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UGT-A afronta su XI Congreso con el ánimo de pasar página a sus crisis

El sindicato aspira a olvidar el 'bajo sospecha' que se ha instalado en los dos últimos años por las ayudas públicas recibidas, remontar el número de afiliados y centrarse en la defensa de los derechos de los trabajadores

En principio, Carmen Castilla aspira en solitario a la reelección como secretaria general aunque no teme "batirse en las urnas"

No se descarta la presentación a última hora de una candidatura alternativa comandada por las federaciones correspondientes a los sectores privados

El sindicato afronta una importante reorganización a nivel interno a partir de la elección el viernes de sus nuevos órganos de dirección, con la reducción a la mitad de sus seis federaciones

UGT pide reforzar las políticas activas de empleo con lo que se recaude de la lucha contra el fraude

Hace dos años, coger la Secretaría General de UGT Andalucía era "un marrón", reconoce un ugetista. Su sede central había sido puesta patas arribas por la Guardia Civil semanas antes del nombramiento de Carmen Castilla. La supuesta facturación irregular de subvenciones públicas, dimisión mediante de su antecesor, y el presunto desvío de fondos destinados a cursos de formación acababan de destaparse. El avance en la instrucción de los ERE tampoco era ajeno al sindicato. Entre el jueves y el sábado se celebra el 11º Congreso de UGT-A con la única candidatura (de momento) de Castilla para ser reelegida, menos de un mes después del Congreso confederal del que salió triunfal Pepe Álvarez. Pero, ¿qué se juega el sindicato en Andalucía?

Al encuentro asistirán 271 delegados (172 hombres y 99 mujeres), de los cuales 190 pertenecen a las federaciones regionales y 81 a las uniones provinciales de Andalucía, en representación a los más de 146.000 afiliados en la comunidad autónoma. El lema del encuentro (+Retos) define bien lo que viene tiene por delante el sindicato, al menos, en lo que se refiere al establecimiento de una importante reorganización a nivel interno que reducirá a la mitad el número de federaciones sectoriales, también a nivel andaluz.

La fusión debe solventarse antes de octubre, concretando una federación de servicios públicos (en la que se integraría la actual FSP y la federación de enseñanza, FETE), otra de servicios privados (en la que estará la organización de transporte y comercio, SMC, y la de servicios, FS) y una tercera en la que se agruparán los sectores industriales (metal, química, manufacturas, agroalimentación, madera) y la construcción, que integrarían las actuales MCA y FITAG.

Desde UGT se alude a una "campaña de acoso mediático" contra el sindicato en los últimos tiempos pero lo cierto es que su número de afiliados ha caído en unas 50.000 personas en nueve años (tenía 192.883 en 2007, justo antes de arrancar la crisis). Uno de esos "retos" será encontrar esa senda para reenganchar a los ciudadanos al sindicato, que presume de ser primera fuerza sindical en provincias como Almería, Córdoba, Granada, Huelva y Jaén, y de, por sectores de actividad, ser el sindicato mayoritario en metal y construcción, transportes y comunicaciones, y servicios públicos.

Adelgazar la estructura orgánica

Entre los sectores, precisamente, se libra la batalla interna que derivará estos días en la composición de la ejecutiva regional. No hay candidatura alternativa pero hasta el viernes hay posibilidad de que alguien presente un 25% de avales (con eso basta) y plante cara a Castilla. De hecho, hay cuatro federaciones que han enseñado la 'patita', posicionándose para unas fusiones que conllevan, lógicamente, la desaparición de cargos organizativos a nivel andaluz. Son precisamente las que se mostraron partidarias en el último congreso de UGT Confederal de Miguel Ángel Cilleros, derrotado frente a Pepe Álvarez, que ahora buscan "consenso" en el caso de que no se integren "todas las sensibilidades".

Según informaba Europa Press hace ya unos días, MCA, Fitag, FES y SMC creen que "el sindicato merece que haya consenso y una dirección en Andalucía que representen a todas las federaciones, y que no haya monopolio de una sola, como puede ser la federación de servicios públicos", a la que precisamente pertenece Carmen Castilla, por lo que se auguran presiones para la conformación de la ejecutiva.

De hecho, fuentes del sindicato confirman este planteamiento y preven incluso una vuelta de tuerca a la situación, aludiendo a que Castilla no tendría realmente el apoyo de su propia federación (FSP) pero, de algún modo, le permitirían que continuara al frente de UGT-A mientras las federaciones de los sectores privados le conformarían el resto de la ejecutiva. Castilla quedaría en una posición de "estar pero sin gestionar", elucubran las fuentes, que lamentan que sigan primando las cuotas territoriales y de poder "olvidando el problema social" que existe y el hecho de que haya que hacer más hincapié en la defensa de los trabajadores del sector privado y en la lucha contra el paro, más allá de la actuación sindical respecto a los empleados públicos andaluces.

Antonio Tirado, secretario general de la Federación de Servicios Públicos (FSP) de UGT-A, apunta que Castilla está tratando estos días de "consensuar" el posicionamiento de las distintas federaciones. La suya apostó "por ella" en el pasado congreso extraordinario, "para que se quedara en Andalucía", después de ciertos rumores que la situaban en Madrid dando el salto a la ejecutiva nacional. Tirado cree que hay que "consolidar" el camino emprendido por el sindicato en Andalucía, a cuya secretaría general Castilla llegó "sin mochila" y para que pueda ser "un instrumento válido para la sociedad y los trabajadores", un mantra en el discurso de Castilla, quien ha tenido que hacer frente a "dos años muy complicados y cuyas dicultades no han desaparecido del todo", reconoce Tirado.

"No temo batirme en las urnas"

"La próxima semana -por esta- comenzaré los contactos para conseguir una ejecutiva de consenso y fuerte", subrayaba Castilla en sus últimas declaraciones públicas, en las que se mostraba "muy ilusionada" por intentar seguir cuatro años más tras dos años y tres meses. "No temo batirme en las urnas", decía. "Queda mucho trabajo por hacer. Por un lado, a nivel interno que ya hemos empezado, con un sindicato más cercano y en la política de comunicación, y, por otro lado, con cambios más profundos para que el afiliado y la clase trabajadora se sientan seguros", señalaba. En esta entrevista cuando accedió al cargo se planteaba muchos de esos retos, que quiere renovar y para lo que dice contar con suficientes apoyos. Así lo comunicó en el congreso extraordonario del pasado 14 de enero:

"Estoy muy motivada. Han sido unos años muy duros y estoy convencida de que quedan muchas cosas por hacer", dice la primera mujer que ha asumido la secretaría general de UGT-A y que aspira a afrontar "cuatro años que van a ser complicados". Fuentes del sindicato apuntan que han sido tiempos de "sacar agua" y de hacer frente a muchas cuestiones. El sindicato libra varios asaltos judiciales y administrativos con la Junta de Andalucía, que le exige la devolución de varias subvenciones en el marco de expedientes de reintegro abiertos. La consigna para el próximo ciclo en UGT-Andalucía es "pasar de una época de resistencia a volver a pelear desde una primera línea activa", indican desde el sindicato, que apelan al "hacerse más fuertes".

"Hay que recuperar el estatus", asegura también Antonio Tirado, quien coincide en que "se tienen que aclarar cuanto antes todos los temas", en referencia a las cuestiones judiciales en las que se ha visto envuelto el sindicato. "No tenemos nada que ocultar y hemos insistido en que aquí nadie se ha lucrado personalmente". Se trata de pasar esa página, afirma el dirigente sindical.

La solución, el viernes por la tarde

La secretaria de Organización y Coordinación de Área Interna de UGT Andalucía, María del Mar Serrano, indicaba hace unos días que "tanto a nivel interno como externo nos enfrentamos a cambios y tenemos claro cuáles serán nuestros retos, que se dejarán plasmados en el trabajo que se realizará durante las comisiones de trabajo" del congreso: una de Estatutos, donde se van a debatir enmiendas relacionadas sobre los Estatutos y Reglamentos del sindicato, otra de Normativa Interna, sobre normas de funcionamiento interno y todo lo relacionado con afiliación y elecciones sindicales, y la tercera sobre Programa Fundamental y Programa de Acción, donde se abordará la situación actual de la organización y las líneas básicas de actuación ante la sociedad.

UGT-A ha detallado que, según la programación prevista, el 11º Congreso comenzará a las 16.00 horas del jueves con diversas intervenciones, entre ellas la de la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, y luego se procederá al debate y votación de la gestión del periodo pasado. El viernes se continuará con el análisis y aprobación de los documentos de trabajo y por la tarde se procederá a la proclamación de candidatura o candidaturas y a votar a los órganos de dirección. El congreso finalizará el sábado con el acto de clausura, donde intervendrá el secretario general de UGT y el secretario o secretaria general de UGT Andalucía.

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