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El camión de la basura

Lo triste es que hay personas en España que siguen viendo a los excluidos como a negros al otro lado de la valla, como a infectados a los que se mira desde lejos

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Sobre la arena, veintitrés cuerpos exhaustos secándose al sol y desperdigados como si dios los hubiese arrojado a la playa con desdén. Como si hubiera tirado los dados y les hubiese tocado mala suerte. Desde una duna, unos bañistas curiosean a los náufragos africanos sin acercarse a ofrecerles ayuda por miedo al contagio de ébola. Después de cinco horas en la playa de Maspalomas, en Gran Canaria, las autoridades envían a recogerlos. Lo hacen con un camión de la basura. Aparte del miedo al contagio, al negro africano pobre no le terminamos de ver como a un igual. Es como si perteneciera a un estrato inferior de la especie. No dejaríamos a 23 blancos tirados en mitad de la playa durante 5 horas, pero no hay razón para interrumpir el día de baño aunque haya un negro muerto en la arena. Recordemos la fotografía de Italia con dos bañistas y un cadáver al fondo. No estaban dispuestos a renunciar a su día de playa porque venga un muerto de hambre a estropearlo.   

Pero no hay que irse tan lejos. Aquí en España vimos hace unos días la foto de unos  golfistas jugando despreocupadamente en Melilla junto a la valla por la que escalaban unos inmigrantes como arañas atrapadas en una red. El campo de golf fue pagado con fondos europeos al desarrollo. Uno de los golfistas declaró: "También tenemos que hacer nuestra vida". Lo trágico de estas imágenes es que no hablan sólo de racismo o de la cruel indiferencia de la Europa rica hacia los parias extranjeros. Lo trágico es que además hay españoles, europeos, que ya son como esos negros infectados gracias, precisamente, a las políticas nacionales y europeas. Hay ricos y políticos que reclaman su derecho a hacer su vida, jugar al golf y bañarse en la playa, aunque al lado haya gente que se ahoga. Es más, esa gente se hunde en el hoyo porque son un juego para quienes tienen el poder de decidir sobre sus vidas.

En plena oleada de escandalosos casos de corrupción, otro escándalo: los tres más ricos de España duplican en riqueza a los 9 millones de españoles que menos tienen, los 30 más ricos tienen la misma fortuna que los ingresos de los 14 millones más pobres. Las grandes fortunas españolas han aumentado su patrimonio en un 9%, según la lista Forbes recién publicada. Ahí tenemos el resultado de la crisis y de la corrupción, del robo por delante y por detrás: que España es el segundo país de Europa en el que más ha aumentado la desigualdad, sólo superada en este dudoso honor por Estonia. Es la consecuencia inevitable de la socialización de las pérdidas y la privatización de los beneficios que se ha aplicado de manera sistemática para que el dinero fluya siempre hacia arriba y raramente llueva hacia abajo. Es el resultado de los recortes, repagos, subidas de impuestos y bajadas de salarios y subsidios a la mayoría y de las amnistías fiscales a la minoría. 

Esta semana publicó eldiario.es que la ley de moratoria contra los desahucios apenas ha evitado desalojos. Lo triste es que hay personas en España que siguen viendo a los excluidos como a negros al otro lado de la valla, como a infectados a los que se mira desde lejos. Y mientras el Gobierno sigue jugando al golf con los más ricos, se llevan a la gente en el camión de la basura.

Javier Gallego es director de Carne Cruda. Este jueves, desde las 12:00, programa especial desde Panamá con Maruja Torres, Olga Rodríguez, Ramón Lobo o Pilar Velasco. Lo puedes escuchar en www.carnecruda.es

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