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Las tecnológicas se pasan a la agricultura con luz artificial

Compañías como Toshiba, Panasonic o Fujitsu están aprovechando sus fábricas abandonadas para establecer cultivos de interior con luz artificial

En estas plantas se controla hasta el más mínimo detalle de los cultivos, desde la cantidad y la longitud de onda de la luz hasta la humedad y la temperatura

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Así cultiva Panasonic diez variedades diferentes de cultivos en su planta de Singapur

Así cultiva Panasonic diez variedades diferentes de cultivos en su planta de Singapur

Los cultivos en el interior de edificios, alimentados con luz artificial, llevan años funcionando. El ecologista y profesor de microbiología de la Universidad de Columbia, Dickson Despommier, los predicaba desde los 90 como una solución para aumentar la producción agraria y paliar el hambre. Existen empresas especializadas en algunas partes del mundo, como Green Spirit Farms, que opera en Estados Unidos y cuenta con varios establecimientos de cultivos verticales.

Sin embargo, últimamente están siendo compañías tecnológicas las que están entrando en este sector. Las razones son varias. Algunas de sus fábricas han sido abandonadas porque no eran rentables, pues la producción se ha ido trasladando a China, lo que deja grandes plantas en desuso. A esto se le une que estas compañías tienen la facilidad tecnológica para poner en marcha sistemas de control mediante software que permitan monitorizar las condiciones de los cultivos.

El fabricante de electrónica Panasonic cuenta con una fábrica en Singapur que produce diez tipos de cultivos diferentes, sacando al mercado local un total de 3,6 toneladas al año en un país que importa el 90% de su comida. Toshiba tiene la suya propia en la ciudad costera de Yokosuka, en Japón, donde usa sus propias máquinas y materiales para finalmente crear bolsas de ensalada, con tres variedades de hoja. En 2015 la compañía prevé vender tres millones de estas bolsas.

En Japón, el desastre de Fukushima ha dado un impulso a los cultivos verticales ya que parte de la tierra en la zona está contaminada por la radiación. Además, el interior de algunas fábricas quedó arrasado por el tsunami. En esta región se encuentra una planta de Fujitsu, que antes se usaba para fabricar chips y ahora ha comenzado a producir lechugas, concretamente una variedad escasa en potasio, destinada a la alimentación de personas con dolencias de riñón.

El cultivo interior más grande del mundo se ha puesto en marcha en Kashiwa, en Japón, cerca de Tokio. El proyecto corre a cargo del fisiólogo Shigeharu Shimamura, que fraguó la idea mientras trabajaba en una de las zonas afectadas por el terremoto y el tsunami de 2011. Shimamura ha adaptado una antigua fábrica de Sony y ahora produce 10.000 lechugas al día. Se sirve de 17.500 LED para proporcionar luz a los cultivos, que están colocados en 16 alturas.

Cultivos controlados al milímetro

Estos cultivos emplazados en el interior de las fábricas se basan en luz LED o fluorescente que simula la luz solar. Las compañías controlan mediante software la orientación que tienen las plantas respecto a la luz en cada momento, para que todas reciban la misma cantidad. El agua se transmite mediante cañerías directamente para asegurar el flujo de nutrientes.

La planta de Toshiba en Yokosuka, que usa luz fluorescente, mide la longitud de onda con el fin de que esté optimizada para el crecimiento de los cultivos. Un sistema de aire acondicionado mantiene constante la temperatura y la humedad, mientras que la evolución de todo el conjunto se monitoriza remotamente. "El sistema de gestión de la producción se basa en el utilizado para la producción de dispositivos semiconductores", aclara un portavoz de Toshiba desde Japón.

Imagen de la fábrica de Toshiba en Yokosuka

Imagen de la fábrica de Toshiba en Yokosuka

Estas compañías emplean tácticas aprendidas en la industria de los semiconductores para optimizar la producción de los cultivos. Utilizan su experiencia y la aplican, con las particularidades propias del sector, a este nuevo campo. En el caso de Toshiba la industrialización alcanza el empaquetado. Las hojas de lechuga y espinacas se cortan y se meten en bolsas. Salen de la planta listas para venderse en un supermercado.

Los sensores también ayudan a controlar las condiciones de humedad y temperatura. Estos dispositivos también permiten automatizar la esterilización de los cultivos. "Las fábricas cultivan en condiciones casi exentas de gérmenes. Minimizar la entrada de gérmenes y el daño que pueden hacer extiende considerablemente la frescura y la duración de los vegetales en las tiendas", apunta el portavoz de Toshiba especializado en el tema, quien también señala que la luz del sol no es necesaria para el crecimiento de estos cultivos.

Las compañías que cultivan con luz artificial, no solo las tecnológicas, ven en esta práctica una forma de aumentar la producción de alimentos utilizando el espacio de manera eficiente y dado que la mayor parte de la superficie cultivable del planeta está en uso. De estas fábricas sale una mayor cantidad de alimento por la optimización del ciclo productivo. Pero también porque la superficie de la planta se multiplica gracias a las diferentes alturas en las que están divididas las extensas estanterías.

Mark Thomann, el consejero delegado de FarmedHere, otra de las compañías punteras en el sector de los cultivos de interior, señalaba en declaraciones a International Business Time que su empresa podía cultivar un 200% más de alimento por metro cuadrado que la agricultura tradicional y sin utilizar fertilizantes químicos. Dejando a un lado la cifra contenida en esta afirmación lo cierto es que los cultivos no están sujetos a la variación del clima. Los gestores de la antigua fábrica de Sony también son optimistas. Señalan que monitorizando la fotosíntesis de las lechugas, estas pueden crecer dos veces y media más rápido que en el exterior. También apuntan que el producto que se desperdicia se reduce en un 40%.

En Japón estos cultivos se han ganado el favor de las asociaciones de productores. Desde Toshiba afirman que mantienen encuentros con la Japan Agricultural Cooperatives, que se ha prestado a darles formación sobre agricultura. En España esta cuestión no es tan conocida. La Federación Española de Asociaciones de Productores Exportadores de Frutas, Hortalizas, Flores y Plantas (FEPEX) prefiere hacer declaraciones sobre estos cultivos. Una portavoz señala que no tienen conocimientos suficientes como para emitir una opinión al respecto en estos momentos, pues en España esta práctica no está extendida.

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