTE de Villabona en el interior de la cárcel durante unas jornadas sobre salud y drogodependencias. Foto: www.utevillabona.es

Imagen de internos de la UTE de Villabona en el interior de la cárcel durante unas jornadas sobre salud y drogodependencias. Foto: www.utevillabona.es

“Es el único sitio que he visto en 16 años en la cárcel en que se cumple el artículo 25 de la Constitución, en el que la cárcel es para rehabilitar a la gente. Eso es la Unidad Terapéutica y Educativa (UTE) de Villabona. Ahora se lo quieren cargar y no quiero ni pensar qué le espera a la gente de allí dentro si lo desmantelan”. La sentencia es de Jon, exconvicto con tres lustros de prisión a su espalda, que recorrió ocho de las cárceles más duras de nuestro país por un centenar de condenas por robo y estafa.

Lleva casi cinco  años reinsertado gracias al único modelo de éxito probado que existía en España hasta ahora. Instituciones Penitenciarias parece haber decidido desmantelarlo, acabar con 20 años de resultados palpables. Primero lo descabezó y, según denuncian funcionarios, internos y familiares, continúa “desguazando” su funcionamiento y los equipos que lo hacen posible. No ha atendido ni requerimientos políticos del Principado de Asturias y grupos parlamentarios, ni recomendaciones, premios internacionales o trayectoria.

Por la UTE de Villabona han pasado ladrones, atracadores, yonkis, estafadores, maltratadores, homicidas, narcos, terroristas y hasta condenados por delitos sexuales. Decenas y decenas de presos de los que, según cuentan responsables y voluntarios colaboradores, se han reinsertado en la sociedad con éxito un 75%. Hasta hoy la mitad de la cárcel de Asturias era una unidad terapéutica, cinco módulos de los diez totales, 460 internos. Iba a pasar a tener un sexto, el que se conoce en la jerga carcelaria como el de ‘destinos’.

El modelo nace en 1993 de la mano del impulso voluntario y desinteresado de dos funcionarios, Faustino García Zapico y Begoña Longoria. Eran los tiempos duros de la droga y se buscaba acabar con la toxicomanía en la recién estrenada prisión de Villabona. Ha resultado premiado en múltiples ocasiones y reconocido como modelo en Europa, América Latina y EEUU: el premio Príncipe de Asturias de Cooperación, Bill Drayton ha tomado a la UTE como ejemplo piloto para un proyecto internacional a través de su asociación mundial de emprendimiento social Ashoka. Incluso Instituciones Penitenciarias lo ha puesto como ejemplo en sus documentos internos. Del empeño de dos personas hace dos décadas se pasó a 70 implicados en los equipos multidisciplinares que trabajan con los presos 24 horas al día. Hasta ahora.

Jon explica para qué sirve la UTE de Villabona. “Me hizo recuperar la esperanza de vida: yo había protagonizado hasta una fuga en Nanclares de Oca por el mono y allí, en las celdas de aislamiento, ví cómo se suicidaban seis personas porque no había esperanza de vida”, relata. “Sin la UTE yo hoy no estaría aquí. Porque para salir del círculo de delincuencia y carcelario, de la droga, se necesita ayuda. Y ahora se ha roto esa cadena: los que quedan dentro o tienen grandísima fuerza de voluntad o se morirán allí”, afirma Jon, quien hoy sigue colaborando con la UTE.

“La unidad acababa con una sociedad paralela ficticia, con un código de silencio y un lugar en que sólo sobrevives si eres el más violento y fuerte”, subraya el exconvicto. Explica que cuando entras lo haces “voluntariamente”, que “firmas un contrato y te reciben otros presos, que es lo primero que te choca”. “Vas para escapar de celdas de aislamiento, de monotonía, de palizas, de silencio… buscas paz, y la encuentras”, relata Jon. Apunta también que el éxito está “en la cogestión” y en que todo se basa en el apoyo entre compañeros y “de los de la corbata”, los funcionarios. “Aquí no están frustrados y no se dedican a apretar botones o dar palos sino a lo que vinieron, a ayudar a reinsertarnos”, recalca en relación a los 70 trabajadores de la cárcel implicados.

Todo esto hasta las últimas semanas, cuando se descabeza la UTE. Se destituye a tres de los cuatro coordinadores y el 21 de febrero se prohíben las reuniones de coordinación diarias. Lo explican los propios funcionarios de las unidades, que como Zapico y Longoria prefieren no hacer declaraciones públicas por temor a represalias.

“No vamos dejar que esto se muera”, advierte con firmeza Rosa Fernández García, presidenta de la Asociación de Amigos y Familiares de la UTE Villabona. “Es acabar con el modelo penal y penitenciario constitucional de condena y reinserción.

“¿Por qué estrangulas el proyecto que te garantiza que allí no haya droga ni trapicheo?”, sentencia Rosa mientras denuncia que “hay quien campa por la cárcel fomentando todo lo contrario”. “Y se le permite desde la dirección”.

"¿Qué es más importante, la autoridad o erradicar la droga?", agrega la presidenta de la asociación, quien como otras fuentes consultadas coincide en indicar que la UTE desaparece justo cuando se iba a hacer cargo del módulo "de destinos", el de presos "recomendados, los de confianza y donde el trapicheo y el conchabeo funcionan". La integración de ese módulo de privilegios en el grupo de unidades terapéuticas ya no ocurrirá. Es más, de cinco módulos UTE, más ese posible sexto hace menos de medio año, en la actualidad ya sólo quedan cuatro. Pronto quizá ninguno.

Fue, sostiene Rosa y algún funcionario, cuando empezaron los problemas. “¿Por qué no se ha querido que entre a formar parte de la UTE el módulo de destinos?”, pregunta con vehemencia. “Las familias están intranquilas, tienen miedo de que se disuelva la UTE y vuelvan a entrar drogas en los cinco módulos de Villabona que ahora están libres, donde los propios presos controlan que los compañeros no les fastidien”.

El rechazo al desmantelamiento de la UTE de Villabona no sólo tiene a organizaciones de voluntarios, presos y familiares enfrente. También al propio Principado de Asturias. La Junta General aprobó hace pocas fechas una contundente moción de apoyo. Y su Gobierno realiza gestiones, sin éxito de momento, para que no se desmantele. Además, ha logrado el inédito consenso de todos partidos políticos en Asturias. Sólo falta el PP.

El diputado socialista, Antonio Trevín, y el de IU, Gaspar Llamazares, han llegado a hablar con el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz: “Nos dijo que lo miraría. Y hasta hoy. Ha sido peor, se están acelerando la toma de decisiones y la caza de brujas”.

Denuncia de privatización de las prisiones

Trevín denuncia además algo que funcionarios y personas relacionadas con prisiones también señalan: “Creemos que hay una instrucción directa de Interior, que es el principio de una contrarreforma conservadora en base a principios ideológicos para privatizar el sistema penitenciario en España”. Se pretende, añade, que un modelo de éxito “y con tanta fuerza” como este “fracase” para hacer ver que es necesario externalizar la gestión de la reinserción.

Antonio Trevín destaca que PSOE, IU, UPyD y Foro han consensuado una proposición no de ley que elevarán al Congreso pidiendo que el Gobierno no desmantele la UTE de Villabona y restablezca su funcionamiento y equipos. El diputado socialista apunta que en la Comisión Mixta Congreso-Senado en septiembre, “incluso el Grupo Popular defendió la UTE de Villabona como modelo a implementar en todo el sistema penitenciario español”.

Llamazares, que también ha escrito al ministro una carta, viene denunciando además del desmantelamiento persecuciones personales a funcionarios y al propio impulsor del proyecto.

Instituciones Penitenciarias y la cúpula de la prisión de Villabona no han respondido a requerimientos para ofrecer su versión. En varias ocasiones han negado el desmantelamiento y en noviembre llegaron a manifestar que no sólo no ocurriría lo que está acaeciendo sino que se iba a ampliar el modelo a otras prisiones.

“Si pudiera tener al ministro delante, le diría que no se trata de una cuestión de poder, sino de personas y de vida: el que no hace prevalecer esto por encima de todo lo demás no sirve para estar ahí”, sentencia Jon con vehemencia: “Yo hoy le debo a la unidad lo que nunca pensé que iba a tener ya: una vida, una pareja, un coche y un trabajo que me dura dos años y medio”.

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