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A la espera del encuentro

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A la espera del encuentro

A la espera del encuentro

El domingo de Rocío es una jornada de nervios e ilusión, de tensa calma en la aldea, en la que los rocieros, aguardan el momento que da sentido a la romería, la salida de la Virgen del Rocío en procesión a hombros de los almonteños, que les permitirá, un año más, tenerla frente a frente.

La Misa de Romeros ha sido el acto central con el que ha comenzado este día, concentrando a todas las hermandades en torno al Real de la ermita, recordando a aquel Jerusalén en el que Jesús llamó a sus apóstoles a llevar su testimonio por todo el mundo.

En la ermita espera 'Ella', la también conocida como Blanca Paloma o Reina de las Marismas, siempre arropada por cientos de devotos que se agarran a esa reja en torno a la cual ya esta noche, en la madrugada de Pentecostés, se vivirán los momentos más tensos antes del gran instante, el 'salto de la reja' y la bajada de la Virgen de su presbiterio para iniciar su paseo por las calles de su aldea.

Reja que desde hace unos días es testigo de plegarias y oraciones y de emociones como la que se adivina en la cara de María, una romera de Huelva que en sus 50 años no recuerda un año sin Rocío: "Esto es más que una devoción, es una forma de vida, Ella está conmigo a diario y me ayuda, tengo mucho que agradecerle", ha dicho a Efe.

Como el suyo muchos otros rostros clavan sus ojos en ella deseosos de verla en la calle, en ese recorrido para agradecer su visita a todos los romeros.

Fuera de la ermita, en la calle y en las casas el disfrute y la convivencia no decae entre los que saben que esta será, para muchos, la última jornada para ello en la romería ya que mañana, cuando la Virgen regrese a su templo, iniciarán el camino de vuelta.

"Es una mezcla de sensaciones muy distintas; estamos ilusionados por lo que queda, ya que somos muchos los que llevamos todo un año soñando y pensando en la procesión pero también de tristeza porque un nuevo Rocío se acaba", señala Manolo que lleva años haciendo el camino con la Hermandad de Carmona.

Estas sensaciones que también conocen los rocieros curtidos están aún por descubrir para los que se estrenan, como Carmen, que vive su primera romería: "No veo la hora de que llegue esta noche, tengo unas ganas inmensas de ver a la Virgen del Rocío en la calle y sentir y vivir lo que eso significa".

Para eso, apenas quedan horas, pues si todo va como en años anteriores será en torno a las tres de la madrugada, minuto arriba minuto abajo, cuando la Virgen enfile la explanada paralela a la marisma de Doñana para iniciar un paseo que se prolongará hasta mediodía dejando de nuevo estampas de una manifestación religiosa y cultural que inspira sensaciones ante las que nadie queda indiferente.

Hoy domingo de Rocío es un día de tensa calma en esta aldea en la que confluyen seguidores y devotos en torno a María, a la Virgen del Rocío, que sostiene a su hijo en brazos llamando a todos sus fieles a hacer lo que él les diga.

La afluencia se irá incrementando conforme pasen las horas, porque, a los que ya están allí, se sumarán a lo largo de esta tarde muchos fieles que con la entrada de la noche se irán posicionando estratégicamente a las puertas del santuario para presenciar ese momento especial, ese momento que anhela todo rociero, la procesión.

Para ello, el Simpecado de la Hermandad Matriz de Almonte, organizadora de la romería, debe de atravesar la 'Concha Peregrina' que caracteriza la entrada de la ermita una vez que termine el Santo Rosario, un acto que tiñe de luz y color las calle de una aldea que un año más es epicentro de la devoción mariana.

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