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Jill Stein: ¿relevo o aliada de Sanders?

Van a ser unos meses apasionantes hasta las presidenciales, y merece la pena seguir el papel que Jill Stein va a jugar

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Tras la convención demócrata en la que Hillary Clinton ha sido proclamada candidata demócrata a la presidencia de los EEUU, muchas de las personas que han apoyado y trabajado por Bernie Sanders se han sentido un poco huérfanas tras el apoyo de éste a la candidatura oficial del partido.

En este contexto de decepción, cada vez más gente empieza a girar la cabeza hacia Jill Stein, la candidata del Partido Verde en la que sí reconocen el discurso de cambio con el que Sanders consiguió articular e ilusionar a millones de personas. Jill Stein es ya, a ojos de muchos, la líder que recogerá el testigo del movimiento articulado por Sanders. Es, sin duda, a día de hoy, la opción más real para que esa fuerza no desaparezca o se adormile en las estructuras del establishment demócrata.

This revolutionary campaign deserves a revolutionary party”. Así hablaba Jill Stein la semana pasada en Philadelphia, en un acto público con una nutrida asistencia de personas que habían apoyado a Sanders en las primarias. La mayor parte nunca había prestado atención al Partido Verde (con muchos puntos en común con el discurso de Sanders) y, sin embargo, ven ahora en ella el único proyecto de futuro en EEUU y la voz a sus demandas y aspiraciones.

Pero Jill Stein no lo tiene fácil. Actualmente, el panorama político americano ofrece dos opciones: votar por una opción basada en el odio y la intolerancia o votar por otra basada en la defensa del status quo y en el miedo. Es un clásico en nuestras democracias: cuando hay que vencer al monstruo creado y alimentado por el propio sistema y sus políticas, los partidos tradicionales acusan a los partidos emergentes y/o a los más críticos con sus políticas de dividir el voto y favorecer el triunfo de la (extrema) derecha. El voto útil, el del miedo, es al que va a apelar Clinton y al que apeló Chirac en 2002 con pocos resultados a medio plazo. En Francia, el monstruo sigue ahí.

No son hilillos de extremismo lo que amenaza a democracias como la estadounidense o las europeas. Tenemos un problema grave, sistémico, que no se arregla con discursos bonitos, con buenas retóricas y seguramente buenas intenciones también. Es una fórmula agotada: la del marketing de lo viral, lo inmediato y lo ruidoso. Un modelo diseñado por asesores que piensan que lo complejo no tiene cabida en política. El modelo del corto plazo. Es exactamente el mismo modelo que empuja a Trump a la incontinencia verbal. A mentir y a insultar porque lo importante es destacar hoy. Es también el mismo modelo que ha seguido Hillary Clinton en su carrera política, el del oportunismo, el que sigue a las encuestas en lugar de liderarlas. El modelo que perdona la incoherencia y la hipocresía porque nos sirve para sobrevivir hoy y quizás mañana.

Pero siempre existen alternativas. Y una de ellas es la que lidera Jill Stein y el Partido Verde, con una campaña que ha sabido leer la indignación del 99% y presentar propuestas coherentes. Una plataforma que no viene de hace unos meses, sino de décadas de trabajo desde lo local y basada en el modelo del largo plazo. Y eso es lo que cada vez más gente demanda: un proyecto de futuro, que dé respuestas a las crisis y retos actuales, pero con un horizonte y plan definido.

Van a ser unos meses apasionantes hasta las presidenciales, y merece la pena seguir el papel que Jill Stein va a jugar, no sólo en mantener vivo el espíritu de esta fuerza de cambio surgida en EEUU; sino también, y por qué no, en la construcción de un polo en torno al cual organizar y canalizar un movimiento global de respuesta a la crisis desde la justicia social y ambiental.

Y en este proceso, va a resultar clave que Jill Stein esté presente en los debates presidenciales. Lograr que, por primera vez en 25 años haya una tercera voz, es ya un éxito. Pero que ésta sea además la voz de la agenda progresista que ha conseguido movilizar a millones de personas, es el primer paso para darle continuidad al movimiento nacido en torno a la figura de Bernie Sanders.

Porque creo en sus propuestas; porque la ciudadanía tiene que tener el derecho a elegir la mejor opción y no la menos mala; porque defiendo la política valiente y en positivo; porque el miedo nos paraliza y nos impide avanzar como sociedad; porque las opciones minoritarias un día dejan de serlo y entonces cambian las cosas. Por todo ello, mi apoyo sin reservas a Jill Stein como candidata del Partido Verde a la presidencia de EEUU. #JillNotHill

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