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Las gárgolas “empaladas” del hotel más antiguo de España: polémica restauración en la meta del Camino de Santiago

Una de las gárgolas del Hostal dos Reis Católicos, con el tubo de la discordia

Luís Pardo

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Hace ya unos días que los turistas y peregrinos que llegan a la Praza do Obradoiro tienen un nuevo foco de atención. Los ojos y las cámaras ya no sólo se elevan para buscar las torres de la Catedral de Santiago. Desde los tejados del Hostal dos Reis Católicos, una polémica obra compite, y no para bien, con los tradicionales atractivos arquitectónicos de la meta del Camino. A las gárgolas que funcionaban como aliviadero desde hace siglos les han acoplado tubos de metal para alejar el agua de los muros. Las figuras ahora parecen haber sufrido un empalamiento mientras el hotel, el más antiguo de España, semeja vestir una corona de espinas. El proyecto, impulsado por Turismo de España, pasó por el ayuntamiento tras ser aprobado por la Xunta, pero sólo encendió las alarmas tras su ejecución.

“Es un atentado al patrimonio”, aseguró indignado Roberto Almuíña, presidente de Fonseca, asociación de vecinos del casco histórico compostelano. Para Apatrigal (Asociación Galega en Defensa do Patrimonio Histórico) se trata de una “extravagancia” innecesaria porque hoy existen fórmulas, como canalones ocultos, para evitar la caída de pluviales y proteger así el foco del problema, el balcón barroco del primer piso sobre el que caían los chorros y desde el que la humedad se extendía por la fachada y los pavimentos.

Esa fue la explicación del concelleiro de Urbanismo de Santiago, Iago Lestegás, quien recordó que esa misma solución fue la que se empleó en la propia Catedral o en la fachada de la Inmaculada, en la propia ciudad. Sin embargo, Lestegás puso el acento en que la responsabilidad sobre la obra recae en la Xunta, en concreto sobre la Dirección Xeral de Patrimonio Histórico, ya que el Hostal –un edificio del siglo XVI– está catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC). Y a esa dirección se ha dirigido ya el gobierno de la capital gallega para que aclare si los tubos metálicos formaban parte, como “solución específica”, del proyecto de restauración autorizado por el ejecutivo autonómico.

Una de las gárgolas del Hostal dos Reis Católicos, antes y después del "empalamiento"

“La Dirección Xeral de Patrimonio Cultural autorizó el proyecto básico de ejecución de la intervención de las fachadas del Hostal, el Ayuntamiento dio licencia, de acuerdo con esa autorización de la Dirección Xeral, y en esa resolución, de abril de 2024, dice que la colocación de esos elementos es necesaria por esta problemática de las humedades, pero también dice que la forma de colocación específica de esos elementos tendrá que estar recogida en un proyecto de restauración, que también autoriza la Dirección Xeral”, expuso en rueda de prensa, recogida por Europa Press. La licencia municipal estaba “condicionada a que se presentase ese proyecto de restauración en la Xunta y que se autorizase por parte de la Dirección Xeral de Patrimonio Cultural”.

A la alcaldesa, la nacionalista Goretti Sanmartín, tampoco le gustan las lanzas. “Desde un punto de vista estético, desde un punto de vista personal, puedo reconocer que no me parece la solución más satisfactoria, pero esto no va de opiniones personales”, afirmó antes de insistir en que la solución es competencia de la Xunta y debe estar “respaldado por una posición técnica”.

Informe condicionado

En marzo de 2024, el subdirector xeral de Conservación e Restauración de Bens Culturais, Manuel Chaín, firmó el informe de Patrimonio que otorgó a Turismo de España la autorización de la obra. Un permiso que estaba condicionado a cumplir una serie de criterios en la fase de ejecución.

El documento aclara la duda de Lestegás, ya que no determina cómo se colocarán las lanzas metálicas, un aspecto que –dice– tendría que ser estudiado “de forma específica”, demanda que contó con la evaluación favorable de la Comisión Asesora del Casco Histórico, en la que están representados todos los grupos del Concello de Santiago. La elección final debería tener en cuenta varios aspectos, empezando por garantizar que “la solución constructiva fuese compatible con la conservación pétrea original de las esculturas”.

El informe incide en la importancia de tener en cuenta su composición, desde la perspectiva estética y de interpretación del elemento escultórico. Es decir, cómo se incorpora la lanza a la propia figura esculpida, prestando “especial atención” a aquellas que presentan diseños antropomórficos o zoomorfos. También incluye que se debería de buscar que estas lanzas no alterasen “de forma crítica” la lectura o interpretación de las formas esculpidas. Apatrigal coincide en que cumple las normas de diferenciarse como un elemento nuevo que no imita a lo anterior.

Teniendo en cuenta estos aspectos, la Xunta consideró que la restauración era “compatible” con los criterios de intervención sobre los bienes que forman parte del patrimonio cultural de Galicia y que “no existían inconvenientes técnicos ni conceptuales” para su autorización. El Gobierno gallego, también a consultas de Europa Press, aseguró que la actuación propuesta fue la “más adecuada”, teniendo en cuenta los criterios técnicos, para evitar los daños causados por la caída del agua. Aún así, anunciaron que la dirección xeral de Patrimonio tiene previsto contactar con Turismo de España y con el arquitecto responsable del diseño para valorar posibles alternativas. Dado el revuelo organizado, es posible que esas lanzas metálicas duren más en las memorias de los teléfonos que insertadas en la piedra de las gárgolas.

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