ANDALUCES EMIGRAOS
Cómo la ultraderecha instrumentaliza las vidas migrantes
ANDALUCES EMIGRAOS
Esta mañana, como casi todas, iba en bicicleta a la universidad donde trabajo en Estados Unidos. Llevo viviendo en California más de 10 años, y hace uno me hice ciudadana a sabiendas de lo que me esperaba con otros cuatro años de políticas anti-inmigrantes de Trump. Pero, a pesar de tener los mismos derechos que un señor de Wisconsin que tiene el aparador lleno de rifles AK-47, esta mañana he sentido miedo.
Al llegar a uno de los semáforos de mi ruta habitual, había un coche de policía esperando. Rápidamente, he hecho repaso mental: Llevaba el casco y tenía encima mi pasaporte estadounidense, por si me paran.
Ese mismo susto es con el que vive el medio millón de inmigrantes a los que Pedro Sánchez pretende dar un poco de tranquilidad con la tardía pero necesaria regularización extraordinaria.
¿Es necesario que los inmigrantes de un país tengan que vivir con miedo? Claro que no. El problema es que el PP y Vox saben muy bien que el sentimiento anti-inmigrante es muy poderoso a la hora de mover a los votantes. Las estrategias que el líder ultraderechista Abascal viene llevando a cabo son las mismas de Trump y su Make America Great Again (MAGA).
Esto funciona así: tienes una parte de la sociedad que está descontenta por el difícil acceso a la vivienda, la inflación, los bajos salarios, y un largo etcétera. Además, en el caso de algunos señores, se han dado cuenta de que ya no pueden tener a una esposa/esclava que les ayuda en todo mientras que ellos se dedican a sus carreras.
El siguiente paso es la clasificación de las personas migrantes como ajenas, en lugar de parte de nuestro grupo, y su deshumanización. Me explico, una vez que alguien identifica que los migrantes no son nosotros (humanos, personas, madres, hijos…), sino son esos (ilegales, criminales, no adaptables a la sociedad), es fácil hacerle creer que por el hecho de emigrar, no son personas con todos sus derechos.
Una vez que alguien ha aceptado eso, el siguiente paso es culpar a los inmigrantes de los males que enfrentan: no hay trabajo, no hay vivienda porque vienen inmigrantes; el estado se gasta el dinero en los inmigrantes en lugar de en los ciudadanos; la delincuencia.
Lo que Abascal y Feijóo ignoran, o quieren ignorar, es que si ellos o sus secuaces tuvieran que o quisieran emigrar, se verían en las mismas. Es decir, por mucho que quieran, no somos nosotros (los españolitos) contra ellos (los latinos y africanos)
Para terminar, salpimientan con una buena dosis de racismo y xenofobia, y voilá: tienen a una base que odia a los inmigrantes y no solo está dispuesta a aceptar la crueldad contra ellos, sino que apoya las medidas que los restringen sus derechos y les hacen, es definitiva, vivir con miedo.
Y es por esto que el Partido Popular, que durante el gobierno del expresidente José María Aznar aprobó una regularización de inmigrantes similar a esta, ha decidido cambiar de rumbo con la inmigración, auspiciado por el ascenso de Vox.
Lo que Abascal y Feijóo ignoran, o quieren ignorar, es que si ellos o sus secuaces tuvieran que o quisieran emigrar, se verían en las mismas. Es decir, por mucho que quieran, no somos nosotros (los españolitos) contra ellos (los latinos y africanos).
Los emigrantes somos personas que hemos decidido dejar lo que conocemos para buscar algo mejor, o quizás solo distinto. Y eso, me vais a perdonar, pero no es excusa para que tengamos que vivir con miedo.
Porque a pesar de que vivo en una ciudad santuario donde la policía no colabora con ICE, en un estado que defiende a los inmigrantes, que soy blanca de piel y si no me escuchas hablar no parezco hispana, ese pánico no responde a razón.
Ese temor a las crueldades y transgresiones perpetradas por el cuerpo de ejecución de las leyes migratorias de Estados Unidos, conocido como ICE, esa panda de machitos insatisfechos que te tiran al suelo te echan spray de pimienta a la mínima de cambio (y eso, en el mejor de los casos).
Por tanto, puede que esta regularización migratoria sea un órdago a la mayor de Sánchez, una manera de distraernos de las idas y venidas al juzgado de sus más cercanos colaboradores. Pero, si hace que media millón de personas migrantes se vayan esta noche a dormir tranquilas, se lo compro.