Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.

Radiografía (desde el cielo) de 15 años de urbanismo descontrolado

El antes y el después de la Ciudad de la Luz, en Alicante.

Daniel Sánchez Caballero

En España, dentro de una rotonda cabe de todo. Cabe una iglesia de tamaño medio, cabe un bar de carretera con su aparcamiento para camiones o el objeto más inesperado a modo de escultura, desde excavadoras hasta paelleras gigantes. Y hay muchas rotondas por todo el país.

Estas y otras “perlas” se han encontrado los creadores de la web nacionrotonda.com durante horas y horas de rastreo por todo el territorio español en busca de los cientos –o miles– de actuaciones urbanísticas que han transformado el paisaje del país en las últimas dos décadas.

Pese al nombre de la web y las curiosidades encontradas en las omnipresentes rotondas, ese elemento común que aparece por toda la geografía y le hace sentir a uno que está siempre en el mismo barrio, el objetivo no es enseñar glorietas extrañas. Esto es la anécdota. Los impulsores de Nacionrotonda pretenden crear un “inventario visual del cambio de uso en el territorio durante los últimos 15 años”, según explica Esteban García, uno de los tres amigos ingenieros de Caminos creadores del proyecto junto a Miguel Álvarez y Rafael Trapiello, a los que se unirían después el arquitecto Guillermo Trapiello, hermano del anterior, y la correctora Melina Grinberg. Los años del urbanismo desaforado, podría añadirse. “Antes todo esto era campo”, reza la web. De momento han creado 480 entradas desde que empezaron hace aproximadamente un año, a mediados de 2013. Y sumando.

Ofrecen exactamente lo que prometen: un recorrido visual desde el cielo por España en el que se aprecia mediante una sencilla técnica de superposición de fotografías (el antes y después de un determinado lugar) cómo ha evolucionado el urbanismo de pueblos, polígonos industriales, puertos o autovías desde el año 2000. Una web sin mensaje –sólo hay fotografías– que sin embargo deja una idea muy evidente en el visitante. Si una imagen vale más que mil palabras, dos y combinadas multiplican su efecto.

El resultado de la burbuja de la construcción es impactante cuando se mira desde arriba. Barrios enteros urbanizados sin una sola casa construida, municipios que triplican su tamaño (o lo intentan), autopistas a ninguna parte, rotondas gigantes sin salidas o polígonos industriales descomunales que nunca llegaron a funcionar pintan un panorama “de Mad Max”, describe Miguel Álvarez.

El mundo desde arriba

La web nace con idea de convertirse en un inventario “para consultar dentro de unos años y que se pueda ver qué hemos hecho”, explica García. En una siguiente fase se podría “seleccionar de entre todos los ejemplos aquellos en los que de una manera realista se pueda pensar en acciones para recuperarlos” ante la perspectiva de que los terrenos queden sin uso “hasta la siguiente burbuja”, tercia Álvarez. O como base de datos para periodistas, proponen.

Álvarez destaca que “existe una alta correlación entre los pueblos en los que se descubre un caso de corrupción, sea urbanística o no, y las entradas de Nacionrotonda. Casi cada vez que sale un caso nuevo en un pueblo nosotros ya lo teníamos en la web”. Y no porque los busquen. La selección tiene mucho de aleatoria, basta con abrir Google Earth y ponerse a mirar, los grandes desarrollos saltan a la vista.

Para García y Álvarez el problema que subyace tras este urbanismo desaforado (y la corrupción que trajo con él, aunque no todo fuera corrupción) es la financiación de los ayuntamientos. “La única manera que tenían de financiarse era estos desarrollos”, explica García. La capacidad de recaudar de las corporaciones municipales se limita a unos pocos impuestos (basuras, IBI, etc.). Sin embargo, por cada desarrollo urbanístico nuevo al Ayuntamiento de turno le corresponde, además de los terrenos considerados dotaciones públicas, el 10% de los terrenos con aprovechamiento lucrativo (aproximadamente, según la región), más los correspondientes impuestos, puestos de trabajo, etc. Una mina.

“Si además hay una legislación urbanística sobredesarrollada se abren las puertas a la corrupción”, remata Álvarez. Cuántas más leyes hay más huecos se abren a la trampa, a la posibilidad de inflar partidas o desviar presupuestos. Si, según dice el refrán, “hecha la ley, hecha la trampa”, con 50 leyes habrá 50 trampas.

Un ejemplo de esta práctica puede ser en la obra pública, explican Álvarez y García. Cuando se gana un contrato, el contratista tiene que dedicar el 1,5% a trabajos de conservación o enriquecimiento del Patrimonio Histórico Español o al fomento de la creatividad artística. Y cada administración decide a qué dedica ese 1,5%. “Puede ser restaurar una iglesia románica cercana. O puede ser levantar una escultura en medio de una rotonda, seguramente a cargo de un artista local. Y ahí está el problema, no puedes fiscalizar el valor de una escultura”, ilustran.

Otro se da en el desarrollo urbano. Si se lo puede permitir, el contratista puede esperar a que se construya el siguiente desarrollo, más alejado de la ciudad. De esa manera cuando construyan sus viviendas ya estará rodeado de ciudad, no será el último barrio. Un ejemplo de esto puede verse en Telde, Gran Canaria.

Quitar un camping para nada

Detrás de los grandes desarrollos los miembros de Nacionrotonda también se han encontrado dramas personales. Como el del desaparecido camping Sertorium de Villajoyosa que se vio devorado por el fenómeno de Terra Mítica. En el camping, en primera línea de playa, vivían unas 200 personas empadronas, según cuenta uno de los miembros de la familia que poseía el lugar. La fiebre de Terra Mítica llevó al Ayuntamiento a aprobar la construcción de viviendas la familia se vio obligada a vender el terreno en 2003 bajo al amenaza de la expropiación. Pero para cuando el promotor logró el último permiso que necesitaba ya era tarde para la vivienda. La empresa cerró por la crisis y dejó un barrio fantasma con aceras y calles pero no casas. Así sigue.

García destaca que a lo largo y ancho de todo el territorio ha proliferado el mismo tipo de desarrollo urbano, independientemente de las características de cada lugar. Barrios con manzanas grandes y edificios retranqueados se encuentran desde Murcia a Galicia. “Se proponen soluciones iguales para diferentes entornos. Supone una ruptura con el urbanismo, no se adaptan al desarrollo de la ciudad”, lamenta.

Bajo estos grandes desarrollos los dos ingenieros observan una falta absoluta de coordinación por parte de las Comunidades Autónomas, a las que correspondía haber puesto un cierto orden pero no lo hicieron. Un desarrollo urbano no tiene por qué ser negativo per se, admiten. Los que han tenido éxito -a nivel de ocupación- como el de Paracuellos del Jarama (aunque cabría preguntarse en qué beneficia a los vecinos del casco antiguo el modelo de desarrollo elegido) y los hay que no.

Detrás de esta idea asoma otro de los proyectos, o una ampliación de este, que los miembros de Nacionrotonda realizarán cuando tengan tiempo: cruzar los datos de quién gobernaba en los municipios y las Comunidades cuando se realizaron los desarrollos urbanos para observar si existe alguna correlación en este sentido. Otro proyecto paralelo a Nacionrotonda, este ya en marcha, hace más justicia a su nombre. Un Tumblr que muestra, a través de Google Streetview, las rotondas más exóticas que han ido encontrando en sus búsquedas. “Las rotondas chorras gustan mucho”, sonríe Álvarez.

Etiquetas
stats