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Las mujeres “dignas, diversas e insumisas” alzan la voz para que el 8 de marzo desaparezca

"La revolución será feminista o no será" \ Foto: Marta Borraz

Marta Borraz

Gritan porque el resto del año sienten que la sociedad les da más voz a ellos. Se alzan contra una realidad que se traduce en una denuncia por violación cada siete horas, un 18,8% menos de salario por trabajos de igual valor y 837 mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas en casi 14 años. Luchan contra los datos, como que un 95% de las personas que abandonan el mercado laboral para dedicarse a los cuidados sean mujeres, pero también contra las violencias cotidianas y sutiles, las que se ven y las que no.

Y este martes han salido a la calle. Como cada año, mujeres y hombres han recorrido la capital con motivo del Día Internacional de la Mujer en una manifestación organizada por el Movimiento Feminista de Madrid con el lema “dignas, diversas, insumisas, juntas por nuestros derechos”. Una cita global, el 8 de marzo, que según la leyenda conmemora la muerte de más de un centenar de mujeres a las que su patrón encerró con llave en la fábrica que incendió tras declararse en huelga. Las telas que tejían, se dice, eran moradas. Por eso, la capital se ha teñido este día del color del feminismo.

La idea del supuesto origen de la celebración ha servido a un grupo de activistas para realizar a mitad de recorrido una acción para visibilizar la doble carga de trabajo que siguen afrontando ellas, que además de estar en el ámbito laboral, se encargan en mayor medida de las tareas domésticas. Algunas han representado a mujeres trabajando en fábricas en el siglo XIX y, poco después, otras han simbolizado profesiones actuales. Acto seguido, se han unido todas para simular que realizaban tareas del hogar y reflejar que “después de dos siglos, seguimos igual”.

“El machismo es ideología, no una enfermedad”

A ritmo de batucada la marcha ha recorrido los casi dos kilómetros que separan Atocha de la plaza de Cibeles, donde ha culminado. Con el sol ya escondido, tocaba sacar las bufandas, pero el frío no ha impedido que mujeres como Conchi protesten contra el machismo. Lo más preocupante, dice, es la violencia de género, “ya van once asesinadas en lo que va de año”, recuerda. Para esta mujer de 72 años la solución pasa por las aulas: “No podemos estar educando a los niños en lo que deben ser o no dependiendo de su género”. 

Conchi tiene claro que está aquí “para que este día desaparezca y ojalá dentro de unos años no tengamos que manifestarnos por nuestros derechos, porque queremos justicia social para las mujeres y esperamos conseguirla”. Unos metros más allá está Miguel, que ha venido con amigas. Dice que “el feminismo es necesario” y que el 8 de marzo sirve para “celebrar una lucha que las mujeres hacen todos los días”. A los hombres que aún no están concienciados, explica, “les diría que dejen atrás esa ideología machista, porque eso es lo que es, no es una enfermedad”.

Pasadas las 20:30 de la tarde la pancarta que encabezaba la protesta y que portaban activistas, entre ellas algunas conocidas como la escritora Lidia Falcón, casi llegaba a Cibeles. Elena sujeta la cinta que rodea a la cabecera y que deja un espacio frente a ella para que las mujeres puedan caminar con tranquilidad. Es de la organización y, por eso, no deja de mirar a su alrededor vigilando que todo está controlado. Reivindica que “el movimiento feminista debe seguir, a pesar de que los partidos de izquierda incorporen sus reivindicaciones, porque somos nosotras las que las nutrimos”.

Pedro Sánchez, increpado

Elena afirma que “con la crisis, nuestros derechos han retrocedido porque al desmantelar el Estado del Bienestar, nosotras somos las más perjudicadas”. De hecho, la ONU ha reprochado en varias ocasiones a España el “grave y desproporcionado” impacto de la austeridad en las mujeres. También exige que la violencia machista sea considerada una cuestión de Estado, tal y como pidieron las miles de personas que el pasado 7 de noviembre se reunieron en Madrid en una histórica y multitudinaria manifestación.

Decenas de colectivos han secundado la marcha, entre ellos, la Red de Mujeres Latinoamericana y del Caribe en España, que ha pedido justicia por el asesinato de la activista hondureña contra la explotación medioambiental de las transnacionales Berta Cáceres. Bajo lemas como “que viva la lucha de las mujeres”, “no es un caso aislado se llama patriarcado” o “a igual trabajo, igual salario”, las asistentes han pedido una educación feminista, una dotación presupuestaria suficiente para luchar contra la violencia de género o la derogación de la reforma del aborto que obliga a las jóvenes a contar con consentimiento.

Además, han denunciado “la opresión, discriminación y las violencias que sufren las personas transexuales, intersexuales, lesbianas, bisexuales y gays” y han defendido “la diversidad de cuerpos y de formas de vivir nuestra sexualidad”, según el manifiesto que un grupo de organizadoras han leído al final de la manifestación. “La violencia que sufrimos las mujeres está cada día más normalizada e invisibilizada”, denuncian. 

Uno de los momentos más tensos se ha vivido con la presencia de Pedro Sánchez, que ha acudido junto a otros miembros del partido. El secretario general del PSOE ha sido increpado por activistas de la Asamblea Transmaricabollo de Sol, que han comenzado a gritar “PSOE y PP la misma mierda es”, un lema al que se han unido muchos de los asistentes. “'Vergüenza te debería dar pactar con Ciudadanos”, le gritaba una joven mientras las cámaras de los periodistas se abalanzaban sobre él. También han acudido a la marcha miembros de Podemos, entre ellos, Pablo Iglesias y Carolina Bescansa.

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