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La "caza de brujas" del CSIC en Calar Alto se lleva por delante al jefe de astronomía

La plantilla del observatorio astronómico almeriense denuncia presiones y represalias por parte de los responsables del centro a raíz de las movilizaciones contra el recorte presupuestario de más de un 60% en cuatro años.

Los trabajadores sostienen que ya no hay astrónomos para cubrir las necesidades mínimas de producción de datos de una instalación que ha sido referente en Europa.

El CSIC y su socio alemán Max Planck mantienen una estrategia de silencio informativo sobre el futuro del CAHA.

Calar Alto

Calar Alto

El CSIC ha dado un paso más hacia el desmantelamiento operativo del centro astronómico hispano-alemán de Calar Alto (CAHA) de Almería con la destitución de su jefe de astronomía, David Galadí Enríquez, quien también desempeñaba las funciones de director de comunicación y divulgación del CAHA.

El vicepresidente del CSIC, Antonio Figueras, comunicó la semana pasada a Galadí su cese en estas tareas "dentro del marco de reformas en la estructura y funcionamiento del CAHA que garanticen su viabilidad a largo plazo", aunque los propios trabajadores de esta institución han considerado esta decisión como una clara represalia contra el ya exportavoz del centro por su lucha contra los recortes presupuestarios y el ahogamiento al que el CSIC y su socio alemán MaxPlanck están sometiendo al observatorio astronómico más importante de la Europa continental.

Los 40 empleados de Calar Alto secundaron a finales de marzo una huelga de siete días consecutivos para denunciar una merma en su presupuesto anual del 60% para este ejercicio que sitúa al observatorio en una situación crítica. Según denuncian fuentes de la plantilla, el CSIC, contrariado por la repercusión de esta protesta, inició una "caza de brujas" dentro de la institución científica con cierre de instalaciones, despidos y presiones a los trabajadores que han derivado en la destitución del jefe de grupos de astronomía.

Silencio informativo

El CAHA, situado en el Gérgal, en Almería, está sostenido por dos socios: el CSIC, por parte española, y la Sociedad Max Planck, por parte alemana. Ninguna de las dos partes ha ofrecido información sobre la destitución de Galadí. El CSIC ha insistido en los últimos tiempos en que el CAHA es una sociedad independiente, aunque su participación en las decisiones de gestión de la misma queda refrendada en el burofax de destitución de Galadí, firmado por el propio vicepresidente del CSIC. El CSIC ha mantenido una política comunicativa activa sobre el CAHA en los últimos años, pero ahora su estrategia es el silencio.

Los astrónomos de Calar Alto han expresado públicamente su "rechazo contundente" a la destitución del jefe de grupos de astronomía. Defienden que no se han ofrecido argumentos sólidos para esta decisión y reclaman que se le restituya en sus responsabilidades. "Su labor como jefe de grupo ha sido excelente. Ha sabido coordinar un grupo cuyas características intrínsecas son complicadas y ha destacado en la coordinación armónica de las labores entre distintos equipos, manejando con buen criterio situaciones no siempre sencillas", sostienen los astrónomos. Los técnicos también valoran a Galadí como "uno de los mejores divulgadores de España". El científico seguirá vinculado a Calar Alto como astrónomo de soporte dedicado a labores internas y de carácter científico y técnico.

"Ataque al pensamiento libre"

La Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico también ha censurado públicamente la destitución, que "muy probablemente haya sido un castigo ejemplarizador con el que se pretende asustar a los trabajadores y evitar que se muestren en público críticos con las decisiones presupuestarias que se van tomando por el CSIC y por el Gobierno central". "Más que por los muy preocupantes y destructivos recortes en sí, en ARP creemos aún más grave el ataque a la libertad de pensamiento y de divulgar dicho pensamiento libre en una institución científica como el CSIC, que debe ser antidogmática por definición", critica esta organización de científicos y pensadores.

El CAHA tiene un presupuesto de 1,6 millones de euros para este ejercicio, frente a los 2,2 millones aportados en 2013, los más de 3,7 millones de 2012, y los cuatro millones de euros de 2010. El recorte en la dotación mantiene al centro en una situación crítica. La dirección ha cerrado su oficina administrativa en Almería y ha despedido al personal de limpieza y cocina para externalizar el servicio. Según fuentes de la plantilla, el número de astrónomos se ha reducido de forma drástica de forma que ya no se pueden cubrir las necesidades mínimas de producción de datos del observatorio, con la pérdida de prestigio y de confianza de la comunidad de usuarios que eso implica.

"El centro sigue sin director y no se espera que nadie quiera optar a ese puesto en un futuro razonable. Calar Alto ha pasado de ser una excepción de eficacia y orden científico en Andalucía a convertirse en un desastre, un centro sin ley, orden ni planes de futuro", lamentan las fuentes del CAHA.

La plantilla del observatorio, formada por científicos, ingenieros y otros trabajadores de alta cualificación, denuncian que el objetivo del CSIC y de Max Planck es que el centro pierda relevancia científica para proceder a su cierre. Las fuentes consultadas señalan que cada vez más voces en Alemania abogan por trasladar a Chile el llamado Proyecto Cármenes, que tiene como misión la búsqueda de planetas y es la iniciativa científica de referencia del observatorio andaluz.

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